🧠⚕️ Lunes de salud mental
· Psicofármacos · Jóvenes · Ansiedad · Depresión · Segunda opinión
¿Estamos medicando demasiado rápido la ansiedad y la depresión en jóvenes?
Los psicofármacos pueden salvar vidas, aliviar síntomas intensos
y permitir que una persona vuelva a dormir, estudiar, relacionarse
o salir de una depresión. Sin embargo, también pueden usarse demasiado deprisa
cuando no entendemos bien qué hay detrás del malestar.
En 45 segundos: la pregunta no debería ser
“medicación sí” o “medicación no”. En realidad, la pregunta correcta es:
qué diagnóstico hay, qué nivel de deterioro existe, qué riesgos aparecen,
qué alternativas se han probado y qué plan acompañará a la medicación
si finalmente se decide utilizarla.
-
Un estudio reciente analizó 157.868 diagnósticos de ansiedad o depresión
en jóvenes de 14 a 25 años en Atención Primaria en España. -
Además, la probabilidad de recibir ansiolíticos, antidepresivos o hipnosedantes
en los 30 días posteriores al diagnóstico pasó del 24,4 % al 35,1 %
entre 2018 y 2024. -
Los psicofármacos pueden estar indicados en depresión moderada-grave,
ansiedad incapacitante, ataques de pánico, insomnio severo, TOC,
riesgo suicida, TDAH con deterioro o trastornos graves. -
No obstante, también pueden usarse demasiado rápido si no se exploran sueño,
consumo de sustancias, trauma, TDAH, bipolaridad, redes sociales,
presión académica, familia o crisis vital. -
Por otra parte, los ansiolíticos e hipnosedantes exigen especial prudencia
por tolerancia, dependencia, somnolencia, problemas de memoria y mezcla peligrosa
con alcohol u otras sustancias. -
Por seguridad, no suspenda ni modifique medicación psiquiátrica sin indicación médica.
Si hay ideas de suicidio, autolesiones o riesgo inmediato, llame al
112, acuda a Urgencias o contacte con el 024.
1) Una escena cada vez más frecuente en consulta
En consulta aparece cada vez con más frecuencia una escena parecida.
-
Una madre llega preocupada porque a su hija de 17 años
le han recetado un antidepresivo. -
Un estudiante universitario pregunta si es normal tomar ansiolíticos
“solo para aguantar los exámenes”. -
Una joven de 23 años lleva meses con insomnio, ansiedad y tristeza,
aunque no sabe si necesita terapia, medicación o simplemente ordenar su vida. -
Un padre duda:
“¿Estamos ayudando o estamos tapando el problema?”
La duda real de muchas familias
La pregunta no es sencilla. Por un lado, los psicofármacos pueden ser
una herramienta clínica muy valiosa.
De hecho, a veces permiten dormir, reducir ataques de pánico,
salir de una depresión, frenar una crisis grave o crear las condiciones
mínimas para que la terapia sea posible.
Por otro lado, también pueden convertirse en una respuesta demasiado rápida
a problemas que tienen muchas capas.
Presión académica
Exámenes, rendimiento, perfeccionismo, miedo al futuro y sensación
de tener que llegar siempre.
Sueño y pantallas
Insomnio, horarios irregulares, móvil por la noche y agotamiento acumulado.
Redes sociales
Comparación constante, imagen corporal, validación externa y sensación
de insuficiencia.
Familia y contexto
Conflictos, soledad, trauma, falta de apoyo, precariedad o exigencia
emocional.
La pregunta clínica no debería ser “medicación sí” o “medicación no”.
La pregunta correcta es qué necesita esta persona concreta.
2) Qué ha reabierto el debate esta semana
Esta semana el debate ha vuelto con fuerza por un dato difícil de ignorar.
Un estudio del grupo OPIK de la Universidad del País Vasco, recogido por
El País, analizó 157.868 diagnósticos de ansiedad o depresión
en jóvenes de 14 a 25 años atendidos en Atención Primaria en España
entre 2018 y 2024.
El aumento de prescripción
El dato central es claro:
2018
El 24,4 % de jóvenes diagnosticados recibía ansiolíticos,
antidepresivos o hipnosedantes en los 30 días posteriores.
2024
La cifra aumentó hasta el 35,1 %.
+6 % anual
La probabilidad de iniciar tratamiento farmacológico aumentó
aproximadamente un 6 % cada año.
Ante diagnósticos similares de ansiedad o depresión,
cada vez más jóvenes reciben psicofármacos.
