DR. MARC AGRAZ
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Trastorno de pánico en adolescentes: síntomas, evaluación y tratamiento integrativo


Guía clínica · Adolescencia · Pánico y autonomía.

Trastorno de pánico en adolescentes: síntomas, evaluación y tratamiento integrativo

Que el corazón se acelere de repente, sentir que falta el aire o temer perder el control puede resultar aterrador. A veces, después de una crisis, el miedo a que se repita empieza a decidir los trayectos, las clases o las actividades que un adolescente se permite hacer. Comprender los episodios, valorar su salud y trabajar las respuestas al miedo ayuda a organizar un tratamiento. El objetivo no es vigilar cada sensación, sino recuperar seguridad, participación y autonomía.

Adolescente sentado en un banco, con una mano apoyada en la cabeza y una botella en la otra, junto a libros y cuadernos.
Imagen ilustrativa de una pausa en el entorno escolar, con material de estudio y otros jóvenes al fondo.
  • Una crisis no define un trastorno.

    Importan la repetición, el contexto y lo que ocurre entre los episodios.

  • Las sensaciones son reales.

    Escucharlas y evaluarlas no significa atribuir automáticamente todo a ansiedad.

  • Recuperar libertad, no vigilar el cuerpo.

    La mejoría también se aprecia en las actividades que vuelven a ser posibles. [1,2,3]

Qué es el trastorno de pánico en adolescentes

Una crisis, el miedo a repetirla y el trastorno son cosas distintas

Un ataque o crisis de pánico es una oleada brusca de miedo o malestar intenso, acompañada de síntomas físicos y cognitivos. La intensidad aumenta rápidamente y alcanza un máximo en minutos. No toda ansiedad intensa tiene esta forma: un estado de preocupación prolongada puede resultar muy incapacitante sin ser una crisis de pánico. Tampoco un episodio aislado demuestra un trastorno mental. [1,6]

El trastorno de pánico implica ataques recurrentes e inesperados, junto con preocupación persistente por nuevos episodios o sus consecuencias, o cambios importantes de comportamiento para evitarlos. El marco diagnóstico exige que esa preocupación o cambio se mantenga durante al menos un mes después de algún ataque, además de las exclusiones clínicas correspondientes. No significa que haya que sufrir crisis todos los días. [1]

Una pregunta orientativa es: «¿Qué has empezado a evitar por miedo a lo que podría pasarle a tu cuerpo?». En algunos casos informa más que contar únicamente los ataques de la última semana.

Inesperado no significa que no exista ningún contexto

Una crisis puede sentirse inesperada porque no había un desencadenante evidente. Eso no excluye cansancio, estrés, consumo de sustancias u otros factores que conviene reconstruir. También existen ataques ligados a situaciones temidas, como una exposición oral o un estímulo fóbico. Estos pueden aparecer en otros trastornos; no deben convertirse automáticamente en trastorno de pánico. [2,3,6]

El profesional explora qué se teme realmente: sufrir otra crisis, ser juzgado, separarse de alguien, vomitar o revivir una experiencia traumática. Varias dificultades pueden coexistir. Elegir bien el foco evita aplicar la misma explicación a problemas distintos.

Agorafobia: no es simplemente miedo a los espacios abiertos

La agorafobia se relaciona con situaciones en las que la persona teme no poder escapar o recibir ayuda si aparecen síntomas incapacitantes o embarazosos. Puede afectar al transporte, las colas, las multitudes, espacios abiertos o cerrados y salir sin compañía. Se valora como diagnóstico separado, que puede acompañar al trastorno de pánico; no son términos intercambiables. [1,3]

Cómo puede mantenerse el círculo del miedo

Intervienen vulnerabilidades y experiencias diversas; no existe una única causa ni una prueba que demuestre un «desequilibrio químico» individual. En uno de los modelos clínicos más utilizados, una sensación se interpreta como amenaza, aumenta la alarma y esa alarma produce más sensaciones. La vigilancia corporal y algunas maniobras para sentirse a salvo pueden reforzar el círculo. [1,6]

No significa que el adolescente elija lo que siente o que deba dejar de prestar atención a su salud. La cuestión es distinguir el cuidado necesario de una comprobación que se repite sin resolver la incertidumbre. Esa distinción requiere conocer su situación médica, no imponerla desde fuera.

Epidemiología: mantener el contexto de cada cifra

Epidemiología: mantener el contexto de cada cifra
ReferenciaQué se midióQué puede afirmarse
NIMH / NCS-ATrastorno de pánico a lo largo de la vida en adolescentes estadounidenses de 13–18 años, con datos de 2001–2004 y metodología diagnóstica de aquella encuesta.2,3 %. Es una estimación histórica estadounidense; no representa la prevalencia española actual ni la frecuencia de cualquier ataque de pánico. [5]
Aplicación a esta guía españolaEl objetivo editorial son adolescentes de 13–17 años.La búsqueda narrativa realizada no ha identificado una estimación diagnóstica nacional reciente y representativa para todo ese intervalo. No se sustituye por cifras de adultos, síntomas generales de ansiedad o muestras escolares locales.

El dato poblacional no determina la gravedad de un caso. Una situación poco frecuente merece ayuda si está limitando la vida de quien la experimenta.

Señales y manifestaciones durante la adolescencia

Lo que se siente durante la crisis

Pueden aparecer palpitaciones, sudoración, temblor, sensación de falta de aire o atragantamiento, molestias torácicas, náuseas, mareo, hormigueo y cambios de temperatura. Algunas personas temen morir o perder el control; otras describen extrañeza respecto al entorno o a sí mismas. Estas experiencias requieren contexto clínico: una sensación de irrealidad durante una crisis no establece por sí sola un trastorno psicótico. [1,2,6]

El pico rápido y la duración total no son idénticos. Después puede persistir cansancio, temor o malestar durante más tiempo. No se diagnostica ni se descarta pánico porque un cronómetro marque diez, veinte o treinta minutos. Si los síntomas no ceden, cambian o sugieren una urgencia, se necesita valoración, no comprobar si encajan en una duración supuestamente obligatoria. [1,19]

Entre episodios también puede haber dificultades

Entre episodios también puede haber dificultades
Situación ilustrativaQué interesa explorarQué no debe darse por hecho
Deja de coger el autobús o pide acompañamientoMiedo a otra crisis, posibilidad de pedir ayuda y restricciones que se acumulan.Que esté siendo caprichoso o que acompañarlo siempre sea la única solución.
Evita correr, subir escaleras o educación físicaSensaciones temidas, síntomas con el esfuerzo y evaluación médica previa.Que toda taquicardia sea pánico o que deba hacer ejercicio intenso para demostrarlo.
Consulta continuamente el reloj o su pulsoQué busca confirmar y cuánto condiciona sus decisiones.Que un dispositivo de consumo diagnostique ansiedad o descarte enfermedad.
Pide salir del aula o sentarse junto a la puertaQué teme, qué ocurre al quedarse y qué apoyo le facilita participar.Que el ajuste deba ser permanente o retirarse de golpe.
Teme dormirse después de un episodio nocturnoForma de despertar, síntomas respiratorios, sueño y expectativas sobre otra crisis.Que despertarse con palpitaciones confirme pánico o lo excluya.
Parece bien en casa, pero pierde actividadesLugares que evita, esfuerzo oculto, amistades y autonomía.Que encontrarse tranquilo en un entorno invalide el sufrimiento en otro.

