DR. MARC AGRAZ
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TDAH: entre el sobrediagnóstico y los casos que nadie detectó

Adulto preguntándose si tiene TDAH, ansiedad o estrés ante el aumento de diagnósticos.


🧠🔎 TDAH y diagnóstico clínico
· Adultos · Mujeres · Ansiedad · Psicofarmacología · Segunda opinión

¿Es el TDAH una moda?

Se habla más que nunca de TDAH. Eso permite reconocer a personas que pasaron
años sin diagnóstico. Sin embargo, también facilita evaluaciones rápidas,
autodiagnósticos y explicaciones que confunden ansiedad, insomnio, trauma,
depresión o burnout con un trastorno del neurodesarrollo.

El TDAH existe y no todo despiste lo confirma
Sobrediagnóstico e infradiagnóstico pueden coexistir
La calidad depende de cómo se evalúa

Por el Dr. Marc Agraz — Psiquiatría integrativa · Evaluación de TDAH
en adolescentes y adultos, ansiedad, depresión, bipolaridad, sueño, trauma,
consumo de sustancias, psicometría y revisión de tratamiento · Lleida y online.

La respuesta breve antes de entrar en el debate

En un minuto: el TDAH es una condición reconocida dentro de los
trastornos del neurodesarrollo. Por tanto, no es una invención ni un sinónimo de
pereza. Sin embargo, sus síntomas no son exclusivos: ansiedad, depresión, falta de
sueño, trauma, consumo de sustancias, sobrecarga y uso digital intenso pueden parecerse.

  • Un patrón persistente, iniciado durante el desarrollo y con deterioro real importa más que una lista de rasgos.
  • Un test online puede detectar señales, pero no establece el diagnóstico.
  • No existe una analítica, resonancia o electroencefalograma que diagnostique individualmente el TDAH.
  • Una evaluación rigurosa estudia infancia, funcionamiento actual, varios contextos, diagnósticos alternativos y comorbilidades.
  • El aumento de diagnósticos puede incluir mejor detección y, al mismo tiempo, evaluaciones de baja calidad.
  • Las mujeres y las personas sin hiperactividad visible han sido históricamente menos identificadas.
  • El diagnóstico no obliga a medicarse ni debería convertirse en una identidad total.

Claves para orientarse en el artículo

1) Por qué todo el mundo está hablando del TDAH

En primer lugar, una persona ve varios vídeos sobre TDAH. Se reconoce en casi todos: le cuesta
empezar tareas, pierde objetos, procrastina, se distrae al leer, deja proyectos
a medias y vive con una sensación constante de saturación mental.

Después realiza un test online y obtiene una puntuación elevada. De pronto,
muchas experiencias de su vida parecen encajar:

“Quizá siempre he tenido TDAH y nadie lo vio.”

Para algunas personas, esa hipótesis se confirmará y supondrá un alivio importante.
Por fin podrán comprender dificultades que habían atribuido a pereza, incapacidad
o falta de voluntad. En cambio, para otras la explicación será ansiedad, insomnio,
depresión, trauma, consumo de cannabis, burnout, bipolaridad, estrés crónico o una
combinación de varios factores.

El documental que reabrió la polémica

En concreto, el 18 de agosto de 2026 se emitió en Reino Unido The Great ADHD Myth?,
un documental que cuestionó si el TDAH debía entenderse como un trastorno del
neurodesarrollo o como una construcción social asociada a entornos escolares y
laborales rígidos. Asimismo, planteó dudas sobre el crecimiento de las derivaciones
diagnósticas y la prescripción de estimulantes.

Asimismo, la reacción profesional fue inmediata. El Royal College of Psychiatrists advirtió
de que invalidar la condición puede aumentar el estigma y disuadir a personas de
buscar ayuda. Además, una investigadora que participó en el programa denunció que
sus comentarios habían sido seleccionados y presentados fuera de contexto.

Las preguntas sobre calidad diagnóstica, medicalización o influencia del entorno
son legítimas. Sin embargo, formularlas no obliga a concluir que el TDAH sea ficticio.

