Guía clínica · Adolescencia · Estado de ánimo, sueño y seguridad.
Trastorno bipolar en adolescentes: señales, diagnóstico y tratamiento
Dormir poco antes de un examen y pasar el día agotado no es lo mismo que dormir mucho menos de lo habitual y levantarse, durante varios días, con una energía que nadie reconoce. Para valorar un posible trastorno bipolar importa qué cambió, cuándo empezó y cómo afectó a la vida del adolescente. Esta guía explica qué es un episodio, cómo distinguirlo de otras dificultades y cuándo pedir ayuda sin esperar a tener un diagnóstico. [1,2,3,39]

- El punto de comparación es el propio adolescente.
Interesan los cambios de ánimo, energía, sueño y conducta que aparecen juntos respecto a su manera habitual de estar.
- Una depresión no confirma bipolaridad.
Incluso con antecedentes familiares, hace falta reconstruir la evolución y explorar si hubo episodios de activación. La depresión merece atención mientras se aclara la historia.
- La seguridad no espera al diagnóstico.
Una pérdida nueva del contacto con la realidad, una activación que compromete la seguridad o ideas suicidas actuales requieren atención urgente. [1,2,3,12]
Qué es el trastorno bipolar en adolescentes
Un episodio no es cualquier cambio de humor
Lo que distingue un episodio bipolar no es la intensidad de una emoción, sino un periodo reconocible en el que cambian a la vez el ánimo, la energía y la manera de actuar. Se compara con cómo estaba ese adolescente antes y con lo que ocurre después. A veces la consulta comienza por una depresión; otras, por varios días de actividad inusual con muy poco sueño. [1,2,39,41]
Una joven recibe una buena noticia, habla mucho en la cena y se acuesta tarde. Al día siguiente está cansada y vuelve a su ritmo. Es distinto que durante varios días duerma muy poco sin notar cansancio, hable con una rapidez nueva, deje las clases para emprender varios proyectos e ignore riesgos que normalmente reconocería. Lo que pide una valoración rápida no es su alegría, sino ese cambio conjunto y sus consecuencias. [1,3,41]
Tipo I, tipo II y características mixtas
En el trastorno bipolar tipo I ha habido al menos un episodio de manía. Puede haber episodios depresivos, pero no son imprescindibles para esa definición. En el tipo II ha habido al menos un episodio de hipomanía y uno de depresión mayor, sin un episodio maníaco previo. «Tipo II» no significa sufrimiento leve: la depresión y sus consecuencias pueden ser importantes. No todas las personas alternan las fases en el mismo orden, ni toda alegría que sigue a una depresión es hipomanía. [2,39,40]
En el marco DSM, la manía supone un cambio sostenido de ánimo y energía o actividad, con varios síntomas concurrentes y deterioro marcado, necesidad de hospitalización o síntomas psicóticos. La duración de referencia es al menos una semana, o menos si la gravedad requiere hospitalización. La hipomanía dura al menos cuatro días consecutivos en ese marco: el cambio es claro y observable, pero no produce el deterioro marcado, la hospitalización por gravedad del episodio o la psicosis propios de la manía. Un episodio depresivo mayor se valora habitualmente a partir de dos semanas de síntomas, junto con otros criterios. Ninguno de esos plazos indica cuánto esperar para pedir ayuda. [2,39,40]
A veces aparecen signos de ambos polos en el mismo periodo: por ejemplo, desesperanza intensa junto a aceleración del pensamiento y energía para actuar. Se habla entonces de posibles características mixtas, que requieren una valoración específica del episodio y del riesgo. No es lo mismo que pasar de la risa al enfado en una conversación. Tampoco se llama «ciclación rápida» a cualquier cambio dentro de una tarde: el término se refiere a al menos cuatro episodios diferenciados en doce meses. [2,39,40]
Qué explican los antecedentes y qué dicen los datos españoles
La vulnerabilidad familiar es relevante, no determinante. Saber que un progenitor ha tenido manía ayuda a decidir qué preguntas hacer y qué seguimiento ofrecer; no convierte la tristeza de su hijo en depresión bipolar. No hay una causa única atribuible a la crianza, ni un análisis de sangre que confirme el diagnóstico. El sueño, el estrés y las sustancias pueden modificar el curso; su presencia no permite establecer por sí sola la causa de un episodio individual. [1,3,7,41]
| Fuente | Qué midió | Cómo interpretar el resultado |
|---|---|---|
| Encuesta estadounidense NCS-A, datos de 2001–2004 [4] | Entrevistas a adolescentes de 13–18 años; estimación a lo largo de la vida. | El 2,9 % es un dato histórico de esa encuesta; no es la prevalencia actual en España ni la proporción de jóvenes irritables con bipolaridad. |
| Registro nacional español, 2000–2021 [5] | Hospitalizaciones por trastorno bipolar entre los 10 y los 19 años. | Hubo 4.770 hospitalizaciones en el periodo. Se cuentan ingresos, no todos los casos comunitarios ni necesariamente 4.770 personas distintas. |