La tabla orienta preguntas, no ofrece criterios para etiquetar al adolescente. Puede ser útil preguntarle qué explicación ha dado a lo ocurrido: «Pensé que no llegaría nadie», «creí que iba a desmayarme» o «me dio miedo que se notara». Son respuestas ilustrativas y cada una abre una conversación diferente.

Cambios que no deberían quedar ocultos por las notas

Aprobar no demuestra que el problema esté resuelto. Como propuesta de valoración, interesa conocer si puede desplazarse, descansar, participar en clase y mantener actividades elegidas sin una preparación desproporcionada. También cuentan los ratos de disfrute y los apoyos que ya funcionan.

Las crisis pueden resultar difíciles de explicar. Conviene aceptar una descripción imperfecta y reconstruir los hechos con preguntas abiertas, sin exigir que el joven conozca términos médicos. La familia puede aportar observaciones, pero no sustituye su experiencia interna.

Evaluación y diagnóstico

Verificar el patrón, no sumar síntomas sin contexto

En el marco DSM-5, una crisis completa combina el ascenso brusco de malestar con al menos cuatro de los síntomas físicos o cognitivos definidos. También pueden existir episodios con menos síntomas que merezcan atención. Para el trastorno de pánico se comprueban recurrencia inesperada, el periodo de preocupación o cambio conductual y que sustancias, enfermedades u otro trastorno no expliquen mejor el cuadro. No se utiliza esta descripción como autodiagnóstico. [1,6]

El mes del criterio diagnóstico no obliga a esperar para pedir ayuda. Un primer episodio puede requerir evaluación médica y apoyo. La formulación puede revisarse conforme se conoce la evolución, sin convertir la incertidumbre inicial en abandono asistencial.

Reconstruir lo ocurrido antes, durante y después

La entrevista pregunta por inicio, circunstancias, sensaciones, interpretación, duración, medidas adoptadas y recuperación. Se revisan sueño, consumo de cafeína y otras sustancias, medicación, suplementos, enfermedades y episodios anteriores. También interesa saber qué ha dejado de hacer y qué ocurre cuando intenta recuperar una actividad. [3,4]

Propuesta para preparar la conversación: elegir un episodio reciente y contar dónde estaba, qué notó primero, qué pensó que sucedería y qué hizo después. Basta un relato breve; no es necesario registrar cada latido ni mantener un diario exhaustivo. Los informes de exploraciones previas pueden ayudar a evitar duplicaciones, sin impedir revisar un cambio relevante.

Evaluación médica proporcionada

No todo dolor torácico, mareo o dificultad respiratoria debe atribuirse a ansiedad. La historia y la exploración orientan si conviene estudiar una arritmia, asma, un problema ortostático, alteraciones metabólicas o tiroideas, efectos farmacológicos u otras causas. Las pruebas se eligen por la sospecha clínica: no hay una analítica, resonancia o panel comercial que confirme el trastorno de pánico. [3,4,10,11]

Un desmayo verdadero, especialmente relacionado con el esfuerzo, no debe describirse simplemente como «sensación de desmayo por ansiedad». Se revisan postura, pródromos, recuperación, antecedentes personales y familiares y hallazgos clínicos. La valoración de un síncope y la de una sensación de mareo no son automáticamente la misma. [10]

Tampoco «las pruebas fueron normales» significa que los síntomas fueran fingidos. Puede permitir ordenar qué explicaciones son más probables y qué cambios justificarían otra revisión, en lugar de elegir entre investigar indefinidamente o no escuchar nunca más.

Instrumentos: ayudar a evaluar, no reemplazar la entrevista

Instrumentos: ayudar a evaluar, no reemplazar la entrevista
RecursoAportaciónLímite importante
PDSS-C, escala de gravedad del pánico para población infantil/adolescenteOrganiza gravedad e interferencia y puede ayudar a seguir cambios.La investigación de la adaptación no acredita automáticamente baremos españoles o catalanes. No se utilizan puntos de corte adultos como diagnóstico adolescente. [6,7]
RCADS, versiones del joven y de cuidadoresExplora distintas dimensiones ansiosas y depresivas; incluye una dimensión de pánico. El recurso oficial contempla edades de 8–18 años.La puntuación de síntomas no demuestra por sí sola ataques inesperados ni el cambio conductual exigido para el diagnóstico. Revisar versión, idioma y normas. [6,8]
Entrevista clínica estructurada o semiestructuradaFacilita revisar criterios, comorbilidades y riesgo.Requiere interpretación del desarrollo y contexto; no basta marcar respuestas. [4]
Registro breve de objetivos cotidianosPermite observar trayectos, participación, evitación y actividades recuperadas.Es una herramienta acordada de seguimiento, no un test diagnóstico ni una invitación a vigilarse todo el día.

Los cuestionarios protegidos no se reproducen en esta página. Una traducción disponible en internet no demuestra validación para cualquier población o forma de administración.

Diagnóstico diferencial y comorbilidades

Diagnóstico diferencial y comorbilidades
Posibilidad que se contrastaPregunta clínica orientativa
Ansiedad social o fobia específica¿Las crisis aparecen ante ser juzgado o ante un estímulo delimitado, y ese es el temor central?
TAG, ansiedad de separación o TOC¿Predominan preocupaciones amplias, separación o rituales para neutralizar una amenaza?
Agorafobia¿Evita situaciones por temor a no poder salir o recibir ayuda? Debe valorarse por separado, aunque coexista pánico.
Depresión, trauma u otros problemas de salud mental¿Hay desesperanza, autolesiones, recuerdos intrusivos, alteraciones persistentes de la realidad o cambios marcados del ánimo?
Enfermedad física, síncope o problemas respiratorios¿Existen signos médicos, relación con postura/esfuerzo o una evolución que requiere investigación específica?
Sustancias, medicamentos o retirada de tratamientos¿Hay relación temporal con energéticas, nicotina, cannabis, otros estimulantes, broncodilatadores o cambios farmacológicos?

Estas posibilidades no son necesariamente excluyentes. Un adolescente puede tener asma y pánico, o depresión y evitación agorafóbica. El tratamiento debe atender lo que concurre, sin forzar una explicación única. También se exploran necesidades de aprendizaje, comunicación o adaptación sensorial que cambien la forma de intervenir. [3,4]

Privacidad, participación y consentimiento

Puede combinarse información conjunta con espacios individuales para el adolescente. Se explica desde el principio cómo se compartirá información y cuándo sería necesario actuar para proteger su salud; no se promete secreto absoluto ni se presupone que cada detalle deba transmitirse a la familia. [9]

En España, la Ley 41/2002 contempla capacidad de comprensión, representación y una regla general de consentimiento propio desde los 16 años, con excepciones, incluidas actuaciones de grave riesgo. Antes de esa edad también deben valorarse comprensión y opinión. La edad por sí sola no resuelve todos los casos. Un acuerdo de comunicación puede permitir apoyo familiar sin convertir la consulta en vigilancia. [9]

Tratamiento y apoyos

Objetivos: menos limitación, no una garantía de sensaciones cero

El plan se adapta a gravedad, seguridad, preferencias, comorbilidades y tratamientos recibidos. La TCC es una intervención de referencia; en casos seleccionados pueden considerarse ISRS, con valoración individual y seguimiento. La recomendación clínica y la autorización de un medicamento en España son cuestiones distintas. [4,14]

Objetivos ilustrativos: volver a usar un transporte necesario, permanecer en clase, recuperar una actividad física segura o quedar con amigos sin comprobar repetidamente dónde está la salida. Se acuerda qué cambiar primero y cómo valorar progreso. Un objetivo solo tiene sentido si también importa al joven.