2) La respuesta rápida: el TDAH sí existe, pero no todo despiste es TDAH

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud incluye el TDAH entre los trastornos del
neurodesarrollo. Lo describe como un patrón persistente de inatención y/o
hiperactividad-impulsividad que afecta de forma directa al funcionamiento académico,
laboral o social.

Tres condiciones que no deberían perderse

Persistencia

En primer lugar, los síntomas no aparecen únicamente durante una semana difícil. Forman parte
de una trayectoria duradera.

Deterioro funcional

Además, no basta con reconocerse en rasgos comunes. Debe existir repercusión relevante
en la vida real.

Mejor explicación

Por último, el patrón no debe explicarse mejor por ansiedad, depresión, sueño, sustancias,
trauma, bipolaridad u otra condición.

Por tanto, olvidar una cita, aburrirse en una reunión o tener muchas pestañas
abiertas no es suficiente. El diagnóstico se plantea cuando existe un patrón
iniciado durante el desarrollo, presente en varios contextos y acompañado de
consecuencias funcionales.

3) “Construcción social” no significa necesariamente “inventado”

En este punto, parte de la confusión procede de utilizar la expresión construcción social
como si significara que el sufrimiento no existe. Las categorías diagnósticas son
herramientas humanas para agrupar patrones de síntomas, evolución y necesidades
clínicas. Sus límites pueden revisarse y mejorar.

Además, el entorno influye en el grado de deterioro. Una persona con dificultades
atencionales puede funcionar mejor en un trabajo flexible que en otro lleno de
interrupciones, tareas repetitivas y demandas administrativas. Sin embargo, que el
contexto modifique el funcionamiento no elimina la vulnerabilidad.

El desarrollo cerebral, la genética, el sueño, la educación, las relaciones, la tecnología y las exigencias del entorno interactúan constantemente.

En definitiva, la oposición entre “trastorno cerebral” y “problema social” es
demasiado rígida. Una formulación clínica útil integra biología, historia,
entorno y funcionamiento.

4) ¿Por qué están aumentando los diagnósticos?

De hecho, un estudio de JAMA Network Open analizó datos de más de 2,7 millones de
niños, adolescentes y adultos jóvenes de Columbia Británica entre 2003 y 2023.
La incidencia aumentó durante esas dos décadas y se aceleró tras los cambios del
DSM-5 y después de la pandemia. Los incrementos más marcados aparecieron entre
adolescentes y mujeres jóvenes.

Sin embargo, un aumento de diagnósticos no demuestra por sí solo una epidemia
ni un sobrediagnóstico. Puede reflejar varios fenómenos simultáneos.

Mayor reconocimiento

Por ejemplo, durante años se identificó sobre todo al niño hiperactivo. Quedaron fuera
niñas inatentas, adultos desorganizados y personas que compensaban mediante
perfeccionismo.

Cambios diagnósticos

Además, los criterios actuales permiten reconocer presentaciones antes excluidas,
aunque sigan produciendo deterioro importante.

Más información

Asimismo, las redes permiten que personas antes invisibles reconozcan un patrón y pidan
evaluación. A la vez, simplifican síntomas complejos.

Pandemia y pérdida de estructura

Por otra parte, teletrabajo, aislamiento, estrés y uso digital hicieron visibles dificultades
que algunas personas compensaban con rutinas externas.

Evaluaciones de calidad variable

Finalmente, la demanda creciente también ha creado un mercado de diagnósticos rápidos,
con metodologías y estándares muy desiguales.

En consecuencia, pueden coexistir personas todavía no diagnosticadas y personas que han recibido
una conclusión incorrecta o insuficientemente fundamentada.

5) Sobrediagnóstico e infradiagnóstico pueden ocurrir al mismo tiempo

Cuándo puede existir sobrediagnóstico

  • la evaluación se basa solo en cuestionarios;
  • no se estudia la infancia;
  • se confunde estrés actual con un patrón vital;
  • no se investigan diagnósticos alternativos;
  • se interpreta cualquier dificultad ejecutiva como TDAH;
  • o existe presión para obtener una conclusión concreta.