Qué significa clínicamente este dato
El problema no es que se receten psicofármacos. En muchos casos,
la medicación está justificada y evita sufrimiento.
Sin embargo, el problema aparece cuando la receta sustituye
a la formulación clínica: cuando no se explora lo suficiente qué hay debajo,
qué tratamiento necesita el joven, qué riesgos existen y qué alternativas
o complementos deberían estar disponibles.
3) El gran peligro: convertir el malestar en receta rápida
Vivimos en una época de baja tolerancia al malestar.
Todo tiene que resolverse rápido:
- la ansiedad;
- el insomnio;
- la tristeza;
- la incertidumbre;
- el duelo;
- la frustración;
- el miedo al futuro;
- el cansancio emocional.
Una generación bajo presión constante
Además, los jóvenes están creciendo en un entorno de presión continua:
estudios, notas, redes sociales, comparación, precariedad, identidad,
soledad y una sensación de tener que estar bien y rendir siempre.
En ese contexto, la medicación puede aparecer como una respuesta inmediata
a un problema que muchas veces es biopsicosocial.
Hablar de medicalización no significa negar la enfermedad.
Cuadros que sí pueden requerir intervención médica
Hay jóvenes con problemas clínicos reales y graves. Por tanto,
reducir todo a “malestar normal” también sería un error.
- depresión grave;
- ansiedad incapacitante;
- ataques de pánico repetidos;
- riesgo suicida;
- trastorno obsesivo-compulsivo;
- trastorno bipolar;
- psicosis;
- trastornos alimentarios;
- trauma grave;
- TDAH con deterioro funcional claro.
El problema no es medicar.
El problema es medicar sin formular bien el caso.
4) Ni demonizar ni banalizar: no son “pastillas de la felicidad”
Una frase que conviene desterrar es:
“Pastillas de la felicidad.”
Los antidepresivos no hacen feliz a nadie en sentido artificial.
Los ansiolíticos no solucionan una vida.
Del mismo modo, los hipnóticos no reparan por sí solos un sistema nervioso
desregulado.
Son herramientas clínicas. A veces resultan muy útiles; en otros casos,
se quedan cortas o están mal indicadas.
Los dos extremos que conviene evitar
Extremo 1
“La medicación es mala y solo tapa.”
Extremo 2
“Tiene ansiedad, pues medicación.”
La buena psiquiatría vive lejos de esos dos extremos. Por eso,
antes de medicar conviene preguntar.
Antes de medicar, conviene preguntar:
-
✓
¿Qué diagnóstico hay realmente?
Ansiedad, depresión, TDAH, trauma, consumo, bipolaridad
o una combinación. -
✓
¿Cuánto deterioro funcional existe?
Sueño, estudios, trabajo, relaciones, autocuidado y vida diaria.
-
✓
¿Hay riesgo?
Autolesiones, ideas de muerte, impulsividad, consumo de sustancias
o pérdida de control. -
✓
¿Qué plan acompañará a la medicación?
Psicoterapia, sueño, familia, hábitos, seguimiento y objetivos.
En otras palabras, la medicación sin plan puede quedarse corta.
A su vez, la terapia sin estabilización biológica también puede resultar insuficiente.
5) Cuándo puede tener sentido medicar a un joven
Puede tener sentido valorar psicofármacos cuando existe un cuadro clínico
con intensidad, duración, deterioro o riesgo.
Depresión moderada-grave
Especialmente si hay deterioro importante, aislamiento, apatía intensa,
ideación suicida o incapacidad para funcionar.
Ansiedad incapacitante
Cuando la ansiedad impide estudiar, trabajar, dormir, salir,
relacionarse o vivir con normalidad.
Ataques de pánico repetidos
Sobre todo si generan evitación, urgencias frecuentes,
miedo anticipatorio o deterioro de la vida diaria.
Insomnio severo y mantenido
Cuando el sueño se rompe durante semanas o meses y perpetúa
ansiedad, irritabilidad o depresión.
TOC o síntomas graves
Obsesiones, compulsiones, trauma, trastornos alimentarios,
psicosis o bipolaridad requieren evaluación especializada.
TDAH con deterioro
Si hay impacto académico, emocional, funcional o riesgo de consumo
y se confirma el diagnóstico.
Cuando el miedo a medicar también puede hacer daño
En estos casos, rechazar la medicación por miedo o estigma puede ser
tan perjudicial como recetarla sin pensar.
Una persona joven con depresión grave no necesita solo que le digan
“sal a caminar y piensa positivo”.