Conviene revisar qué significa «estar mejor» para cada persona. La familia puede fijarse en la asistencia; el adolescente, en poder atender a una conversación sin escanear el cuerpo. Es posible trabajar ambas dimensiones sin convertir cada día en un examen de recuperación.

TCC específica: comprender y comprobar lo que se teme

La terapia cognitivo-conductual estudia la relación entre sensaciones, interpretaciones y respuestas. En pánico no se limita a enseñar relajación: puede trabajar el miedo a las sensaciones, la anticipación, las comprobaciones y la evitación de lugares. La formulación se construye con el adolescente, no como una explicación impuesta de que «todo está en su cabeza». [1,6,12]

La exposición interoceptiva aborda sensaciones corporales temidas. Otras prácticas permiten recuperar situaciones evitadas o contrastar predicciones sobre lo que ocurriría. Son procedimientos clínicos planificados; requieren revisar salud, contraindicaciones y objetivos. Esta guía no indica provocar hiperventilación, retener el aire, girar, realizar esfuerzo intenso o consumir estimulantes por cuenta propia. [1,6]

La práctica puede generar incomodidad, pero no necesita humillación ni sorpresas. Se explican sus motivos, se recogen dudas y se revisa lo aprendido. Si una tarea no se realiza, interesa comprender la barrera: objetivo poco compartido, dificultad excesiva, problemas médicos, contexto inseguro o instrucciones poco claras.

Qué demuestra la investigación específica en adolescentes

Qué demuestra la investigación específica en adolescentes
FuenteDiseño y poblaciónLectura clínica prudente
Pincus y colaboradores, 201026 adolescentes de 14–17 años: 13 recibieron PCT-A en once sesiones semanales y 13 formaron un control de autorregistro.Hubo mayor reducción de gravedad y otros síntomas con el tratamiento; los beneficios se mantuvieron a tres y seis meses. Muestra pequeña y sin comparador de psicoterapia activa: no garantiza resolución en once sesiones. [12]
PANDA, Waite y colaboradores, 202634 jóvenes de 12–17 años; terapia cognitiva breve frente a TCC genérica breve. Ambas: cinco sesiones y hasta dos refuerzos.El ensayo apoyó viabilidad y aceptabilidad; ambos tratamientos mostraron resultados favorables. Las posibles ventajas de la terapia específica necesitan un ensayo definitivo: no se ha probado superioridad universal ni un tratamiento suficiente para todos en cinco sesiones. [13]
Guía AACAP, 2020Recomendaciones de TCC e ISRS para 6–18 años, que incluyen trastorno de pánico.Es un respaldo para seleccionar tratamiento, pero la base empírica directa de pánico adolescente es más limitada que la de ansiedad pediátrica agregada. No convertir ensayos de TAG, separación o ansiedad social en ensayos exclusivos de pánico. [4]

PANDA constituye una actualización específica relevante, no una nueva regla de duración. El número de sesiones se decide según necesidades y evolución, no mediante el tamaño del paquete utilizado en un estudio de viabilidad.

Modalidad, familia y seguimiento

La intervención puede incorporar cuidadores y coordinación educativa cuando resulte útil y respetando la participación del adolescente. Su finalidad no es convertir a la familia en terapeuta, sino acordar respuestas que no aumenten ni la alarma ni las restricciones. [14]

La modalidad presencial u online debe permitir privacidad, una valoración adecuada y un plan de seguridad. La posibilidad de adaptar algunos procedimientos a videoconferencia no hace equivalente cualquier aplicación o videollamada a la terapia investigada. Tampoco elimina exploraciones presenciales cuando están indicadas. [6]

Propuesta de seguimiento: revisar actividades, miedo anticipatorio, efectos adversos, tareas factibles y acuerdo con el tratamiento. Tener menos ataques porque ya no sale de casa no es el mismo resultado que participar más con menos limitaciones. Un registro breve de funcionamiento ayuda a distinguirlos.

Cuándo puede considerarse medicación

Puede plantearse ante interferencia importante, comorbilidades, dificultades relevantes para participar en terapia o respuesta insuficiente a una intervención adecuada. La elección no se realiza únicamente por la espectacularidad de una crisis. También deben revisarse lo ya intentado, preferencias, riesgos médicos y posibilidades reales de seguimiento. [4,14]

Los ISRS pueden tardar semanas en aportar beneficio y no son un rescate inmediato. En una persona que teme las sensaciones corporales es especialmente importante explicar qué molestias pueden aparecer y cuándo contactar, sin normalizar cualquier empeoramiento como algo que deba soportarse. [15,16,17]

Situación farmacológica en España

Tabla informativa: no contiene dosis ni una propuesta individual de prescripción.

Situación farmacológica en España
MedicamentoDistinción de indicacionesPrecauciones pertinentes
SertralinaLa ficha española incluye pánico en adultos. En población pediátrica, la indicación recogida es TOC de 6–17 años, no pánico.Uso para pánico adolescente fuera de ficha; vigilar activación, ánimo, sueño, tolerancia digestiva e interacciones. [15]
FluoxetinaSu indicación pediátrica corresponde a determinadas depresiones moderadas o graves desde ocho años, con condiciones y terapia psicológica. No es una autorización de pánico.Crecimiento, apetito, activación, cambios emocionales e interacciones; su permanencia prolongada en el organismo afecta los cambios de tratamiento. [16]
EscitalopramTiene indicación adulta de pánico, pero la ficha consultada establece que no debe utilizarse en menores de 18 años y contempla vigilancia si se decide por necesidad clínica.Una decisión excepcional no lo convierte en indicación autorizada. Revisar activación, riesgo suicida, factores de QT, interacciones y retirada. [17]

El uso fuera de las condiciones autorizadas requiere justificación individual, información sobre beneficios y riesgos y consentimiento conforme al marco español. El Real Decreto 1015/2009 exige carácter excepcional y atender la falta de alternativas autorizadas adecuadas para ese paciente. No basta trasladar una recomendación extranjera. [18]

Seguridad y retirada

Antes de iniciar tratamiento se revisan otros medicamentos y suplementos, antecedentes relevantes y síntomas de activación anímica. Durante el seguimiento importan agitación nueva, irritabilidad marcada, insomnio, ideas autolesivas, tolerancia y cambios en actividades. Debe existir una vía clara para comunicar problemas, especialmente al inicio o tras ajustes. [15,16,17]

La retirada se planifica; interrumpir bruscamente un antidepresivo puede producir síntomas que se confundan con el regreso de la ansiedad. La discontinuación no equivale por sí sola a adicción, pero tampoco debe minimizarse. No se promete una duración idéntica para todos. [15,16,17]

Las benzodiazepinas y los fármacos dirigidos a frenar síntomas físicos no deben convertirse en la respuesta rutinaria que un menor repite cada vez que teme una crisis. No se utiliza medicación de otra persona ni un rescate copiado de adultos. Cuando exista una indicación excepcional, necesita un plan médico propio; sedar o reducir palpitaciones no demuestra haber tratado el patrón completo. [1,4]

Visión integrativa: cuidar el cuerpo sin convertirlo en una amenaza

Integrar con una pregunta clínica concreta

Un abordaje integrativo conecta descanso, actividad, alimentación, salud física y tratamiento psicológico o médico. En pánico importa que el cuidado no se convierta en una vigilancia interminable. La pregunta útil es «¿qué necesidad real estamos atendiendo y cómo sabremos si mejora?», no cuántos productos o mediciones se añaden.