Cuándo puede persistir infradiagnóstico

  • la persona no era hiperactiva;
  • obtenía buenas notas con un esfuerzo excesivo;
  • compensaba mediante perfeccionismo;
  • sus síntomas se atribuyeron a ansiedad;
  • es una mujer adulta;
  • o nunca tuvo acceso a una evaluación especializada.

El objetivo no debería ser diagnosticar más ni diagnosticar menos. Debería ser diagnosticar mejor.

6) No existe una analítica ni una resonancia que diagnostique TDAH

Por ahora, no existe un biomarcador sanguíneo, genético, electroencefalográfico
o de neuroimagen con precisión suficiente para diagnosticar individualmente el TDAH.
Los estudios encuentran diferencias promedio entre grupos, pero una resonancia no
permite mirar el cerebro de una persona y concluir: “aquí está su TDAH”.

Aun así, eso no vuelve arbitrario el diagnóstico. Muchas condiciones se valoran mediante
historia, síntomas, evolución, exploración, deterioro funcional y exclusión de
otras causas. Precisamente por la ausencia de una prueba única, la formación,
la experiencia y la metodología clínica adquieren todavía más importancia.

Una neuroimagen comercial, un electroencefalograma aislado o una prueba genética no deberían utilizarse para prometer un diagnóstico individual de TDAH.

7) Un test online no diagnostica TDAH

Los cuestionarios pueden ser útiles para detectar señales, ordenar síntomas y
decidir si merece la pena consultar. Sin embargo, no pueden reconstruir por sí solos
cuándo empezaron las dificultades, si aparecen en varios contextos, qué deterioro
producen ni qué diagnósticos alternativos existen.

La guía NICE indica expresamente que el diagnóstico no debe realizarse únicamente
mediante escalas o datos observacionales. Por tanto, un resultado positivo significa:

“Conviene evaluar.”

No significa:

“Tiene TDAH.”

8) Cómo debería ser una evaluación rigurosa

En primer lugar, una valoración de calidad no consiste en comprobar cuántas casillas se marcan.
Debe integrar varias capas y explicar por qué la conclusión encaja mejor que
sus alternativas.

Siete componentes esenciales

  • 1

    Historia evolutiva

    Por ejemplo, deben buscarse indicios desde infancia y adolescencia: organización,
    olvidos, impulsividad, deberes, conducta escolar, gestión del tiempo
    y estrategias de compensación.

  • 2

    Funcionamiento actual

    Además, se analiza la repercusión en trabajo, estudios, relaciones, economía,
    conducción, crianza, autocuidado y gestión doméstica.

  • 3

    Más de un contexto

    Asimismo, las dificultades deberían aparecer en distintas situaciones relevantes,
    no únicamente en un empleo tóxico o durante un periodo de insomnio.

  • 4

    Información complementaria

    Por otra parte, cuando es posible, se revisan informes escolares, historia médica,
    familiares, pareja u otros documentos que apoyen la trayectoria.

  • 5

    Entrevista estructurada o semiestructurada

    Además, instrumentos como DIVA ayudan a explorar síntomas infantiles y adultos,
    pero no sustituyen el juicio clínico.

  • 6

    Diagnóstico diferencial

    Asimismo, deben estudiarse ansiedad, depresión, bipolaridad, trauma, sueño,
    sustancias, enfermedad médica y factores del entorno.

  • 7

    Comorbilidad y plan posterior

    El TDAH puede coexistir con otros trastornos. Además, la evaluación
    debe terminar en una formulación y un plan, no solo en una etiqueta.

La calidad no depende únicamente de si es presencial u online

En definitiva, una videoconsulta puede formar parte de una evaluación rigurosa si permite
obtener información suficiente, revisar documentos, explorar diagnósticos
alternativos y mantener seguimiento. En cambio, una consulta presencial
también puede ser superficial si se limita a un test y una receta.

9) Señales de una evaluación demasiado rápida

No toda evaluación breve es incorrecta ni toda evaluación larga es buena.
Sin embargo, conviene desconfiar cuando se acumulan varias de estas señales.