Ninguno de estos datos proporciona una prevalencia comunitaria española actual para la franja exacta de 13–17 años. La trayectoria de una persona tampoco se predice por su pertenencia a uno de estos grupos. [4,5,8]
Señales: qué cambia durante un episodio
Dormir menos: la pregunta es cómo se encuentra al día siguiente
La menor necesidad de dormir se diferencia del insomnio. En el insomnio, la persona quiere dormir y no puede, o se levanta sin haber descansado. Durante una activación maníaca o hipomaníaca puede dormir bastante menos que de costumbre, levantarse con energía y no percibir que necesite parar. Ninguno de los dos patrones permite diagnosticar sin contexto, y un episodio también puede cursar con angustia o agotamiento. Interesa preguntar por varias noches, no por la excepción del sábado. [1,39,41]
| Lo que alguien observa | Qué conviene preguntar al adolescente | Qué no basta para concluir |
|---|---|---|
| Apenas durmió, pero sigue haciendo planes. | «¿Intentabas dormir? ¿Te encontrabas cansado? ¿Era así también antes de esta semana?» | Que cualquier trasnoche sea manía. |
| Habla mucho más deprisa y salta de tema. | «¿Sientes que las ideas van más rápido de lo que puedes contarlas? ¿Pasa con distintas personas?» | Que ser comunicativo o tener TDAH explique necesariamente un cambio nuevo. |
| Empieza proyectos o gasta de forma inusual. | «¿Qué esperabas conseguir? ¿Podías aplazar la decisión? ¿Qué pensabas de las consecuencias?» | Que un proyecto ambicioso o una compra aislada sean síntomas. |
| Está irritable y no tolera interrupciones. | «¿Desde cuándo? ¿Qué ocurre con el sueño y la actividad? ¿También hay un problema real que atender?» | Que la irritabilidad aislada confirme bipolaridad o justifique ignorar una queja. |
| Deja de responder a amigos o abandona lo que disfrutaba. | «¿Te falta energía, te da vergüenza algo ocurrido o ya no disfrutas? ¿Te sientes a salvo?» | Que retirarse sea simple pereza, depresión bipolar confirmada o una decisión que deba castigarse. |
Estas preguntas orientan la conversación; no son un test. Interesa también cómo lo describe el propio joven. [1,3]
La fase depresiva también necesita una historia de lo que ocurrió antes
Durante la depresión puede predominar la pérdida de interés, el cansancio, la culpa, la irritabilidad o una sensación de futuro cerrado. A veces lo más visible es que el joven ya no va al entrenamiento o tarda toda la tarde en empezar una tarea. La expresión de estos síntomas, por sí sola, no permite saber si es una depresión unipolar o forma parte de un trastorno bipolar. Por eso se pregunta también por periodos previos en que cambió su energía, aunque en su momento parecieran una recuperación extraordinaria. [1,2,3,40]
Una pregunta útil es: «Cuando volviste a sentirte mejor, ¿recuperaste tu ritmo o hubo días en que apenas necesitabas dormir y hacías cosas muy distintas?». Estar bien después de una depresión no es por sí solo hipomanía. [1,2,3,39]
Cuando cambia la percepción de la realidad
Una convicción nueva de tener poderes excepcionales o de recibir mensajes personales a través de los medios, especialmente junto a pérdida de sueño y conducta desorganizada, requiere valoración urgente. No corresponde a la familia decidir si es una manía con síntomas psicóticos, un primer episodio psicótico, una intoxicación u otra causa. Tampoco es necesario discutir durante horas para convencer al adolescente de que se equivoca. Transmitir que se observa un cambio, mantener un entorno seguro y pedir ayuda son pasos más útiles. [1,2,3,41]
Evaluación y diagnóstico: reconstruir el tiempo, no sumar síntomas sueltos
Una cronología que pueda reconocer el propio joven
La entrevista empieza por el funcionamiento habitual: sueño, intereses, ritmo al hablar, amistades, autonomía y forma de estudiar. Después se buscan puntos de referencia concretos: una excursión, un examen, un cambio de medicación o una visita médica. Interesa qué síntomas comenzaron juntos, qué duró días y qué duró minutos, si hubo recuperación y qué consecuencias observó cada persona. También se pregunta por medicamentos prescritos, suplementos, estimulantes, alcohol y cannabis; hacerlo en privado cuando procede mejora la oportunidad de hablar sin miedo a un castigo. [1,3,40,41]
Ejemplo de cronología: «Del martes al viernes durmió mucho menos, se levantó sin sueño y emprendió tres actividades que le hicieron faltar a clase. El lunes anterior entrenó y estudió como siempre». Cuando no se sabe la fecha, es mejor decirlo. No hace falta puntuar cada hora. [1,3,41]
La familia conoce las noches; el instituto, la participación en clase. Solo el joven conoce parte de su experiencia interna. Se contrasta esa información con él y se acuerda qué es necesario compartir. [3,11,41]
Dos marcos que no conviene presentar como idénticos
CANMAT/ISBD aplica a menores criterios diagnósticos de episodio como los usados en adultos, interpretando su expresión según el desarrollo. NICE adopta una posición pediátrica más restrictiva para establecer el diagnóstico: exige manía y euforia la mayor parte del tiempo en la mayoría de los días durante al menos siete días, y no considera la irritabilidad por sí misma su criterio nuclear. Además, recomienda observación prospectiva por un equipo con experiencia. Esta diferencia importa especialmente si se está considerando una hipomanía o un episodio predominantemente irritable. [2,3,40]