Ahora bien, la indicación debe ser proporcional, explicada, revisada y acompañada.
6) Cuándo conviene pensarlo dos veces
En otros casos, conviene valorar con más cuidado antes de iniciar
un psicofármaco.
- el malestar es reciente y claramente reactivo;
- no hay deterioro funcional importante;
- no se ha explorado el sueño;
- hay exceso de cafeína, cannabis, alcohol u otras sustancias;
- existe presión familiar para “arreglarlo rápido”;
- el joven no entiende por qué se medica;
- se prescribe un ansiolítico sin plan de retirada;
- se mezclan varios fármacos sin una formulación clara;
- no se ha descartado TDAH, bipolaridad, trauma o trastorno alimentario;
- no hay seguimiento cercano;
- el tratamiento se vive como sustituto de hablar del problema real.
La pregunta útil no es solo “¿funcionará la medicación?”.
La pregunta es: ¿qué estamos intentando tratar exactamente?
7) El problema especial de los ansiolíticos e hipnosedantes
En adolescentes y jóvenes, los ansiolíticos e hipnosedantes requieren
especial prudencia.
Aunque pueden aliviar mucho a corto plazo, también pueden generar:
- tolerancia;
- dependencia;
- somnolencia;
- problemas de memoria;
- desinhibición;
- mezcla peligrosa con alcohol;
- cronificación del uso;
- dificultad para retirarlos si no hubo plan inicial.
Cuándo un ansiolítico puede tener sentido
Esto no significa que nunca deban usarse. Más bien significa que deberían
tener condiciones claras.
Indicación clara
Por qué se usan, qué síntoma tratan y qué alternativa existe.
Dosis y duración definidas
Evitar que un tratamiento de puente se convierta en tratamiento indefinido.
Seguimiento
Revisar eficacia, efectos secundarios, adherencia y riesgo de dependencia.
Plan de retirada
Saber desde el inicio cuándo y cómo se reevaluará.
Un ansiolítico puede ser un puente.
No debería convertirse en la casa.
8) Antidepresivos en adolescentes: el tema que más inquieta a las familias
Cuando se receta un antidepresivo a un adolescente, muchas familias
se asustan o se bloquean.
“¿Se va a enganchar?”
“¿Le cambiará la personalidad?”
“¿Lo tendrá que tomar toda la vida?”
“¿Y si empeora?”
“¿Y si no lo toma y empeora más?”
Estas preguntas son legítimas. Además, merecen una respuesta clara,
no una frase rápida.
Un antidepresivo bien indicado no es una condena ni una señal de fracaso.
Puede ser una herramienta importante en cuadros depresivos o ansiosos relevantes.
Qué debe explicarse antes de iniciar un antidepresivo
En jóvenes, la decisión debe explicarse muy bien.
- por qué se indica;
- qué se espera que mejore;
- cuánto tardará en hacer efecto;
- qué efectos secundarios pueden aparecer;
- qué señales hay que vigilar;
- qué papel tendrá la psicoterapia;
- cuándo se revisará;
- bajo qué condiciones se retirará.
En definitiva, la decisión no debería tomarse con miedo ni con prisa.
Debería ser una decisión compartida, informada y supervisada.
Psicofármacos en jóvenes: cuándo ayudan, cuándo no bastan y cuándo pedir una segunda opinión

Un psicofármaco puede ser una herramienta excelente, pero necesita diagnóstico, seguimiento y un plan terapéutico completo.
9) La pregunta que falta muchas veces: qué hay debajo de la ansiedad
“Ansiedad” es una palabra enorme.
Puede significar muchas cosas.
Ansiedad generalizada
Preocupación persistente, anticipación negativa, tensión e inquietud.
Pánico
Crisis intensas con síntomas físicos, miedo a perder el control
o a que ocurra algo grave.
Ansiedad social
Miedo al juicio, evitación, vergüenza y sensación de no estar a la altura.
Trauma
Hipervigilancia, reactividad, evitación, bloqueo o recuerdos intrusivos.
TDAH no diagnosticado
Desorganización, impulsividad, saturación, bajo rendimiento
y ansiedad secundaria.
Consumo o estilo de vida
Cannabis, alcohol, cafeína, sueño irregular, pantallas, exámenes,
redes sociales o aislamiento.
Si todo eso se llama “ansiedad” y se trata igual, perdemos precisión.
Un diagnóstico correcto no se hace solo con una palabra.
Se hace con una historia.