  • el diagnóstico se basa únicamente en un cuestionario;
  • nadie pregunta por la infancia;
  • no se explora el sueño;
  • no se pregunta por cannabis, alcohol, cocaína o estimulantes;
  • no se evalúan ansiedad, depresión, bipolaridad o trauma;
  • el profesional parece conocer la conclusión antes de escuchar la historia;
  • se promete el diagnóstico;
  • se prescribe inmediatamente sin explicar alternativas;
  • no se entrega una formulación clínica;
  • o no existe plan de seguimiento.

Por tanto, un diagnóstico serio debe poder explicar qué datos lo sostienen, qué elementos
generan dudas, qué alternativas se descartaron, qué comorbilidades existen y
qué tratamiento tiene sentido.

10) TDAH o ansiedad: la confusión más frecuente

Ambos pueden producir problemas de concentración, procrastinación, olvidos,
inquietud, bloqueo, dificultades para terminar tareas y sueño alterado. No obstante,
el mecanismo suele ser diferente.

En la ansiedad

En la ansiedad, por ejemplo, la atención queda secuestrada por preocupación, amenaza y necesidad de
seguridad. La persona intenta leer, pero su mente revisa errores, riesgos
o escenarios futuros.

En el TDAH

En cambio, la regulación atencional cambia especialmente según interés, novedad,
urgencia, recompensa y nivel de estimulación. Puede haber hiperfoco en
algo atractivo y bloqueo ante una tarea administrativa sencilla.

Cuando coexisten

El TDAH puede generar retrasos, errores y desorganización. Esas consecuencias
producen ansiedad. Después, la ansiedad empeora todavía más la atención.
Por tanto, tratar únicamente una parte puede dejar el circuito activo.

11) TDAH o depresión

La depresión puede causar apatía, baja motivación, lentitud, dificultades de
memoria y menor concentración. Sin embargo, la evolución ofrece una pista útil.

Patrón compatible con TDAH

Las dificultades forman parte de una trayectoria vital y aparecen, con
distintas formas, desde etapas tempranas.

Patrón compatible con depresión

Existe un cambio respecto al funcionamiento anterior: “antes podía
concentrarme; desde que estoy deprimido ya no puedo”.

Asimismo, ambos pueden coexistir. Años de frustración, culpa y sensación de
fracaso pueden favorecer síntomas depresivos en una persona con TDAH no reconocido.

12) TDAH o burnout

Por otra parte, el burnout aparece después de una exposición prolongada a estrés laboral mal
gestionado. Una persona antes organizada empieza a presentar agotamiento,
cinismo, menor eficacia, errores y dificultad para desconectar.

En cambio, en el TDAH suele existir una trayectoria más amplia, con problemas escolares,
olvidos, mala gestión del tiempo, retrasos, impulsividad y dificultades en
distintas etapas de la vida.

El burnout puede destapar un TDAH compensado

Además, muchas personas compensan durante años mediante esfuerzo, inteligencia,
perfeccionismo o estructuras externas. Un ascenso, la maternidad, una oposición,
un divorcio o la perimenopausia pueden superar esa capacidad de compensación.
Por eso, el burnout no demuestra TDAH, pero puede hacerlo visible.

13) TDAH o insomnio

Dormir poco puede imitar gran parte del cuadro: distracción, irritabilidad,
impulsividad, mala memoria, dificultad para iniciar tareas y menor control emocional.
Además, puede empeorar un TDAH real.

Por tanto, una evaluación que no pregunta cuánto duerme la persona, si ronca,
si tiene apnea, si trabaja por turnos, si usa el móvil de madrugada o si toma
sedantes está incompleta.

Antes de interpretar toda dificultad cognitiva como TDAH, hay que estudiar el sueño.

14) TDAH o trastorno bipolar

Asimismo, esta distinción es especialmente importante antes de prescribir. Ambos cuadros
pueden incluir impulsividad, inquietud, discurso rápido, distracción, problemas
de sueño y decisiones arriesgadas.

