¿Qué es una crisis de pánico?
Una crisis de pánico es un episodio súbito de miedo intenso con síntomas físicos llamativos aunque no exista un peligro real: palpitaciones, sensación de falta de aire, opresión torácica, mareo o desrealización. Es muy angustiante, pero tiene tratamiento y un pronóstico favorable cuando se aborda de forma estructurada.
Síntomas frecuentes
- Autonómicos: palpitaciones/taquicardia, sudoración, temblores, sensación de asfixia, opresión torácica, escalofríos o calor.
- Neurovegetativos/digestivos: mareo o inestabilidad, náuseas, nudo epigástrico, parestesias.
- Perceptivos/cognitivos: desrealización o despersonalización, miedo a perder el control o a “morir”.
- Tras el episodio: cansancio, hipervigilancia interna y temor anticipatorio a una nueva crisis.
Desencadenantes y factores que la mantienen
- Estrés sostenido, privación de sueño y consumo de cafeína/energéticas.
- Hipervigilancia de sensaciones e interpretaciones catastróficas (“esto es un infarto”).
- Evitación de lugares/situaciones y círculo de miedo al miedo.
¿Cuándo pedir ayuda?
Solicite valoración si los episodios se repiten, condicionan su día a día o aparece ansiedad anticipatoria. Acuda a Urgencias ante dolor torácico intenso, desmayo, déficit neurológico o si padece cardiopatía conocida.
Evaluación clínica de precisión
Historia clínica completa, diagnóstico diferencial (p. ej., causas cardiacas, respiratorias o endocrinas) y uso de escalas validadas para objetivar la evolución. El objetivo es explicar el ciclo del pánico y diseñar un plan personalizado.
Abordaje integrativo y basado en evidencia
- Psicoeducación: comprender el ciclo sensaciones‑interpretación‑evitación y el “miedo al miedo”.
- Psicoterapia focalizada: TCC con exposición interoceptiva y situacional, reestructuración cognitiva; ACT y mindfulness aplicado.
- Herramientas para el episodio: respiración lenta con exhalación prolongada, grounding 5‑4‑3‑2‑1 y tolerancia al pico ansioso.
- Psicofarmacología cuando procede: fármacos de primera línea con seguimiento estrecho; benzodiacepinas solo a corto plazo y con plan de retirada si se usan.
- Hábitos terapéuticos: regular sueño, limitar estimulantes, ejercicio aeróbico.
Con un plan estructurado, muchas personas reducen intensidad y frecuencia de los episodios y recuperan autonomía en 4–8 semanas. Ofrezco seguimiento cercano, presencial en Lleida y por videoconsulta.
Solicitar valoración
Preguntas frecuentes sobre crisis de pánico
¿Es peligroso un ataque de pánico? ¿Podría ser un infarto?
El ataque de pánico es muy intenso pero autolimitado y no implica una lesión orgánica por sí mismo. Aun así, ante dolor torácico intenso, desmayo o antecedentes cardiacos, acuda a Urgencias para descartar causas médicas. La evaluación ayuda a distinguir pánico de otras condiciones y reduce la preocupación.
¿Qué puedo hacer durante una crisis?
Fije la atención en la exhalación prolongada (p. ej., 4‑6), practique grounding 5‑4‑3‑2‑1 (vista, tacto, oído, olfato, gusto) y repita un recordatorio breve: “esto es incómodo pero pasajero”. Cuando sea posible, permanezca en la situación hasta que la curva del pico disminuya; es parte del aprendizaje terapéutico.
¿Se curan los ataques de pánico?
Con psicoeducación, TCC con exposición, hábitos y, si procede, medicación, la mayoría de personas logra una mejoría clínicamente significativa y recupera su vida cotidiana. El seguimiento evita recaídas y consolida habilidades.
¿La medicación crea dependencia?
Los fármacos de primera línea no generan dependencia usados correctamente. Las benzodiacepinas pueden usarse solo a corto plazo cuando están indicadas, con plan de retirada gradual y alternativas conductuales.