Integrar con una pregunta clínica concreta
Nivel de aplicaciónEjemplosQué significa en esta guía
Tratamiento dirigido al trastornoTCC adaptada al pánico; medicación seleccionada cuando procede.Respaldo clínico con límites de edad, investigación y autorización. [4,12,13,14,15,16,17,18]
Cuidado general o problema asociadoSueño, alimentación suficiente, actividad adaptada y atención a una enfermedad identificada.Objetivos de salud propios; no prueba de remisión del trastorno de pánico. [20,21,22,23,24,25]
Complemento individualizablePrácticas corporales o atencionales aceptables y con finalidad concreta.Evaluar utilidad y molestias; no son equivalentes a la terapia específica. [29]
Sin respaldo suficiente para uso rutinario específicoSuplementos como tratamiento del pánico adolescente o pruebas comerciales para «medir el eje».Las fuentes consultadas no establecen esos protocolos. Plausibilidad no equivale a eficacia ni seguridad demostradas. [25,26,27,28,29]

Esta clasificación es editorial; no es una evaluación formal GRADE.

Sueño y episodios nocturnos

El consenso AASM sitúa la referencia de sueño para 13–18 años en 8–10 horas por 24 horas. Conviene conocer horarios reales, somnolencia, miedo a dormirse y despertares, sin transformar esa cifra en otro objetivo rígido que deba cumplirse para estar a salvo. [20]

Puede haber ataques durante el sueño, pero despertarse con palpitaciones o dificultad respiratoria exige estudiar el contexto; no basta atribuirlo a pánico. Importan, por ejemplo, síntomas respiratorios y otras alteraciones del descanso. Un cambio respecto a episodios conocidos puede necesitar otra valoración. [1,3]

Propuesta adaptable: acordar una rutina suficientemente estable y qué hacer si aparece malestar, dejando fuera de la cama las conversaciones interminables sobre posibles crisis. Un insomnio persistente merece atención específica; no se resuelve necesariamente repitiendo «relájate y duerme».

Movimiento: recuperar actividad sin convertirla en una prueba

La OMS recomienda para 5–17 años un promedio de al menos 60 minutos diarios de actividad moderada o intensa a lo largo de la semana. Es una orientación general de salud, no una dosis de tratamiento ni una obligación inicial para alguien que ha dejado de moverse por miedo. [21]

En pánico, el incremento del pulso o la respiración durante el ejercicio puede convertirse en una señal temida. Después de revisar la salud, la actividad puede organizarse de forma gradual y compatible con los objetivos clínicos. No se utiliza ejercicio intenso improvisado para demostrar que «no le pasa nada», sobre todo si existen síntomas con el esfuerzo que requieren estudio. [6,10,11]

Cafeína y energéticas: distinguir adultos, dosis y resultados

La AESAN desaconseja las bebidas energéticas en adolescentes. Conviene revisar también café, guaraná y preparados para estudiar o entrenar. Sus efectos pueden solaparse con las sensaciones temidas y alterar el descanso; no son bebidas diseñadas para rehidratarse. [22]

Un ensayo cruzado de 2025, con 29 adultos con trastorno de pánico y 53 controles, estudió 150 mg de cafeína. No detectó el incremento esperado en el cambio de ansiedad subjetiva, aunque aparecieron aumentos en activación fisiológica y evitación en medidas secundarias. No demuestra que cualquier cantidad desencadene crisis ni que esa cantidad sea segura para menores. La muestra tenía consumo habitual bajo y condiciones de selección restrictivas. [23]

La aplicación práctica es revisar consumo, temporalidad y sensibilidad individual, sin utilizar cafeína como prueba casera. Los datos de adultos no anulan la recomendación española sobre energéticas en adolescentes.

Nicotina, cannabis, alcohol y productos para «aguantar»

La entrevista debe explorar sustancias y expectativas de uso sin humillar. Puede haber consumo para relajarse, rendir, dormir o afrontar situaciones; también intoxicación o abstinencia que cambien la interpretación de los síntomas. Ocultarlo dificulta elegir un plan seguro. [3,4]

Pregunta ilustrativa: «¿Has tomado algo para poder salir, entrenar o dormir sin pensar en otra crisis?». El objetivo es conocer lo que ocurre, no convertir una respuesta en un interrogatorio. También se incluyen productos legales, suplementos y medicación prestada.

Alimentación suficiente y flexible

Es útil revisar regularidad de las comidas, hidratación, pérdida de peso, apetito y síntomas digestivos. La investigación observacional adolescente relaciona calidad de alimentación y salud mental, pero no demuestra que una dieta concreta trate el trastorno de pánico. [24]

No se propone retirar gluten, lácteos u otros grupos por el diagnóstico de pánico. La sospecha de alergia, celiaquía u otra condición tiene una evaluación propia; los cuidados indicados no se retiran como si fueran evitaciones ansiosas. [3,25]

Micronutrientes y omega-3

Una dieta restrictiva, cambios de peso u otros hallazgos pueden justificar estudiar carencias concretas. Tratar una necesidad documentada no equivale a afirmar que todos los adolescentes con pánico tienen un déficit. La elección de pruebas debe responder a una pregunta clínica, no a un paquete extenso de «ansiedad». [4,25]

Las fuentes revisadas no establecen un protocolo rutinario de magnesio, vitaminas u omega-3 para el trastorno de pánico de 13–17 años. No es una afirmación de inutilidad universal: diferencia salud nutricional de eficacia específica. Deben valorarse composición, calidad, interacciones y posibilidad de suspender productos que no aportan beneficio. [25]

Microbiota, eje intestino-cerebro y psiconeuroinmunología

Las interacciones entre estrés, digestión, sistema nervioso e inmunidad son áreas de investigación. No permiten deducir a partir de una crisis qué alteración biológica tiene un adolescente ni elegir un probiótico mediante una explicación genérica de su «eje». Una hipótesis de mecanismo no es una prueba diagnóstica. [25,26,29]

El metaanálisis publicado en volumen de 2026, con siete ensayos y 912 participantes pediátricos, no encontró una mejoría global significativa de ansiedad con probióticos frente a placebo. Incluía poblaciones heterogéneas y una edad media alejada de la adolescencia tardía. Los hallazgos de subgrupos no demuestran eficacia para el trastorno de pánico. [26]

Sí procede atender síntomas digestivos o enfermedades identificadas. La investigación citada no valida diagnosticar pánico con análisis comerciales de microbiota, cortisol o supuestos perfiles de inflamación, ni prometer que un suplemento «normalizará» el sistema de alarma.