La diferencia central: patrón estable frente a episodios

En el trastorno bipolar, en cambio, los síntomas suelen aparecer en episodios diferenciados
del funcionamiento habitual. Durante hipomanía o manía puede haber menor necesidad
de dormir, aumento anormal de energía, grandiosidad, gasto excesivo, desinhibición
e irritabilidad intensa.

En cambio, el TDAH presenta un patrón más estable y evolutivo. Confundirlos puede
llevar a tratamientos poco adecuados y a una interpretación errónea de la respuesta
a estimulantes o antidepresivos.

15) TDAH o trauma

Por ejemplo, una persona en hipervigilancia puede distraerse, sobresaltarse, olvidar,
disociarse, dormir mal y tener dificultades para organizarse. Por eso, el trauma
puede parecer TDAH.

La historia traumática no excluye el trastorno. Sin embargo, obliga a estudiar
cuándo comenzaron las dificultades, qué relación tienen con recuerdos o disparadores,
si existe evitación, si hay disociación y cómo funcionaba la persona antes del trauma.

16) Cannabis, alcohol y estimulantes

El consumo de sustancias puede alterar atención, memoria, motivación, sueño,
control impulsivo y estado de ánimo. Por tanto, no puede evaluarse adecuadamente
un posible TDAH ignorando el consumo.

Cannabis

Por ejemplo, el uso frecuente puede producir dificultades cognitivas, apatía,
desorganización y empeoramiento de la memoria.

Alcohol

Además, fragmenta el sueño, deteriora la función ejecutiva y puede generar
ansiedad o síntomas depresivos.

Cocaína y otros estimulantes

Pueden crear una falsa sensación de concentración y, después, producir
rebote, ansiedad, insomnio o deterioro.

17) ¿El móvil está causando TDAH?

Por otra parte, el uso digital intenso puede fragmentar la atención, aumentar interrupciones,
reducir tolerancia al aburrimiento, retrasar el sueño y favorecer una búsqueda
continua de recompensa rápida.

Eso puede empeorar el funcionamiento de cualquier persona y resultar especialmente
problemático en quienes ya tienen TDAH. Sin embargo, notar que TikTok ha reducido
nuestra capacidad de concentración no demuestra por sí solo un trastorno del
neurodesarrollo.

La cronología ofrece una pista decisiva

¿Las dificultades estaban presentes mucho antes del smartphone?

Si la respuesta es no, conviene mirar primero sueño, hábitos digitales, ansiedad,
sobrecarga y entrenamiento atencional. Además, una investigación reciente en
adolescentes encontró una relación entre uso problemático de redes y aumento
posterior de síntomas de TDAH, aunque la magnitud fue pequeña y no demuestra
que las redes creen por sí solas el trastorno.

18) El caso de las mujeres adultas

Por ejemplo, las mujeres han sido históricamente menos identificadas durante la infancia.
Es más probable que presenten inatención, desorganización interna, hiperactividad
mental, perfeccionismo compensatorio, ansiedad, culpa y menor conducta disruptiva.

Por otra parte, el aumento reciente de diagnósticos entre adolescentes y mujeres
jóvenes podría reflejar una mejor detección de personas antes invisibles. Sin embargo,
una mujer adulta también puede presentar carga de cuidados, menopausia, depresión,
trauma, insomnio o agotamiento.

Reconocer el infradiagnóstico femenino no significa atribuir automáticamente cualquier saturación al TDAH. Significa evaluar mejor.

19) Diagnóstico no significa identidad total

Recibir un diagnóstico puede aliviar: “no era pereza”. Puede ayudar a reorganizar
la vida, pedir adaptaciones y elegir tratamiento. Sin embargo, también existe el
riesgo de que la etiqueta empiece a explicarlo todo.

  • “Soy así por mi TDAH.”
  • “No puedo cambiar.”
  • “Mi cerebro funciona de esta manera y no hay nada que hacer.”

En definitiva, un diagnóstico debería ampliar la comprensión, no reducir a la persona. El marco
de neurodiversidad puede disminuir vergüenza y reconocer distintas formas de
funcionamiento. Aun así, no debería impedir valorar sufrimiento, deterioro o
necesidad de tratamiento.

20) ¿Hay que medicar siempre?