Se puede decir al mismo tiempo «no tenemos datos suficientes para cerrar el diagnóstico» y «necesitas ayuda desde hoy». La observación a lo largo del tiempo no debe retrasar la protección ante psicosis, conducta suicida o activación grave. [1,3,12,40]
Entrevistas y escalas: herramientas para preguntas distintas
| Herramienta | Para qué puede servir | Qué no demuestra |
|---|---|---|
| Entrevista clínica y K-SADS-PL cuando proceda [9,10] | Reconstruir episodios actuales y pasados, desarrollo y posibles diagnósticos asociados. | No hace desaparecer las dudas cuando faltan datos ni obliga a utilizar el mismo instrumento en todos los casos. |
| Escala de Manía de Young (YMRS) [18] | Cuantificar la intensidad de síntomas maníacos y observar cambios durante el seguimiento. | Una puntuación no establece por sí misma tipo I, tipo II ni una causa determinada. |
| MDQ-A, versión para adolescentes o familiares [9,10] | Puede orientar preguntas en un dispositivo clínico especializado. Los resultados dependen del informante y del contexto. | No es un «test de bipolaridad» para confirmar el diagnóstico en casa o para asignarlo en el instituto. |
| Registro individual de sueño, actividad y funcionamiento [1,3] | Relacionar cambios con viajes, tratamientos o consumo y elegir qué revisar en consulta. | Una pulsera, una aplicación o la hora de conexión no miden por sí solas la necesidad de sueño, el juicio ni el estado anímico. |
En una muestra clínica de 76 adolescentes de 13–18 años, la mayoría de quienes dieron positivo en los cuestionarios no cumplió criterios diagnósticos en la entrevista de referencia. En otra muestra, la versión parental funcionó mejor que el autoinforme para determinadas medidas. Son datos sobre detección en contextos concretos, no motivos para desacreditar la voz del joven ni para aplicar un umbral universal a cualquier traducción. [9,10]
Qué más puede parecerse y qué puede coexistir
| Posibilidad | Distinción que orienta la valoración |
|---|---|
| TDAH | ¿La impulsividad y la distracción están presentes desde hace años o aumentaron claramente durante unos días con ánimo y energía distintos? Ambas condiciones pueden coexistir. [40,41] |
| Depresión unipolar, ansiedad o trauma | Pensar deprisa por preocupación, no dormir por miedo o estar irritable en una depresión no equivale a una fase expansiva. Importan la historia y los desencadenantes reales, incluido el acoso. [1,3,41] |
| Irritabilidad crónica y dificultades para regular emociones | Se explora si hay un estado habitual de enfado con explosiones o episodios distintos del funcionamiento basal. No son intercambiables; el sufrimiento puede ser significativo en ambos. [6,40] |
| TEA y necesidades sensoriales | La sobrecarga en un entorno exigente, un interés intenso de larga evolución o necesitar rutinas no son pruebas de manía. Hay que mirar la trayectoria y los cambios añadidos. [1,3,41] |
| Medicación, sustancias o falta de sueño | Interesan la secuencia de consumo, cambios de tratamiento, intoxicación o retirada y qué ocurre después. Una coincidencia temporal orienta, pero no siempre demuestra causalidad. [3,28,41] |
| Psicosis u otra enfermedad médica | Se explora si los síntomas psicóticos persisten fuera de los episodios, y si hay signos físicos o neurológicos que cambian la prioridad. Confusión aguda, fiebre o deterioro de conciencia requieren atención médica. [1,3,39] |
Según la historia, pueden estar indicados exploración física, analítica dirigida —por ejemplo, función tiroidea— u otras pruebas. No se solicitan una resonancia, un perfil hormonal general o un test genético comercial como prueba confirmatoria de bipolaridad. Encontrar diferencias medias entre grupos en investigación no permite clasificar a una persona mediante una imagen cerebral. [1,3,7,41]
Privacidad y participación en España
La Ley 41/2002 protege la intimidad y la participación. Con carácter general, desde los 16 años el menor capaz consiente por sí mismo. En una actuación de grave riesgo para su vida o salud, según criterio facultativo, consiente su representante legal tras escuchar y tener en cuenta al menor. Antes de los 16 también se valora su capacidad de comprensión. Se explican los límites de confidencialidad antes de pedir información delicada. [11]
Tratamiento: distinguir manía, depresión y prevención de recaídas
La primera decisión es qué problema tratar hoy
En una manía aguda se priorizan la seguridad, el descanso y el tratamiento especializado de la activación. Si hay psicosis, riesgos importantes, imposibilidad de cuidarse o un entorno que no permite garantizar la seguridad, puede ser necesario un hospital. No se ingresa para corregir el comportamiento ni como castigo por rechazar un consejo. El nivel de atención debe revisarse cuando cambia la situación. Un plan familiar o una sesión online no sustituyen una evaluación presencial urgente cuando esta es necesaria. [1,3,39,40]