10) La depresión joven no siempre parece tristeza
En adolescentes y adultos jóvenes, la depresión puede presentarse de formas
menos evidentes que la tristeza clásica.
- irritabilidad;
- apatía;
- aislamiento;
- abandono de actividades;
- bajo rendimiento;
- consumo de sustancias;
- insomnio o dormir demasiado;
- baja autoestima;
- sensación de vacío;
- autolesiones;
- ansiedad;
- dificultad para decidir;
- “me da igual todo”.
Por eso, si solo esperamos ver tristeza evidente, podemos llegar tarde.
Además, si solo medicamos sin entender el contexto, también podemos quedarnos cortos.
La depresión joven exige una evaluación completa:
síntomas, duración, funcionamiento, riesgo, sueño, familia, estudios,
consumo, historia previa, trauma, personalidad, neurodesarrollo
y expectativas.
11) El dato que no se ve en la receta: desigualdad y contexto
El estudio OPIK citado por El País también señala desigualdades
de género y clase: mayor prescripción entre mujeres y jóvenes de entornos
socioeconómicos bajos.
Más carga, menos recursos
Este dato debe hacernos pensar. A veces se prescribe más no porque haya
más “biología”, sino porque hay más carga y menos recursos.
- más carga;
- menos recursos;
- menos acceso a psicoterapia;
- más estrés familiar;
- más precariedad;
- más presión;
- menos tiempo clínico.
La medicación puede aliviar síntomas. Sin embargo, si no miramos el contexto,
podemos terminar tratando con fármacos problemas que también necesitan
apoyo psicológico, social, familiar o educativo.
La psiquiatría integrativa no niega la biología.
La amplía.
12) Prevención: la otra noticia importante de esta semana
El mismo día que se publicó la noticia sobre el aumento de psicofármacos
en jóvenes, también se difundió el lanzamiento del proyecto Pandora,
una aplicación de investigación orientada a prevenir ansiedad y depresión.
Pandora se centra en recomendaciones personalizadas sobre:
Bienestar emocional
Recursos para reconocer, regular y acompañar el malestar antes
de que se cronifique.
Ejercicio físico
Actividad adaptada para reducir riesgo emocional y mejorar regulación.
Sueño reparador
Una de las bases clínicas más olvidadas en ansiedad y depresión.
Relaciones sociales
Vínculos, apoyo y pertenencia como factores protectores.
El estudio incluirá 2.600 participantes de España y Chile durante 12 meses.
Dos direcciones posibles en salud mental
Este proyecto muestra dos direcciones posibles de la salud mental actual:
una dirección reactiva —diagnosticar y medicar cuando el problema
ya está consolidado— y una dirección preventiva —intervenir antes,
sobre sueño, hábitos, vínculos y regulación emocional.
La prevención no sustituye el tratamiento cuando ya hay enfermedad.
Aun así, puede reducir sufrimiento si se aplica antes de que el cuadro
se cronifique.
13) “Me han recetado medicación, ¿debo tomarla?”
Esta pregunta no puede responderse bien en un artículo.
Sin embargo, sí puede orientarse.
Si le han recetado medicación, no la suspenda ni la rechace automáticamente
por miedo. Tampoco la inicie sin entender por qué.
Preguntas antes de iniciar o cambiar medicación
Lo razonable es aclarar:
- cuál es el diagnóstico;
- qué objetivo tiene el fármaco;
- qué alternativas existen;
- qué riesgos tiene no tratar;
- qué efectos adversos hay que vigilar;
- cuánto tiempo se prevé usarlo;
- quién hará seguimiento;
- qué papel tendrá la psicoterapia;
- cuándo se reevaluará.
Una segunda opinión psiquiátrica no significa desconfiar de otro profesional.
Significa tomar una decisión importante con más claridad.
14) “Mi hijo no quiere medicarse”: qué pueden hacer los padres
Forzar una medicación sin alianza suele salir mal, salvo situaciones de riesgo
donde la intervención médica es prioritaria.
Por eso, con adolescentes conviene preguntar:
- ¿qué miedo tienes exactamente?
- ¿crees que medicarte significa estar “loco”?
- ¿te preocupa depender?
- ¿te da miedo cambiar?
- ¿conoces a alguien que tuvo mala experiencia?
- ¿preferirías probar antes terapia?
- ¿qué síntoma te gustaría que mejorara primero?
A veces el rechazo no es inmadurez.
Más bien puede ser miedo, estigma, desinformación o necesidad de participar
en la decisión.
Por tanto, el objetivo no es convencer a toda costa.