No. Además, el diagnóstico no obliga a tomar medicación. El tratamiento depende de edad,
gravedad, deterioro, preferencias, comorbilidades, riesgos y objetivos.

Psicoeducación

Comprender el patrón y sustituir culpa por estrategias realistas.

Entorno y habilidades

Organización, estructura, apoyos, adaptación académica o laboral y trabajo de funciones ejecutivas.

Psicoterapia

Intervención sobre autoestima, regulación emocional, hábitos, ansiedad, procrastinación y relaciones.

Sueño y ejercicio

Tratar el insomnio, aumentar movimiento y reducir factores que empeoran la función ejecutiva.

Medicación

Puede ser muy eficaz cuando está indicada, se titula con prudencia y se revisan objetivos funcionales y efectos adversos.

Un programa terapéutico integral

Las recomendaciones internacionales y las fichas técnicas autorizadas sitúan
la medicación dentro de un programa más amplio. Por tanto, no debería utilizarse
para aumentar productividad en una persona sin trastorno, compensar privación
de sueño, soportar un entorno insostenible o evitar una evaluación completa.

Estilo de vida y medicación no son enemigos

Asimismo, una mejor rutina de sueño, ejercicio, estructura, menos distracciones y una
alimentación adecuada pueden mejorar el funcionamiento. En algunas personas
serán suficientes; en otras aliviarán una parte mientras persiste el núcleo
del trastorno.

La pregunta no es “estilo de vida o medicación”, sino qué combinación permite funcionar mejor con el menor coste y el mayor respeto a las preferencias.

21) No retire la medicación por un documental o un vídeo

Una experiencia individual no demuestra qué debe hacer otra persona. Además,
cambiar al mismo tiempo medicación, pantallas, alimentación, ejercicio, rutinas
y dinámica familiar impide saber qué produjo cada efecto.

Por tanto, si una persona toma tratamiento y desea revisarlo, lo adecuado es analizar
beneficio real, efectos adversos, dosis, duración, funcionamiento, objetivos
y alternativas. Las dudas son legítimas; la retirada necesita planificación clínica.

No suspenda estimulantes, no estimulantes ni otros psicofármacos únicamente por un documental, un vídeo o una experiencia ajena. Consulte antes con el profesional prescriptor.

22) Diez razones para solicitar una evaluación de TDAH en adultos

  1. Dificultad persistente para organizar tareas y prioridades.
  2. Retrasos frecuentes y mala percepción del tiempo.
  3. Pérdida repetida de objetos importantes.
  4. Procrastinación incluso ante consecuencias relevantes.
  5. Rendimiento muy irregular según interés o urgencia.
  6. Impulsividad verbal, económica o conductual.
  7. Necesidad constante de estimulación.
  8. Problemas similares desde infancia o adolescencia.
  9. Deterioro en trabajo, estudios, relaciones o economía.
  10. Tratamientos para ansiedad o depresión que no explican todo el patrón.

Ninguna señal aislada confirma el diagnóstico. En cambio, el conjunto, la
continuidad y el impacto funcional pueden justificar una valoración especializada.

23) Cuándo pedir una segunda opinión

Por ejemplo, puede ser útil cuando el diagnóstico se realizó únicamente mediante un test,
no se investigó la infancia, nadie exploró alternativas, la medicación no ayuda,
los efectos adversos superan el beneficio o diferentes profesionales han llegado
a conclusiones contradictorias.

  • dudas entre TDAH, ansiedad, bipolaridad o trauma;
  • informe demasiado genérico;
  • evaluación excesivamente rápida;
  • falta de formulación clínica;
  • respuesta insuficiente al tratamiento;
  • o sensación de que la etiqueta no explica la historia completa.

Una segunda opinión no tiene como objetivo confirmar o desmentir por sistema.
Su finalidad es revisar la evidencia clínica con independencia.

24) Mi posición clínica

El TDAH es una condición reconocida

En primer lugar, existe consenso suficiente para considerarlo un trastorno del neurodesarrollo asociado a deterioro funcional.