Fitoterapia: examinar cada producto y cada indicación

Un ensayo de azafrán en jóvenes de 12–16 años durante ocho semanas encontró señales favorables en síntomas ansiosos y depresivos autoinformados, con corroboración parental inconsistente. No estudiaba exclusivamente trastorno de pánico ni demuestra equivalencia con TCC o ISRS. Tampoco permite intercambiar libremente extractos comerciales. [27]

La lavanda oral de Lasea tiene una indicación adulta para síntomas transitorios de ansiedad y no se recomienda por debajo de 18 años. No equivale a ingerir un aceite esencial destinado a aromaterapia. [28]

Otras plantas tampoco deben agruparse bajo la idea de que «natural» significa seguro. La kava se ha relacionado con daño hepático, y productos como hipérico pueden interactuar con antidepresivos. Antes de añadir una mezcla conviene revisar todos sus componentes y el tratamiento existente. [15,16,17,29]

Respiración, atención plena y actividades corporales

Una respiración cómoda puede ayudar durante un episodio conocido, pero no se fuerza a respirar profundamente, no se utiliza una bolsa y no se exige una secuencia perfecta. El objetivo no es demostrar control absoluto de cada inspiración. [19]

Como propuesta individualizable, pueden explorarse prácticas breves de atención al entorno, música o movimiento aceptable. Si centrar la atención en el cuerpo aumenta el malestar, se adapta la actividad. Mindfulness, yoga o relajación no se presentan como tratamientos equivalentes del pánico adolescente ni como requisito para salir únicamente cuando ya no se sienta nada. [29]

Propuesta de revisión: elegir un cambio, acordar qué se pretende mejorar y revisar beneficio, molestias y esfuerzo. Introducir muchas intervenciones simultáneas dificulta saber cuál ayuda. El plan debe dejar espacio para vivir, no crear otra lista de obligaciones alrededor del miedo.

Familia e instituto: apoyo que facilite volver a participar

Acompañar sin minimizar ni organizarlo todo alrededor de la crisis

Una respuesta útil puede empezar por reconocer el miedo y preguntar qué necesita en ese momento. Ejemplo ilustrativo: «Veo que lo estás pasando mal. Vamos a seguir el plan acordado y comprobar si hay algo distinto que necesite atención». La frase debe adaptarse; no es una técnica validada por separado ni reemplaza actuar ante una urgencia.

Fuera de la crisis, puede revisarse cuánto condiciona el problema a toda la familia: recogidas constantes, cancelaciones o disponibilidad obligatoria. La finalidad no es culpabilizar a quien ha intentado ayudar. Es acordar apoyos que puedan cambiar gradualmente cuando la situación clínica lo permita, manteniendo los cuidados necesarios. [14]

Pactar pasos con sentido para el adolescente

Propuesta organizativa: escoger una actividad que quiera recuperar y describir qué apoyo necesita para intentarla. Después se revisa la experiencia sin convertirla en éxito total o fracaso. Acudir a una parte de una actividad con un acuerdo clínico puede ser información útil para el siguiente paso; no debe convertirse automáticamente en una exención indefinida.

Conviene diferenciar compañía elegida de compañía imprescindible para sentirse siempre a salvo. La decisión se toma con el joven y teniendo en cuenta edad, entorno y salud. No se exige desplazarse solo en una situación objetivamente insegura para «superar la ansiedad».

Apoyos educativos posibles

Apoyos educativos posibles
Situación ilustrativaApoyo que puede acordarseQué revisar
Crisis o temor intenso en claseAdulto de referencia y plan discreto para pedir ayuda, con criterios de atención médica y retorno.Seguridad, participación y si las salidas se están haciendo cada vez más frecuentes.
Dificultad para llegar al institutoCoordinar el trayecto y pasos de asistencia con familia, centro y tratamiento.Barreras reales, absentismo y objetivos compartidos; no atribuirlo todo a falta de voluntad.
Evita educación físicaValorar primero síntomas con el esfuerzo y planificar una participación adaptada cuando sea segura.Necesidades médicas frente a evitación; no imponer pruebas intensas.
Viaje o excursiónPreparación proporcionada, persona de referencia y plan de ayuda sin garantías imposibles.Si el apoyo facilita participar o termina excluyéndolo de todas las salidas.
Bloqueo durante exámenesAcordar instrucciones y forma de pedir apoyo sin exposición pública.Acceso al aprendizaje, interferencia y recuperación de autonomía.
Burlas, grabaciones o difusión de una crisisProtección, privacidad y actuación del centro ante el daño.Seguridad y pertenencia; el acoso no es una oportunidad de exposición terapéutica.

La tabla contiene propuestas, no prestaciones automáticas ni obligaciones legales específicas. Un diagnóstico no determina por sí solo el ajuste apropiado. En Cataluña, los EAP apoyan a centros, profesorado y familias ante necesidades educativas y pueden contribuir a la coordinación. No sustituyen la evaluación sanitaria ni constituyen un servicio propio de la consulta. [30]

Vida digital y dispositivos

Como propuesta de conversación, conviene preguntar si las búsquedas, mensajes y mediciones ayudan a resolver algo o se repiten cada vez que aparece una sensación. No se culpa al móvil de todas las crisis ni se utiliza un número de horas como diagnóstico.

Puede acordarse reducir una comprobación innecesaria, manteniendo los medios de contacto y las indicaciones médicas que sí se necesiten. No se propone vigilancia secreta ni retirar un dispositivo clínicamente indicado. Un reloj de consumo no reemplaza una exploración, y una cifra aislada no debe decidir por sí sola si el adolescente puede participar en su vida cotidiana.

Cuándo consultar y qué hacer ante una crisis

Primera crisis, episodios diferentes o señales de alarma

Un primer episodio importante merece valoración, y la urgencia depende de los síntomas. Dolor torácico intenso o distinto, dificultad respiratoria relevante, pérdida de conciencia, alteración persistente del estado mental, intoxicación o deterioro requieren atención médica, especialmente si aparecen con el esfuerzo o existen antecedentes de riesgo. Ante una emergencia, contacte con 112. Un diagnóstico previo de ansiedad no descarta otra causa. [10,11,19,31]

Durante un episodio conocido y previamente valorado

Si no aparecen señales nuevas de alarma, puede acompañarse con calma, reducir el público y seguir el plan individual. Pregunte qué le ayuda, favorezca una postura cómoda y una respiración tranquila, sin forzar grandes inspiraciones. No lo grabe, no lo ridiculice ni convierta el momento en una prueba de exposición improvisada. [19]

No utilice bolsas de papel ni otras formas de reinhalación. Pueden reducir peligrosamente el oxígeno y retrasar el reconocimiento de una causa médica. Si los síntomas persisten, reaparecen o existe duda sobre la respiración, busque valoración; no espere si la persona empeora. No administre medicación prestada. [19]

Preparar la visita y la continuidad

Conviene consultar cuando las crisis se repiten, aparece miedo anticipatorio o se pierden actividades, aunque las notas sean buenas. Pueden aportarse evolución, un ejemplo, informes médicos y la lista de tratamientos y sustancias. Incluya lo que el adolescente desea recuperar, no solo lo que preocupa a los adultos. [2,3]

Las ideas autolesivas o suicidas necesitan atención específica. En España, 024 ofrece apoyo ante conducta suicida a la persona y sus allegados; no sustituye el 112 en una emergencia ni la valoración presencial necesaria. [31]

Al acercarse a los 18 años, puede prepararse la continuidad asistencial: tratamiento vigente, profesionales, próximas revisiones y forma de pedir ayuda. Cumplir años no es motivo para suspender medicación o retirar de golpe apoyos útiles.