El objetivo es construir una decisión compartida, segura y realista.
15) “Mi hijo solo quiere medicación y no terapia”: el otro extremo
También ocurre.
Algunos jóvenes quieren una solución rápida y no desean hablar de hábitos,
sueño, redes sociales, consumo, familia o estilo de vida.
Es comprensible: si uno sufre, quiere alivio. Sin embargo, en muchos casos
la medicación funciona mejor cuando va acompañada de otras intervenciones.
Psicoterapia
Para trabajar pensamientos, emociones, conductas, relaciones y patrones.
Sueño y hábitos
Sin sueño reparador, el sistema nervioso no se regula bien.
Reducción de sustancias
Cannabis, alcohol, estimulantes o cafeína pueden mantener ansiedad
e insomnio.
Intervención familiar
A veces el sistema necesita cambiar, no solo el individuo.
La medicación puede bajar el volumen del síntoma.
Pero la recuperación requiere aprender a vivir de otra manera.
16) Qué debería incluir una buena evaluación
Una evaluación seria en jóvenes no debería ser una visita de cinco minutos.
Debería explorar varias áreas esenciales.
Áreas esenciales
-
1
Síntomas y evolución
Motivo de consulta, duración, intensidad, fluctuaciones
y deterioro funcional. -
2
Funcionamiento real
Estudios, trabajo, relaciones, autocuidado, ocio, aislamiento
y vida diaria. -
3
Sueño, alimentación y actividad
Horarios, pantallas, insomnio, alimentación, ejercicio
y ritmo diario. -
4
Riesgo y seguridad
Ideas de muerte, autolesiones, impulsividad,
consumo de sustancias o pérdida de control. -
5
Diagnóstico diferencial
Ansiedad, depresión, TDAH, trauma, trastorno bipolar,
trastorno alimentario, obsesiones o síntomas psicóticos. -
6
Contexto y objetivos
Familia, red de apoyo, historia previa, expectativas
y preferencias del paciente.
Después se decide el plan.
No antes.
17) Psiquiatría integrativa: más allá del “toma esto”
La palabra integrativa no debería significar “anti-medicación”.
Para mí significa exactamente lo contrario:
usar la medicación cuando toca, pero no olvidar todo lo demás.
En consecuencia, un plan integrativo para jóvenes puede incluir:
- psicoterapia basada en evidencia;
- revisión de sueño;
- reducción de pantallas nocturnas;
- tratamiento del consumo de cannabis o alcohol;
- actividad física;
- nutrición básica;
- trabajo con familia;
- evaluación de TDAH;
- manejo de perfeccionismo;
- regulación emocional;
- prevención de recaídas;
- y medicación cuando el beneficio supera claramente el riesgo.
La pregunta no es “natural o farmacológico”.
La pregunta es: ¿qué necesita esta persona para recuperar vida?
Lectura relacionada:
Estigma y autoestigma en salud mental
También puede leer:
Redes sociales y salud mental adolescente
Si hay consumo asociado:
Desintoxicación de drogas: cuándo pedir ayuda
18) Conclusión: medicar menos rápido, pero tratar mejor
La noticia de esta semana no debería llevarnos a una guerra contra
los psicofármacos.
Sería injusto y peligroso.
Sin embargo, sí debería hacernos revisar una tendencia:
- ¿Estamos escuchando suficiente antes de recetar?
- ¿Estamos ofreciendo suficiente psicoterapia?
- ¿Estamos explorando sueño, consumo, familia, redes sociales, trauma y TDAH?
- ¿Estamos revisando la medicación o simplemente renovándola?
- ¿Estamos diferenciando malestar, trastorno y crisis vital?
- ¿Estamos ayudando a los jóvenes a entender lo que les pasa?
Un psicofármaco puede ser una herramienta excelente.
Ahora bien, una herramienta excelente mal usada puede convertirse en un parche.
El objetivo no es medicar más o menos.
El objetivo es medicar mejor cuando toca, no medicar cuando no toca,
y tratar siempre a la persona completa.
Preguntas frecuentes
¿Están aumentando los psicofármacos en jóvenes?
Sí. Un estudio del grupo OPIK de la Universidad del País Vasco
analizó 157.868 diagnósticos de ansiedad o depresión en jóvenes
de 14 a 25 años en España y encontró que la prescripción de ansiolíticos,
antidepresivos o hipnosedantes pasó del 24,4 % al 35,1 %
entre 2018 y 2024.
¿Es malo que un adolescente tome antidepresivos?