En la depresión bipolar importan la seguridad, la pérdida de interés y de funcionamiento, los síntomas mixtos y los tratamientos previos. La elección no es idéntica a la de una depresión unipolar. CANMAT/ISBD aconseja cautela con los antidepresivos en jóvenes con depresión bipolar y, de usarse, combinarlos con medicación estabilizadora. No se recomienda iniciar un antidepresivo por cuenta propia ni suspender uno ya prescrito por leer esta advertencia. Ante un aumento llamativo de energía, agitación o falta de sueño tras un cambio, se consulta pronto con quien lo ha indicado. [3,28,40]
En el mantenimiento se revisa qué episodios hubo, qué ayudó, quién reconoce una señal temprana y qué efectos dificultan estudiar o relacionarse. Reducir la agitación hoy no demuestra que un medicamento prevenga recaídas durante años. Dormir todo el día por sedación tampoco equivale a estar recuperado. [3,8,17,40]
Qué aportan la psicoterapia y el trabajo con la familia
La psicoterapia puede ayudar al joven a volver a clase y a la familia a reconocer cuándo llamar o cuándo dejarle espacio. NICE propone TCC individual o terapia interpersonal estructuradas para jóvenes con depresión bipolar. Durante una manía grave, la prioridad es la estabilización, no exigir que complete ejercicios de terapia. [3,13,14,15,40]
| Estudio | Qué comparó | Qué cambia al interpretarlo bien |
|---|---|---|
| Miklowitz y colaboradores [14] | 145 adolescentes con bipolar I/II: medicación más intervención familiar intensiva frente a medicación más psicoeducación familiar breve. Seguimiento de dos años. | No hubo diferencias en el tiempo de recuperación o recurrencia ni en la proporción de semanas enfermos. Una medida secundaria favoreció al programa intensivo en síntomas maníacos durante el segundo año. No se comparó a familias con ayuda frente a familias sin ella. |
| Goldstein y colaboradores [15] | 100 jóvenes de 12–18 años con trastornos del espectro bipolar: terapia dialéctico-conductual (DBT) frente a psicoterapia habitual; ambos grupos recibieron manejo farmacológico. | Hubo menos intentos de suicidio con DBT durante el año. Los síntomas del ánimo mejoraron de forma parecida en ambos grupos. Reducir conductas suicidas y controlar la manía son resultados distintos. |
| Ríos Hernández y colaboradores, octubre de 2026 [13] | Revisión de intervenciones psicosociales añadidas al tratamiento: 28 publicaciones procedentes de 16 muestras independientes. | Hay resultados prometedores con programas de varios componentes. La comparación controlada destacada se basa en tres estudios y 117 participantes; uno era pequeño y no aleatorizado. Mejorar respecto al inicio no prueba por sí solo superioridad frente a otra atención. |
Un acuerdo familiar puede empezar así: «Me pediste que te avisara si te veía pasar varias noches sin necesitar dormir. Está ocurriendo. ¿Llamamos juntos a tu equipo?». Se pacta preferentemente cuando el joven está estable. [3,13,14]
Medicamentos: qué dicen las fichas españolas
La tabla distingue la fase estudiada, la indicación española y la vigilancia necesaria. No establece un orden de prescripción. Un uso fuera de ficha técnica requiere justificación individual, información y consentimiento. [20,21,22,23,24,25,26,27]
| Medicamento | Alcance en menores y fase | Una precaución que conviene conocer |
|---|---|---|
| Aripiprazol oral (Abilify) [20] | La ficha incluye manía moderada o grave del bipolar I desde los 13 años, hasta 12 semanas. No equivale a autorización pediátrica indefinida de mantenimiento. | Revisar somnolencia, peso, movimientos e inquietud interna o acatisia. Un malestar nuevo que impide estar quieto puede ser un efecto adverso, no manía que requiera más medicación. |
| Ziprasidona oral (Zeldox) [21] | Indicación entre 10–17 años para episodios maníacos o mixtos de gravedad moderada. La ficha no establece la prevención de nuevos episodios. | Se revisan riesgo de prolongación del QT, otros medicamentos que alteren el ritmo y pérdidas de electrolitos. Síncope o palpitaciones importantes merecen valoración. La toma con alimentos importa para la absorción. |
| Litio (Plenur) [18,22] | Hay un ensayo positivo en manía pediátrica; la ficha española consultada no recomienda el uso en niños y no establece una pauta adolescente de referencia. No es lo mismo que una contraindicación absoluta por edad. | Precisa niveles sanguíneos y seguimiento de función renal, tiroidea y calcio. Vómitos, diarrea, deshidratación o algunos antiinflamatorios pueden favorecer toxicidad. |
| Lurasidona (Latuda) [19,23] | Existe evidencia en depresión bipolar I de 10–17 años. En España la indicación de la ficha consultada es esquizofrenia desde los 13 años; no depresión bipolar pediátrica. | Revisar somnolencia, náuseas, acatisia e interacciones, incluidas las de fármacos que modifican intensamente la enzima CYP3A4. |