Preguntas frecuentes

Reconocer los episodios y pedir ayuda

¿Una crisis aislada significa que tiene trastorno de pánico?

No. El diagnóstico requiere un patrón de ataques recurrentes e inesperados y preocupación persistente o cambios de comportamiento, además de las exclusiones pertinentes. Un episodio aislado puede necesitar valoración y ayuda sin justificar esa etiqueta. Lo importante es comprender qué ocurrió y cómo evoluciona. [1]

¿Debe esperar un mes antes de pedir cita?

No. El periodo forma parte del marco diagnóstico del trastorno, no de una instrucción para esperar. Un primer episodio intenso, una limitación relevante o síntomas médicos preocupantes permiten iniciar evaluación antes. La formulación puede mantenerse provisional y revisarse con la evolución. [1,2,3]

¿Por qué ocurre cuando aparentemente está tranquilo?

Los ataques inesperados pueden aparecer sin un desencadenante evidente. Eso no demuestra una causa única ni significa que esté exagerando. Se reconstruyen salud, contexto, sustancias, sensaciones e interpretación. Encontrar estrés previo tampoco excluye valorar otras explicaciones ni obliga a atribuir todo a un problema emocional. [1,3]

¿Una crisis de pánico produce siempre hiperventilación?

No debe equipararse una crisis a una única forma de respirar. La presentación varía y la respiración rápida también tiene causas médicas. Ante una dificultad respiratoria relevante o distinta, hay que evaluar, no asumir que basta una técnica de respiración. No se recomienda reinhalar aire en una bolsa. [1,19]

Sueño, sensaciones y diagnóstico diferencial

¿Puede tener un ataque mientras duerme?

Sí, pueden producirse ataques nocturnos. Sin embargo, despertarse con falta de aire, palpitaciones o miedo no los confirma: deben considerarse otros problemas de salud y sueño. Importan el patrón y los signos acompañantes. Que ocurra de noche no demuestra benignidad ni descarta pánico. [1]

¿Sentirse irreal significa que está perdiendo la razón?

Las sensaciones de irrealidad o extrañeza pueden formar parte de una crisis. Por sí solas no demuestran psicosis. Se valora cuándo aparecen, su duración, la conciencia de lo ocurrido y otros síntomas. Una alteración persistente o importante del estado mental necesita valoración propia. [2,6]

¿El mareo es lo mismo que desmayarse?

No. Hay que diferenciar la sensación de inestabilidad de una pérdida real de conciencia. Si ha habido síncope, se reconstruyen postura, esfuerzo, antecedentes y recuperación. No se debe atribuir automáticamente a ansiedad, sobre todo si ocurre durante ejercicio o hay otros signos de riesgo. [10]

¿Es lo mismo trastorno de pánico que agorafobia?

No. Pueden coexistir, pero la agorafobia se centra en situaciones donde se teme no poder escapar o recibir ayuda ante síntomas incapacitantes o embarazosos. No consiste únicamente en miedo a espacios abiertos. La evaluación debe precisar tanto las crisis como la evitación y su motivo. [1,3]

Tratamiento y acompañamiento

¿La exposición consiste en provocar una crisis hasta que se acostumbre?

No es una descripción adecuada de todo tratamiento. Se acuerdan objetivos, se estudian temores y se planifican experiencias seguras para aprender respuestas distintas. No se improvisan ejercicios de hiperventilación, esfuerzo o retención del aire en casa. El procedimiento depende de la formulación clínica y la salud. [6,12,13]

¿Necesita medicación siempre?

No. La decisión depende de interferencia, riesgos, comorbilidades, preferencias y respuesta al tratamiento. Cuando se considera un ISRS, deben explicarse la situación regulatoria española y el seguimiento. Una indicación adulta o una recomendación internacional no autoriza automáticamente pánico en menores. [4,15,16,17,18]

¿Una terapia de cinco sesiones es suficiente?

No puede prometerse. PANDA estudió un formato breve en una muestra pequeña y con objetivo principal de viabilidad. Sus resultados justifican investigar y adaptar tratamientos, no fijar el mismo número de sesiones para cualquier adolescente ni anunciar superioridad definitiva de un programa. [13]

¿Debemos dejar de acompañarlo para que espabile?

No se retira apoyo como castigo. Se revisa qué compañía necesita y qué restricciones podrían reducirse gradualmente dentro del plan. Ayudar puede incluir protección, escucha y oportunidades de autonomía. La decisión depende de su salud, del contexto y de objetivos que también comparta el adolescente. [14]

Cuidados complementarios y recuperación

¿Dormir mejor, los probióticos o las plantas sustituyen a la terapia?

Atender el sueño y la salud general puede ser valioso. No equivale a demostrar remisión del pánico. La evidencia de suplementos es indirecta o insuficiente para un uso rutinario específico en esta edad; además, existen límites de seguridad e interacciones. Lo complementario debe evaluarse, no añadirse automáticamente. [20,25,26,27,28,29]

¿Puede mejorar aunque vuelva a notar alguna sensación de ansiedad?

La recuperación no exige dejar de sentir el cuerpo ni garantizar que nunca habrá nervios. Puede valorarse en menor evitación y mayor participación, además de la evolución de los ataques. Un episodio posterior invita a revisar el plan; no demuestra por sí solo que todo el trabajo haya fracasado. [1,12,13]

Fuentes y lecturas clínicas

Las referencias numeradas se corresponden con las citas del manuscrito. La revisión es narrativa y dirigida, no una revisión sistemática propia. La fecha de consulta no transforma publicaciones históricas en investigaciones nuevas. El registro del paquete detalla el acceso efectivo, las poblaciones y las limitaciones; algunas publicaciones solo pudieron consultarse mediante resumen o fragmentos indexados.

Conceptos y evaluación clínica

  1. NIMH. Panic Disorder: What You Need to Know. Revisado en 2025.
    Pánico en población general; no guía farmacológica pediátrica. Crisis frente a trastorno, recurrencia inesperada y un mes; síntomas, crisis nocturnas y opciones generales. No trasladar la lista farmacológica adulta a menores.
    Fuente: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/panic-disorder-when-fear-overwhelms
  2. AACAP. Panic Disorder in Children and Adolescents. Facts for Families, n.º 50. Actualizado en octubre de 2023.
    Niños y adolescentes; información clínica para familias. Repercusión, evaluación médica y salud mental. No ensayo ni guía regulatoria española.
    Fuente: https://www.aacap.org/AACAP/Families_and_Youth/Facts_for_Families/FFF-Guide/Panic-Disorder-In-Children-And-Adolescents-050.aspx
  3. Canadian Paediatric Society. Anxiety in children and youth: Part 1—Diagnosis. Documento de 2022; publicación en revista en 2023.
    Ansiedades pediátricas diversas. Historia, desarrollo, funcionamiento, pánico y agorafobia; no todas las recomendaciones son específicas de pánico de 13–17 años.
    Fuente: https://cps.ca/en/documents/position/anxiety-in-children-and-youth-diagnosis
  4. Walter HJ, et al. Clinical Practice Guideline for the Assessment and Treatment of Children and Adolescents With Anxiety Disorders. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2020;59(10):1107–1124.
    DOI: 10.1016/j.jaac.2020.05.005.
    Recomendaciones de TCC e ISRS para 6–18 años que incluyen pánico. El respaldo agregado de ansiedad pediátrica no equivale a numerosos ensayos exclusivos de pánico. PubMed devolvió contenido limitado. No se redistribuye el PDF.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32439401/
    Copia consultada del artículo, no redistribuida: https://njaap.org/wp-content/uploads/2023/06/Walter-et-al.-ClinicalPracticeGuidelinefortheAssessmentand-TreatmentofChildrenandAdolescentsWithAnxiety-Disorders.pdf