No necesariamente. Puede estar indicado en cuadros depresivos
o ansiosos moderados-graves, pero debe hacerse con evaluación adecuada,
explicación, seguimiento y dentro de un plan más amplio que incluya
psicoterapia y medidas sobre sueño, hábitos y contexto.
¿Los ansiolíticos pueden generar dependencia?
Sí, especialmente si se usan de forma prolongada o sin plan de retirada.
Por eso en jóvenes conviene ser prudente con ansiolíticos
e hipnosedantes y revisar siempre indicación, duración y alternativas.
¿Qué hago si me han recetado medicación y tengo dudas?
No la suspenda ni la inicie a ciegas. Pida una explicación clara
o una segunda opinión psiquiátrica para revisar diagnóstico,
objetivos, riesgos, beneficios, duración prevista y alternativas.
¿La ansiedad en jóvenes siempre necesita medicación?
No. Algunas ansiedades pueden abordarse con psicoterapia, sueño,
reducción de estimulantes, cambios de hábitos, intervención familiar
o tratamiento de problemas de base. Otras sí pueden requerir medicación
si son intensas, persistentes o incapacitantes.
¿Qué puede haber detrás de una ansiedad adolescente?
Puede haber ansiedad generalizada, pánico, ansiedad social, TDAH,
depresión, trauma, acoso, insomnio, uso de cannabis, presión académica,
trastorno alimentario, conflicto familiar o una combinación de factores.
¿Una app puede prevenir ansiedad o depresión?
Hay proyectos en investigación. El proyecto Pandora evalúa una app
orientada a prevenir ansiedad y depresión mediante recomendaciones
personalizadas sobre bienestar emocional, ejercicio, sueño
y relaciones sociales.
¿Cuándo debería pedir cita con un psiquiatra?
Cuando la ansiedad, tristeza, insomnio, irritabilidad, aislamiento
o bajo rendimiento duran semanas, interfieren con la vida diaria,
aparecen autolesiones o ideas de muerte, hay consumo de sustancias,
sospecha de TDAH o dudas sobre medicación.
19) ¿Tiene dudas sobre una medicación o necesita una segunda opinión?
¿A usted o a su hijo/a le han recetado antidepresivos, ansiolíticos
o medicación para dormir y no sabe si es lo adecuado?
¿Hay ansiedad, depresión, insomnio, TDAH, consumo de cannabis
o una crisis emocional que necesita una evaluación seria?
Una segunda opinión psiquiátrica puede ayudar a aclarar diagnóstico,
riesgos, beneficios, alternativas y plan de seguimiento.
Ansiedad · Depresión · Insomnio · TDAH · Psicofármacos ·
Adolescentes · Adultos jóvenes · Lleida y online
20) Fuentes y lecturas para profundizar
Fuentes recientes y recursos relacionados para contextualizar
la prescripción de psicofármacos en jóvenes, la medicalización
del malestar y la prevención de ansiedad y depresión.
El País · Junio 2026
Se disparan las prescripciones de psicofármacos a jóvenes
Noticia sobre el estudio del grupo OPIK de la Universidad del País Vasco:
157.868 diagnósticos de ansiedad o depresión en jóvenes de 14 a 25 años,
con aumento de prescripción del 24,4 % al 35,1 % entre 2018 y 2024.
El País · Proyecto Pandora
Una app para prevenir ansiedad y depresión
Proyecto de investigación Pandora, orientado a prevenir ansiedad
y depresión mediante recomendaciones personalizadas sobre bienestar
emocional, ejercicio físico, sueño y relaciones sociales.
Pandora Salud
Proyecto de prevención en salud mental
Web del proyecto Pandora, con información sobre participación,
evaluación del riesgo y recomendaciones personalizadas.
Dr. Marc Agraz · Artículo relacionado
Redes sociales y salud mental adolescente
Relación entre móvil, sueño, ansiedad, autoestima, comparación social,
ciberacoso y cuándo pedir ayuda profesional.
Nota: este artículo es divulgativo y no sustituye
una valoración médica o psiquiátrica individual.
No suspenda, reduzca ni modifique medicación psiquiátrica sin indicación
médica. Si existen ideas de suicidio, autolesiones, síntomas psicóticos,
agitación intensa o riesgo inmediato, acuda a Urgencias o llame al 112.
En España también está disponible el 024.
La decisión de iniciar, mantener, cambiar o retirar un psicofármaco
debe basarse en diagnóstico, gravedad, riesgo, preferencias del paciente,
alternativas disponibles y seguimiento clínico.