| Valproato (Depakine Crono) [24,25] | La ficha contempla manía cuando el litio no se tolera o está contraindicado y señala que no se ha evaluado la eficacia en manía por debajo de 18 años. No trasladar las pautas pediátricas de epilepsia. | En bipolaridad está contraindicado durante el embarazo. En personas con capacidad de gestación se aplican las restricciones y el Plan de Prevención de Embarazos. También existen medidas de precaución para varones. |
| Lamotrigina (Lamictal) [26] | La indicación bipolar es para prevenir episodios depresivos en determinados adultos desde los 18 años. No está indicada para tratar de forma aguda la manía ni la depresión. | Una erupción nueva requiere consulta médica inmediata, especialmente con fiebre o lesiones de mucosas. Importan la interacción con valproato y la revisión antes de reiniciar tras interrupciones. |
En el ensayo de lurasidona mejoraron los síntomas depresivos a seis semanas frente a placebo en el conjunto de 10–17 años. CIMA describe el estudio en el apartado 5.1, sin autorizar esa indicación en el 4.1. Un resultado no significativo en un subgrupo de edad tampoco demuestra falta de beneficio en todos sus integrantes. [19,23,38]
En el ensayo de litio, 81 jóvenes de 7–17 años con manía o episodio mixto se estudiaron durante un máximo de ocho semanas; los síntomas maníacos mejoraron más frente a placebo. Con litio, temblor intenso nuevo, dificultad para caminar, confusión o somnolencia acusada requieren valoración urgente. No se improvisan ajustes ni se intenta tratar estos síntomas bebiendo más agua. [18,22]
Revisar si ayuda, no solo si se toma
Al elegir un fármaco conviene acordar qué mejoría se espera y qué efectos exigirían volver a consultar. Con antipsicóticos se valoran, según el producto y el caso, crecimiento y peso, presión arterial, glucemia, lípidos, movimiento, sedación y necesidad de electrocardiograma. También cuenta si el joven vuelve a conversar, retoma una actividad elegida o puede asistir a clase sin dormirse. Si le avergüenza una subida de peso o siente una inquietud difícil de explicar, esa experiencia merece una revisión, no un reproche por falta de colaboración. [3,17,20,21,40]
La autonomía incluye salud sexual y reproductiva. Con valproato hay que diferenciar el riesgo fetal establecido por exposición durante el embarazo del posible riesgo por exposición paterna antes de la concepción: en 2026 el comité europeo PRAC consideró inconsistentes los datos paternos y mantuvo las precauciones. El prescriptor debe tratar la anticoncepción y la planificación cuando corresponda, con privacidad y sin indicar suspensiones bruscas. Si hay un posible embarazo, se contacta de forma prioritaria con el equipo. [24,25]
Visión integrativa: proteger los ritmos sin convertir la vida en vigilancia
Empezar por un día real, no por una rutina perfecta
Elige con el adolescente una dificultad concreta: desayunar antes de clase, retomar el entrenamiento sin perder sueño o interrumpir una actividad cuando toca descansar. Trabajar sobre ella es más útil que imponer una rutina perfecta. [1,3,16]
| Tipo de intervención | Ejemplo útil en esta etapa | Qué no se debe prometer |
|---|---|---|
| Cuidado cotidiano adaptable | Proteger una oportunidad de sueño y comidas regulares durante exámenes o vacaciones. | Que cumplir una rutina evite todos los episodios. [1,16,29] |
| Atención de una necesidad médica concreta | Estudiar cansancio nuevo, posibles efectos tiroideos del litio o mareos con la medicación. | Que un análisis aislado explique todo el estado anímico. [3,22] |
| Intervención especializada | Trabajar ritmos sociales en terapia; valorar intervenciones sobre la luz solo en contextos clínicos apropiados. | Que una lámpara comercial o quedarse despierto toda la noche sean tratamientos domésticos seguros. [16,31] |
| Complemento con evidencia limitada o indirecta | Evaluar las afirmaciones sobre omega-3, fitoterapia o microbiota antes de gastar dinero o añadir productos. | Que «natural» signifique eficaz, inocuo o intercambiable con un estabilizador. [32,33,34,35] |
Sueño, luz y horarios: una prioridad que cambia según la fase
La referencia general para 13–18 años es de ocho a diez horas de sueño por día. No es un umbral para diagnosticar manía. Interesa si tuvo ocasión de dormir, cuánto descanso necesitó y cómo se encontró al día siguiente. Una medida práctica es revisar juntos la hora de la primera clase, los desplazamientos y los entrenamientos. Si duerme cada vez menos sin cansancio y aumenta la activación, no hay que esperar a que los hábitos arreglen la situación. [1,3,29]
Los ritmos sociales son las referencias que organizan el día: ir a clase, comer, ver a alguien, entrenar, acostarse. En un piloto abierto de terapia interpersonal y de ritmos sociales adaptada a adolescentes con espectro bipolar participaron doce jóvenes. Fue un trabajo de viabilidad, no una demostración de que observar un horario prevenga recaídas por sí solo. Una aplicación práctica sería preparar el cambio de vacaciones a clase sin añadir simultáneamente cinco obligaciones nuevas. Si el plan exige que la familia vigile al joven toda la noche, quizá no sea el nivel de atención adecuado. [16]