No todo problema de atención es TDAH

Sin embargo, los síntomas son inespecíficos y aparecen en muchas condiciones clínicas y contextuales.

Los diagnósticos están aumentando

Además, ese crecimiento puede reflejar al mismo tiempo mayor reconocimiento y evaluaciones inadecuadas.

Las redes ayudan y confunden

Por otra parte, pueden facilitar que una persona pida ayuda, pero no sustituyen una valoración clínica.

La medicación puede ser muy eficaz

Asimismo, no es obligatoria, no demuestra el diagnóstico y necesita seguimiento.

El entorno importa

Finalmente, escuela, trabajo, pantallas, sueño y expectativas pueden empeorar o reducir el deterioro.

La buena respuesta no es negar ni afirmar demasiado rápido. Es evaluar.

25) Conclusión: el problema no es que se hable demasiado del TDAH

El verdadero problema es hablar de forma demasiado simple. Decir que el TDAH
es una invención invalida a personas que llevan años sufriendo dificultades reales.
En cambio, decir que cualquier despiste es TDAH convierte experiencias humanas
comunes en enfermedad.

Por otra parte, aceptar diagnósticos rápidos puede producir errores. Negar evaluaciones puede
mantener durante décadas la culpa, el fracaso y tratamientos que no encajan.
Ambas cosas pueden hacer daño.

El TDAH no es una moda. Pero la manera de hablar de él sí puede estar sometida a modas, intereses, simplificaciones y diagnósticos apresurados.

Por tanto, la salida no consiste en diagnosticar a todo el mundo ni en negar el
trastorno. Consiste en escuchar la historia completa, analizar el funcionamiento,
estudiar alternativas y construir un plan individualizado.

Preguntas frecuentes

Existencia, sobrediagnóstico y diagnóstico clínico

¿El TDAH existe realmente?

Sí. La OMS lo reconoce como un trastorno del neurodesarrollo caracterizado
por inatención y/o hiperactividad-impulsividad persistentes que afectan
negativamente al funcionamiento.

¿Está sobrediagnosticado?

Puede haber diagnósticos incorrectos o evaluaciones de baja calidad. Sin embargo,
también existen personas infradiagnosticadas, especialmente mujeres y adultos.
Ambas situaciones pueden coexistir.

¿Por qué aumentan tanto los diagnósticos?

Además, influyen una mayor conciencia social, cambios en criterios, mejor reconocimiento
en mujeres y adultos, efectos de la pandemia, redes sociales y mayor acceso a
evaluación. Parte del aumento también puede incluir diagnósticos inexactos.

¿Puede un test online diagnosticar TDAH?

No. Por tanto, los cuestionarios son herramientas de cribado. Un resultado elevado indica
que conviene evaluar, no que el diagnóstico esté confirmado.

¿Cómo se diagnostica el TDAH en adultos?

En concreto, mediante historia clínica y evolutiva, análisis de síntomas desde la infancia,
deterioro en diferentes contextos, diagnóstico diferencial y, cuando es posible,
información de familiares o documentos.

¿Es necesario haber tenido síntomas en la infancia?

Asimismo, debe existir un patrón iniciado durante el desarrollo, aunque no se diagnosticara
entonces. La evaluación adulta busca indicios retrospectivos clínicamente fiables.

Diferencial, tratamiento y evaluación online

¿Cómo distinguir TDAH de ansiedad?

En la ansiedad, la concentración suele alterarse por preocupación y amenaza.
En el TDAH, la regulación atencional varía especialmente según interés, novedad,
recompensa y urgencia. Además, ambos pueden coexistir.

¿El móvil puede causar TDAH?

Por otra parte, el uso intenso puede empeorar atención, sueño e impulsividad, pero no demuestra
por sí solo un trastorno del neurodesarrollo. La cronología y el funcionamiento
previo son esenciales.

¿Todas las personas con TDAH necesitan medicación?

No. Además, el tratamiento puede incluir cambios ambientales, psicoeducación, psicoterapia,
estrategias organizativas y medicación cuando el deterioro y el balance
riesgo-beneficio lo justifican.

¿Los estimulantes sirven si no tienes TDAH?

