TEA en niños y adolescentes: detección, evaluación y apoyos
El autismo (TEA) describe un neurodesarrollo diferente que afecta principalmente a la comunicación social y a patrones de intereses/sensibilidades. No es una enfermedad que “haya que borrar”, sino una diversidad neurocognitiva que puede requerir apoyos personalizados para favorecer bienestar, aprendizaje y autonomía.
Indicadores por etapas (ejemplos)
- Primeros años: menor atención compartida, juego simbólico escaso, hipersensibilidad auditiva/táctil, retraso cualitativo del lenguaje o ecolalia.
- Etapa escolar: literalidad, intereses intensos, rigidez ante cambios, dificultades pragmáticas y en “leer” claves sociales.
- Fortalezas: memoria detallada, sinceridad, foco profundo en temas de interés, pensamiento lógico/visual.
¿Cómo lo evaluamos?
Entrevista con la familia, información del centro educativo y observación clínica. Empleo instrumentos validados (p. ej., ADOS‑2, ADI‑R, SRS‑2, SCQ, evaluación adaptativa como Vineland‑3) y cribado de comorbilidades (TDAH, ansiedad, sueño, dificultades sensoriales o gastrointestinales) para una formulación individualizada.
Plan de apoyo integrativo
- Intervención temprana y naturalista: programas conductuales basados en evidencia (p. ej., ESDM, PRT) y ABA en formatos respetuosos.
- Comunicación y lenguaje: logopedia pragmática y CAA (pictogramas/teclados) cuando procede.
- Habilidades sociales y juego: entrenamiento estructurado y mediación con iguales.
- Perfil sensorial: terapia ocupacional centrada en participación y autorregulación.
- Coordinación educativa: adaptaciones razonables, apoyos visuales, anticipación de cambios y entornos predecibles.
- Hábitos de salud: higiene de sueño, actividad física y rutinas funcionales para el día a día.
Objetivo: aumentar participación, comunicación funcional y autonomía con seguimiento periódico.
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TEA en adultos: diagnóstico, camuflaje y apoyos funcionales
Muchas personas llegan a la adultez con un perfil autista no identificado, a veces con camuflaje (esfuerzo por “encajar” socialmente), lo que puede generar agotamiento, ansiedad o depresión. El diagnóstico aporta lenguaje para comprender el perfil y acceder a ajustes razonables en estudio, trabajo y relaciones.
Señales habituales en la adultez
- Sobrecarga sensorial (ruido/luz/tejidos), necesidad de rutinas y tiempos de recuperación.
- Dificultad con ambigüedad social, ironía o “normas no escritas”; preferencia por comunicaciones claras.
- Intereses profundos, pensamiento literal/visual; fatiga tras interacciones largas.
Evaluación clínica de precisión
Historia desde la infancia, entrevistas estructuradas y medidas validadas (p. ej., ADOS‑2 Mód. 4, RAADS‑R, AQ, SRS‑A, CAT‑Q), análisis de funcionamiento y cribado de comorbilidades (ansiedad, depresión, TDAH, sueño). Definimos objetivos funcionales y apoyos.
Plan de apoyo integrativo
- Psicoeducación y autoconocimiento del perfil (fortalezas, sobrecargas, señales tempranas de “burnout”).
- Terapia adaptada al autismo: TCC/ACT con lenguaje concreto, agendas visuales y objetivos medibles.
- Entrenamiento social y ocupacional: habilidades de comunicación, negociación de límites y ajustes laborales (ruido/iluminación, claridad de tareas, tiempos protegidos).
- Estrategias sensoriales: control de estímulos, descansos planificados, herramientas de autorregulación.
- Psicofarmacología cuando procede: para comorbilidades (no “trata el autismo”), con seguimiento y prudencia.
Objetivo: mejorar calidad de vida, autonomía y bienestar preservando la identidad neurodiversa.
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Preguntas frecuentes sobre TEA en niños y adolescentes
¿RETRASO DEL LENGUAJE = TEA?
No necesariamente. Puede haber retrasos sin TEA y TEA sin retraso significativo del lenguaje. La clave es la comunicación social, atención conjunta y flexibilidad en el juego. La evaluación clínica lo diferencia.
¿IMPORTA DIAGNOSTICAR TEMPRANO?
Sí. El diagnóstico temprano permite apoyos ajustados (lenguaje, habilidades sociales, autorregulación) y coordinación con la escuela, mejorando la trayectoria de aprendizaje y participación.
¿ES RECOMENDABLE “FORZAR” EL CONTACTO VISUAL O EL ABRAZO?
No es necesario ni útil forzar. Trabajamos comunicación auténtica y comodidad sensorial, priorizando interacciones significativas y consentidas.
¿DIETAS, QUELACIONES U OTRAS “CURAS”?
No existen “curas milagro”. Valoramos nutrición y posibles intolerancias, pero evitamos intervenciones sin evidencia o con riesgos. Nos centramos en apoyos respetuosos y efectivos.
Preguntas frecuentes sobre TEA en adultos
¿PUEDO SER AUTISTA Y HABERL0 “OCULTADO” AÑOS?
Sí. El camuflaje es frecuente, especialmente en mujeres y perfiles de alta compensación. El diagnóstico aporta claridad y acceso a apoyos.
¿SIRVE EL DIAGNÓSTICO EN LA ADULTEZ?
Sí: facilita ajustes razonables, estrategias de autorregulación y comprensión en pareja, familia y trabajo. También guía la psicoterapia adaptada.
¿QUÉ AJUSTES LABORALES SON ÚTILES?
Entornos sensoriales más predecibles (ruido/luz), instrucciones claras, tareas por bloques, tiempos de recuperación y comunicación directa.
¿LA MEDICACIÓN “TRATA” EL TEA?
No “trata el autismo”. Puede ayudar con comorbilidades (ansiedad, depresión, TDAH, sueño). Se usa con prudencia y seguimiento.