Salir a la calle de día y utilizar una lámpara terapéutica de luz intensa no son lo mismo. La fototerapia se ha estudiado como intervención clínica, sobre todo en adultos, con selección de pacientes y vigilancia de activación; la ISBD la contraindica en manía o hipomanía actuales o recientes y en ciclación rápida. El tiempo, la intensidad y el momento de administración no son detalles decorativos. No aconsejamos usar una lámpara o privarse de sueño por cuenta propia para «salir antes» de una depresión. Si se propone una intervención circadiana, conviene preguntar para qué fase, con qué seguimiento y ante qué señales se reconsideraría. [31]
Alimentación, movimiento y tratamientos que requieren cuidados físicos
Cuando la energía cambia, también puede cambiar la alimentación. En una fase de activación, un adolescente puede interrumpir varias comidas porque quiere terminar algo; durante la depresión puede no sentirse capaz de prepararlas. Si es posible, una ayuda discreta —comida accesible, compañía que él acepte, tomar nota de molestias persistentes— es más útil que convertir cada plato en un examen. Una pérdida importante de peso, restricción rígida, vómitos o una gran dificultad para beber merecen atención propia. No deberían atribuirse automáticamente al estado anímico. [1,3,22]
Con litio, una gastroenteritis, el calor intenso, cambios grandes de sal o líquidos y algunos antiinflamatorios pueden alterar los niveles. Conviene saber a quién llamar ante vómitos o diarrea y consultar antes de empezar dietas restrictivas o entrenamientos prolongados. No hay que tomar sal ni forzar la hidratación para «compensar» la medicación. [22]
Se está investigando una dieta cetogénica añadida a la atención habitual en jóvenes de 12–21 años. El registro describe un piloto de 16 semanas, no una demostración de que la dieta trate un episodio o permita suspender fármacos. No justifica empezar restricciones en casa. [42]
El movimiento puede formar parte de una vida que merece la pena recuperar: volver al baile, pasear con un amigo o acudir un rato al entrenamiento. Si se está acelerando, hace ejercicio a horas desacostumbradas, ignora una lesión o modifica radicalmente el descanso, la respuesta no es pedirle que se canse más para dormir. En recuperación se decide con el equipo una intensidad compatible con energía, salud física y tratamiento. Una actividad saludable también ha de poder aplazarse cuando se está enfermo, sin culpa ni presión de un entrenador. [1,3,22,41]
Cafeína, sustancias y productos que se toman «para rendir»
«¿Qué tomaste para mantenerte despierto y qué usaste después para dormir?» permite hablar de café, energéticas, preentrenos, alcohol, cannabis y medicación sin acusaciones. AESAN desaconseja las bebidas energéticas en adolescentes. Conviene anotar la secuencia: una sustancia puede influir en el sueño y en el ánimo, sin que su consumo descarte un trastorno coexistente. [3,30,41]
Una foto del envase puede aclarar lo que contiene un producto sin convertir la visita en un interrogatorio. Ante sospecha de intoxicación o deterioro de conciencia se priorizan las urgencias, no reunir la lista perfecta. [3,12,22]
Omega-3, microbiota y fitoterapia: preguntar qué se ha demostrado
En un ensayo con 51 jóvenes de 6–17 años con bipolar I o II, el aceite de lino, fuente del omega-3 vegetal ALA, no superó al placebo en los resultados principales al comparar los grupos asignados. No es un ensayo de todos los ácidos grasos, de todas las formulaciones de aceite de pescado ni de cualquier tipo de episodio. Tampoco convierte el consumo ordinario de pescado o semillas en un tratamiento farmacológico. La conclusión práctica es que estos datos no justifican reemplazar el tratamiento indicado por una cápsula ni exigir una prueba comercial de ácidos grasos. [32]
En microbiota, un ensayo en adultos tras un ingreso por manía encontró menos rehospitalizaciones con dos cepas concretas añadidas a la atención habitual. En otro ensayo, de 131 adultos con trastornos del espectro bipolar o de la esquizofrenia, un preparado diferente no mejoró significativamente los síntomas psiquiátricos frente a placebo; sí cambiaron algunos marcadores intestinales. Son preguntas distintas. Que un marcador inflamatorio cambie no demuestra que un adolescente vaya a tener menos episodios, ni permite deducir de un análisis de heces qué tratamiento psiquiátrico necesita. Una molestia digestiva persistente sí merece una valoración por sus propios motivos. [33,34]
El hipérico o hierba de San Juan puede modificar el efecto de numerosos medicamentos, incluidos algunos anticonceptivos, y presentar interacciones relevantes con fármacos serotoninérgicos. No se lo debe considerar una opción neutra para un joven deprimido cuyo patrón de activación se investiga. Lo mismo vale para mezclar productos de nombre parecido pero distinta composición. En esta revisión no se encontró base clínica suficiente para ofrecer un protocolo rutinario de fitoterapia, magnesio o paneles de «neuroinflamación» como tratamiento de bipolaridad en 13–17 años. Evaluar una carencia o un problema endocrino documentado es otra cuestión. [1,7,22,35,40]