Epidemiología e instrumentos de evaluación

  1. NIMH. Panic Disorder—Statistics. Encuesta NCS-A, datos de 2001–2004.
    Estados Unidos, 13–18 años, prevalencia a lo largo de la vida, metodología DSM-IV. 2,3 % de trastorno de pánico: no España, no prevalencia de ataques aislados ni estimación de 2026. No se reutiliza el campo ambiguo de discapacidad grave.
    Fuente: https://www.nimh.nih.gov/health/statistics/panic-disorder
  2. Waite P, Clark DM. Brief Cognitive Therapy for Panic Disorder in Adolescents: Clinician Manual and Session-by-Session Guide. Versión 1.0, 15/08/2023.
    Terapia cognitiva breve para adolescentes. No ensayo independiente. No se reproducen cuestionarios, hojas de trabajo ni instrucciones de provocación de síntomas. Sus procedimientos no se prescriben como autoterapia.
    Fuente: https://oxcadatresources.com/wp-content/uploads/2023/09/Brief-Cognitive-Therapy-for-Panic-Disorder-in-Adolescents-Clinician-Manual-and-Session-by-Session-Guide-Version-1.0_15-08-23.pdf
  3. Elkins RM, Pincus DB, Comer JS. A psychometric evaluation of the panic disorder severity scale for children and adolescents. Psychological Assessment. 2014;26(2):609–618.
    DOI: 10.1037/a0035283.
    Adaptación pediátrica PDSS-C; contexto adolescente. No se atribuyen baremos españoles/catalanes ni un umbral diagnóstico. No se extraen cifras psicométricas ni se afirma lectura integral.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24295237/
  4. UCLA Child FIRST. Revised Child Anxiety and Depression Scale—RCADS. Frequently Asked Questions.
    Instrumento del joven/cuidadores; referencia de edad de 8–18 años. Comprobar versión, idioma, normas y condiciones. El texto también menciona cursos escolares que no casan literalmente con todo ese intervalo; no se infieren equivalencias escolares españolas.
    Fuente: https://rcads.ucla.edu/FAQ

Participación y seguridad médica

  1. BOE. Ley 41/2002, de 14 de noviembre. Artículos 7–9.
    Consentimiento, representación, madurez y grave riesgo en menores. No resolver conflictos individuales ni prometer confidencialidad absoluta. Distinguir información, consentimiento y participación familiar.
    Fuente: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-22188
  2. The Royal Children’s Hospital Melbourne. Clinical Practice Guidelines: Syncope.
    Síncope pediátrico, no diagnóstico de trastorno de pánico. La indicación de ECG en síncope verdadero no se extrapola a toda ansiedad. Valorar relación con esfuerzo, postura y antecedentes.
    Fuente: https://www.rch.org.au/clinicalguide/guideline_index/Syncope/
  3. The Royal Children’s Hospital Melbourne. Clinical Practice Guidelines: Chest pain.
    Dolor torácico pediátrico. No descartar urgencias por ansiedad previa ni convertir la baja frecuencia de cardiopatía en garantía individual.
    Fuente: https://www.rch.org.au/clinicalguide/guideline_index/chest_pain/

Intervenciones y seguimiento

  1. Pincus DB, Ehrenreich May J, Whitton SW, Mattis SG, Barlow DH. Cognitive-behavioral treatment of panic disorder in adolescence. J Clin Child Adolesc Psychol. 2010;39(5):638–649.
    DOI: 10.1080/15374416.2010.501288.
    26 adolescentes de 14–17 años; 13 PCT-A frente a 13 control de autorregistro; 11 sesiones; seguimientos a 3 y 6 meses. Muestra pequeña y sin comparador de psicoterapia activa. No garantía de resolución en once sesiones ni lectura completa del ensayo.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20706917/
  2. Waite P, et al. A randomised controlled feasibility study of brief cognitive therapy for the treatment of PANic Disorder in Adolescents (PANDA). Behavioural and Cognitive Psychotherapy. 2026;54(2):147–169.
    DOI: 10.1017/S1352465826101349.
    34 jóvenes de 12–17 años; terapia cognitiva breve (16) frente a TCC genérica breve (18); cinco sesiones y hasta dos refuerzos. No ensayo confirmatorio de superioridad, equivalencia o coste-efectividad. Datos a 3 meses y exploración de gravedad a 12 meses. No importar el intervalo previsto de 11–18 del protocolo. La página indica publicación online 21/07/2026 y un número de revista de junio; se conservan como campos editoriales distintos.
    Fuente: https://www.cambridge.org/core/journals/behavioural-and-cognitive-psychotherapy/article/randomised-controlled-feasibility-study-of-brief-cognitive-therapy-for-the-treatment-of-panic-disorder-in-adolescents-panda/43817AFCA418EDEB9A25122EBB93C3E7
  3. Canadian Paediatric Society. Anxiety in children and youth: Part 2—The management of anxiety disorders. Documento de 2022; publicación en revista en 2023.
    Ansiedades pediátricas diversas. No exclusiva de pánico. La regulación farmacológica canadiense no se traslada a España.
    Fuente: https://cps.ca/en/documents/position/anxiety-in-children-and-youth-management

Medicamentos y regulación española

  1. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Besitran—sertralina. Registro 59718.
    Pánico en adultos; TOC de 6–17 años. No indicación pediátrica para pánico. Se omite dosificación de la guía pública; seguridad no reducible a esta síntesis.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/59718/FichaTecnica_59718.html
  2. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Fluoxetina Cinfa. Registro 63499.
    Depresión moderada/grave desde 8 años en condiciones específicas. No pánico pediátrico autorizado; vigilar activación, suicidabilidad, crecimiento y desarrollo. No dosificación.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/63499/FichaTecnica_63499.html
  3. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Escitalopram Cinfa. Registro 71430.
    Pánico en adultos; advertencia de no uso en menores de 18 años. Distinguir advertencia de uso pediátrico de contraindicación formal. Una decisión clínica excepcional requiere justificación; no indicación aprobada.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/71430/FichaTecnica_71430.html
  4. BOE. Real Decreto 1015/2009, de 19 de junio. Artículos 13 y 15.
    Uso de medicamentos en condiciones diferentes a las autorizadas. Carácter excepcional, ausencia de alternativas autorizadas adecuadas para el paciente, justificación, información y consentimiento; no autorización general.
    Fuente: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2009-12002