Sin embargo, pueden aumentar temporalmente alerta o concentración en algunas personas,
pero eso no confirma el diagnóstico ni justifica su uso. Requieren prescripción
e indicación clínica.

¿Puede diagnosticarse TDAH online?

En definitiva, una videoconsulta puede formar parte de una evaluación cuando permite recoger
información suficiente. La calidad depende de la metodología, no solo de la
modalidad presencial u online.

¿Cuándo conviene pedir una segunda opinión?

Por ejemplo, cuando la evaluación fue demasiado rápida, no se investigó la infancia,
existen dudas diagnósticas, el tratamiento no funciona o diferentes profesionales
han llegado a conclusiones contradictorias.

26) ¿Se identifica con síntomas de TDAH, pero no sabe qué los explica?

¿Ha recibido un diagnóstico rápido y desea una evaluación más completa?
¿Lleva años tratado por ansiedad, pero sigue teniendo problemas de organización,
impulsividad, gestión del tiempo y atención?

Una valoración responsable puede revisar historia evolutiva, funcionamiento,
ansiedad, depresión, bipolaridad, sueño, sustancias, entrevista estructurada,
psicometría cuando procede y tratamientos previos.

TDAH · Ansiedad · Depresión · Sueño · Trauma · Bipolaridad · Sustancias ·
Evaluación presencial en Lleida y online

Una evaluación responsable no promete confirmar un diagnóstico.
Su objetivo es comprender qué está ocurriendo y qué tratamiento tiene sentido.

27) Fuentes y lecturas para profundizar

Estas fuentes permiten contextualizar el debate público, las tendencias diagnósticas,
los requisitos de una evaluación de calidad y el tratamiento del TDAH.

Diagnóstico, tendencias y debate público

Royal College of Psychiatrists · 2026

Declaración sobre el documental de Channel 4

Advierte de que invalidar el TDAH puede aumentar el estigma y señala que
el crecimiento de diagnósticos puede incluir mejor reconocimiento y también
evaluaciones de calidad insuficiente.


Ver declaración

JAMA Network Open · 2026

Incidencia de diagnósticos entre 2003 y 2023

Estudio poblacional de más de 2,7 millones de personas que encontró un
aumento de la incidencia, especialmente entre adolescentes y mujeres jóvenes.


Ver estudio

JAMA Network Open · Comentario

¿El aumento es una buena o una mala noticia?

Propone interpretar las tendencias mediante evidencia y no desde posiciones
ideológicas, reconociendo riesgos de diagnóstico inexacto e infradetección.


Leer comentario

Organización Mundial de la Salud

Manual diagnóstico de la CIE-11

La OMS presenta una guía clínica basada en evidencia para identificar
trastornos mentales, conductuales y del neurodesarrollo a lo largo de la vida.


Ver recurso

Calidad de evaluación y tratamiento

NICE · Guía clínica

Diagnóstico y manejo del TDAH

Establece que no debe diagnosticarse únicamente con escalas y que deben
evaluarse deterioro, varios contextos, comorbilidades y circunstancias vitales.


Ver recomendaciones

Frontiers in Psychiatry · UKAAN

Estándar de calidad para evaluación adulta

Recomienda una revisión psiquiátrica y neuroevolutiva completa, entrevista
semiestructurada, ejemplos vitales y evaluación explícita del deterioro.


Ver estándar

OMS · mhGAP

Intervenciones farmacológicas y no farmacológicas

Sitúa la medicación dentro de una evaluación cuidadosa, decisión compartida,
apoyo familiar y seguimiento clínico.


Ver recomendaciones

AEMPS · CIMA

Metilfenidato dentro de un programa integral

La ficha técnica autorizada indica que el tratamiento debe integrarse en
un programa completo y estar iniciado y supervisado por un especialista.


Ver ficha técnica

JAMA · 2026

Uso problemático de redes y síntomas atencionales

Analiza la asociación longitudinal entre uso problemático de redes y
síntomas de TDAH en adolescentes, con resultados pequeños que requieren cautela.


Ver análisis

Aviso clínico y límites de esta publicación

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