Una regla práctica para decidir qué mantener
Antes de añadir un complemento, conviene acordar qué se pretende mejorar, qué evidencia existe a esta edad, qué interacciones preocupan y cuándo se revisará el resultado. Dormir mejor o disfrutar de una actividad tiene valor; no equivale automáticamente a prevenir una manía. [13,16,31,32,33,34,35]
Familia e instituto: un plan que proteja y devuelva autonomía
Decidir en un periodo estable qué hacer si algo cambia
En un periodo estable se puede pactar quién avisa si aparecen dos cambios reconocibles, a qué profesional se llama y qué decisiones es prudente aplazar. El joven también puede elegir una forma de recibir el aviso que no suene a acusación: «Me pediste que te lo dijera si volvía a pasar». [1,3,14]
Se pacta también cuándo retirar las restricciones temporales. Si durante una crisis hubo que acompañarle en los desplazamientos o limitar el acceso a dinero, el acuerdo necesita fecha de revisión. Proteger durante un episodio no justifica privarle de autonomía de forma indefinida. [3,11,14]
Volver al instituto sin tener que explicárselo a toda la clase
| Situación | Ajuste que se puede acordar | Cuándo revisar si sirve |
|---|---|---|
| Primeros días tras una ausencia o ingreso | Elegir con el joven un adulto de referencia, horarios realistas y una frase breve para los compañeros. | ¿Puede sostener la jornada sin agotamiento ni exposición pública innecesaria? |
| Tareas y exámenes acumulados | Priorizar aprendizajes esenciales y repartir las entregas, evitando recuperarlo todo en una semana. | ¿Conserva tiempo para dormir, comer y acudir a los controles? |
| Somnolencia o inquietud en clase tras cambiar el tratamiento | Describir qué se observa y comunicarlo al circuito acordado; valorar el efecto con el prescriptor. | ¿Es seguro participar? ¿Se necesita un ajuste clínico o escolar? No penalizarlo como desinterés. |
| Activación llamativa o mensajes inusuales | Avisar en privado a la persona de referencia, señalar hechos concretos y aplicar el plan de seguridad. | ¿Es un cambio respecto a lo habitual? ¿Hay motivos para valoración el mismo día? |
| Difusión de mensajes o burlas tras un episodio | Proteger al alumno, abordar el acoso y acordar qué necesita saber el centro. | ¿Puede volver a estar con sus compañeros sin tener que justificar su diagnóstico? |
| Retorno a deporte, excursiones o prácticas | Revisar sueño, tratamiento, supervisión necesaria y cómo pedir ayuda fuera de casa. | ¿El apoyo permite participar con seguridad y retirarse después cuando ya no haga falta? |
Son ejemplos adaptables, no prestaciones automáticas por diagnóstico. [1,3,11]
Amistades, intimidad y vida digital después de un episodio
Puede ocurrir que tras recuperarse le preocupe más un mensaje que envió o una discusión con un amigo que las palabras del informe de alta. Escucharlo no desvía el foco: ayuda a reparar una consecuencia que para él importa. Una primera propuesta es distinguir qué se puede corregir, qué desea contar y de quién necesita apoyo. No tiene que hacer una explicación pública para volver a clase ni asumir que todo el mundo interpretó los hechos de la misma manera.
Si ha habido gastos, difusión de imágenes íntimas, presión sexual o situaciones en las que alguien pudo aprovecharse de la vulnerabilidad del joven, se ofrece un espacio privado y atención médica o de protección cuando corresponda. Un episodio no hace responsable al adolescente de la violencia que otra persona haya ejercido. Tampoco invalida cada decisión futura sobre su intimidad. Se acuerdan medidas proporcionadas y se evitan tanto la vigilancia secreta generalizada como la retirada de ayuda por vergüenza. [3,11,41]
Cuándo consultar, cuándo acudir a urgencias y cómo preparar la visita
Qué llevar y cómo preparar el regreso a casa
Para la consulta bastan dos periodos concretos, medicamentos y suplementos habituales, informes útiles y una pregunta del joven. No hacen falta sus conversaciones privadas. En urgencias no se retrasa la atención por reunir papeles. En videoconsulta conviene comprobar privacidad, ubicación y acceso a atención presencial. [1,3,11,12]
Tras un alta o un cambio importante de tratamiento, es útil que la familia sepa a qué profesional llamar, quién revisará las primeras analíticas o efectos adversos y cuándo será el próximo contacto. El plan de seguridad incluye señales reconocibles, apoyos elegidos, contactos profesionales y medidas para hacer el entorno más seguro. Es un instrumento de acompañamiento, no una garantía. Al acercarse a los 18 años se prepara el traspaso de información y responsabilidades antes de perder el vínculo con el equipo anterior. [3,8,11,12]
Preguntas frecuentes
¿Cambiar de humor varias veces en una tarde significa que tengo bipolaridad?