Crisis, sueño y actividad física

  1. ANZCOR. Guideline 9.2.8—First Aid Management of Rapid Breathing (including Panic Attack). Aprobada en marzo de 2023; consultada en 2026.
    Adultos y niños; primeros auxilios, no diagnóstico psiquiátrico completo. Contraindica la reinhalación en bolsa; prioriza descartar causas graves. No se adopta como exclusión diagnóstica su heurística sobre síntomas que despiertan del sueño, pues NIMH reconoce pánico nocturno. No presentar la fecha automática de cita 2026 como aprobación nueva.
    Fuente: https://www.anzcor.org/home/first-aid/guideline-9-2-8-first-aid-management-of-rapid-breathing-including-panic-attack
  2. Paruthi S, et al. Recommended Amount of Sleep for Pediatric Populations: A Consensus Statement of the American Academy of Sleep Medicine. J Clin Sleep Med. 2016;12(6):785–786.
    DOI: 10.5664/jcsm.5866.
    13–18 años: 8–10 horas por 24 horas. Referencia general de salud, no tratamiento específico de pánico ni obligación exacta individual.
    Fuente: https://aasm.org/resources/pdf/pediatricsleepdurationconsensus.pdf
  3. Organización Mundial de la Salud. Physical activity. Región Europea. 2021.
    5–17 años, incluidas personas con discapacidad; promedio de 60 minutos diarios a lo largo de la semana. No dosis terapéutica de pánico ni prueba de esfuerzo. Adaptar a salud y capacidad.
    Fuente: https://www.who.int/europe/news-room/fact-sheets/item/physical-activity

Estimulantes, alimentación y seguridad

  1. AESAN. Recomendaciones de consumo de bebidas energéticas. 22/03/2022.
    Desaconseja bebidas energéticas en adolescentes. No se afirma prohibición de venta vigente ni una dosis segura para menores. No confundir con rehidratación deportiva.
    Fuente: https://www.aesan.gob.es/actualidad/actualidad-noticias/recomendaciones_bebidas_energeticas
  2. Hoppe JM, et al. Acute effects of 150 mg caffeine on subjective, physiological, and behavioral components of anxiety in panic disorder and healthy controls—A randomized placebo-controlled crossover trial. J Psychopharmacol. 2025;39(8):836–846.
    DOI: 10.1177/02698811251344692.
    29 adultos con pánico y 53 controles analizados; consumo habitual bajo; exposición de laboratorio a 150 mg de cafeína. Resultado primario de cambio de ansiedad subjetiva no significativo; activación y evitación secundarias aumentaron. No dosis segura adolescente, no estudio de prevención ni tratamiento. El PDF de repositorio dio error.
    Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12287556/
  3. Jacka FN, et al. A Prospective Study of Diet Quality and Mental Health in Adolescents. PLOS ONE. 2011;6(9):e24805.
    DOI: 10.1371/journal.pone.0024805.
    Adolescentes australianos; calidad alimentaria y salud mental. Asociación observacional, no ensayo de dieta para trastorno de pánico ni prueba causal de una restricción alimentaria.
    Fuente: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0024805
  4. NCCIH. Children and the Use of Complementary Health Approaches.
    Complementos en infancia y adolescencia, condiciones diversas. No revisión específica de cada nutriente o de pánico. Seguridad, contaminación y evidencia insuficiente para protocolos rutinarios.
    Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/children-and-the-use-of-complementary-health-approaches

Intervenciones complementarias

  1. Wen YH, Liang SC, Sun CK, Cheng YS, Hung KC. Therapeutic Effects of Probiotics on Symptoms of Anxiety in Children and Adolescents: A Systematic Review and Meta-Analysis of Placebo-Controlled Trials. J Child Adolesc Psychopharmacol. 2026;36(1):45–52. Online: 24/11/2025.
    DOI: 10.1177/10445463251399491.
    Siete ensayos y 912 participantes; media de edad 8,21 años; poblaciones heterogéneas. Sin mejoría global significativa de ansiedad (SMD −0,09; p=0,54). Subgrupos no establecen eficacia específica para pánico adolescente. No se ha auditado el riesgo de sesgo de cada ensayo.
    Fuente: https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/10445463251399491
  2. Lopresti AL, et al. affron®, a standardised extract from saffron (Crocus sativus L.) for the treatment of youth anxiety and depressive symptoms: A randomised, double-blind, placebo-controlled study. J Affect Disord. 2018;232:349–357.
    DOI: 10.1016/j.jad.2018.02.070.
    12–16 años; ocho semanas; síntomas ansiosos/depresivos leves o moderados. No muestra exclusiva de trastorno de pánico. Señal principalmente autoinformada y corroboración parental inconsistente. No se extraen pautas ni cifras adicionales de un texto no leído íntegramente.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29510352/
  3. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Lasea 80 mg cápsulas blandas. Registro 84238.
    Medicamento de lavanda oral para síntomas transitorios de ansiedad en adultos. No recomendado por debajo de 18 años; no pánico adolescente autorizado ni equivalencia con ingerir aceite de aromaterapia.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/84238/FT_84238.html
  4. NCCIH. Anxiety and Complementary Health Approaches.
    Ansiedad y complementos; gran parte de la evidencia no es pediátrica ni de pánico. No sustituir intervenciones indicadas; kava y daño hepático. Prácticas corporales no equivalen a terapia específica.
    Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/anxiety-and-complementary-health-approaches

Coordinación escolar y recursos de ayuda

  1. Generalitat de Catalunya. XTEC. Equips d’assessorament i orientació psicopedagògica—EAP.
    Apoyo a centros, profesorado y familias ante necesidades educativas. No derecho automático a un ajuste concreto ni servicio propio de la clínica.
    Fuente: https://xtec.gencat.cat/ca/serveis/sez/eap/
  2. Ministerio de Sanidad. 024. Línea de atención a la conducta suicida.
    Conducta o ideación suicida y apoyo a allegados; emergencia vital 112. 024 no es una línea específica de pánico ni reemplaza valoración presencial necesaria o emergencias.
    Fuente: https://www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm

Revisión y mantenimiento

En revisiones posteriores deberán comprobarse nuevos ensayos específicos de pánico adolescente, seguridad e indicaciones españolas, instrumentos aplicables y recursos asistenciales. Se mantendrá la distinción entre viabilidad, eficacia y superioridad, así como entre una crisis conocida y síntomas que necesitan una nueva valoración médica. La fecha documental no sustituye la fecha original de publicación ni acredita una revisión clínica ya aprobada.

Que el miedo a una crisis no decida cada plan

Una valoración individual puede ayudar a comprender los episodios, ordenar las prioridades y recuperar actividades con un plan compartido. El adolescente necesita información, participación y apoyos proporcionados, no demostrar que puede con todo sin ayuda.

Atención psiquiátrica presencial en Lleida y online cuando el caso y la metodología lo permiten. La coordinación o derivación a otros profesionales se decide según las necesidades.

Información sanitaria: esta página es informativa y no sustituye una valoración individual. No permite diagnosticar un episodio ni descartar una urgencia. No inicie, suspenda ni modifique medicación, suplementos, dietas restrictivas o ejercicios de provocación de síntomas a partir de esta guía. La consulta programada no sustituye la atención urgente.