No. La valoración busca episodios distinguibles de tu manera habitual de estar y que afectan también a energía, actividad, sueño y funcionamiento. Tus emociones merecen atención si te hacen sufrir, aunque no cumplan criterios de un trastorno bipolar. Puede ser útil empezar contando qué ocurrió aquella tarde y cómo estabas los días anteriores y posteriores. [1,2,6]
¿Qué diferencia hay entre manía e hipomanía?
Las dos implican cambios reconocibles de ánimo y actividad. En el marco DSM difieren en duración y gravedad: la manía produce deterioro marcado, puede requerir hospitalización o acompañarse de psicosis; la hipomanía no presenta esas características de gravedad. El plazo orienta el diagnóstico, pero no decide si puedes recibir atención hoy. [2,39,40]
¿Hay que tener depresión para diagnosticar trastorno bipolar tipo I?
No. El episodio definitorio del tipo I es la manía, aunque muchas personas también experimenten depresión. En el tipo II sí es necesario un episodio depresivo mayor, junto a hipomanía y ausencia de manía previa. Estas distinciones dependen de una historia clínica; no equivalen a comparar quién lo está pasando peor. [2,39]
Si mi madre o mi padre tiene bipolaridad, ¿me va a pasar a mí?
No se puede predecir eso solo con el parentesco. Es un antecedente que conviene contar, sobre todo si hay síntomas persistentes o episodios llamativos. No justifica medicarte preventivamente ni interpretar cada buen día como el inicio de algo. Puedes pedir orientación también por lo que supone convivir con la enfermedad de otra persona. [1,3]
¿Cómo saber si es TDAH o un episodio bipolar?
Se reconstruye qué ocurre desde la infancia y qué apareció en un periodo concreto. Distraerse habitualmente no es lo mismo que pasar varios días durmiendo muy poco sin cansancio, hablando mucho más deprisa y tomando decisiones inusuales. Puede haber ambos diagnósticos. No conviene interrumpir una medicación prescrita ni resolverlo comparando dos listas de síntomas en internet. [40,41]
¿Quedarse despierto jugando es una señal de manía?
Por sí solo, no. Importa si al día siguiente tiene sueño, si puede volver a su horario habitual y si hay otros cambios de energía, actividad o juicio. Si apenas duerme durante varias noches, no parece necesitarlo y la conducta cambia intensamente, sí conviene una valoración rápida. No es necesario esperar a que transcurra una semana. [1,3,39]
¿Puede haber riesgo aunque parezca tener mucha energía?
Sí. La agitación y la capacidad de actuar pueden coexistir con desesperación, ideas de muerte o una pérdida de contacto con la realidad. No se deduce seguridad del hecho de hablar mucho o estar activo. Preguntar directamente por ideas suicidas y pedir una valoración es más seguro que asumir que «si tiene fuerzas, estará bien». Ante peligro inmediato, 112. [3,12,36,39]
¿Existe un test online o una analítica que confirme el diagnóstico?
No. Algunas escalas ayudan a un profesional a explorar síntomas y seguir cambios. Las analíticas sirven para estudiar causas alternativas, salud física o seguridad farmacológica. Ninguna sustituye la entrevista y la evolución en el tiempo. NICE desaconseja utilizar cuestionarios en atención primaria para identificar por sí esa patología en menores. [1,3,9,10]
¿Sentirse inquieto después de empezar un antidepresivo demuestra bipolaridad?
No necesariamente. Se valora si es insomnio o agitación aislada, un efecto adverso, una fase del trastorno u otro problema. En una cohorte amplia de jóvenes con diagnóstico de depresión unipolar no hubo aumento significativo de manía o hipomanía en las primeras doce semanas entre quienes iniciaron antidepresivos. Ese resultado no es una recomendación de antidepresivo solo en bipolaridad confirmada. Informe de cambios importantes sin modificar el tratamiento por su cuenta. [28,40]
¿La terapia familiar significa que la familia causó la enfermedad?
No. Permite que cada persona entienda qué cambios merecen una llamada, cómo pedir ayuda y cómo hablar de desacuerdos en periodos estables. El joven también necesita un espacio propio. La investigación no demuestra que más sesiones sean siempre mejores que un programa breve bien planteado, ni que la familia deba gestionar una crisis sin profesionales. [1,13,14]
¿Tengo que dejar el deporte, las excursiones o mis planes de futuro?
No por el diagnóstico en sí. Durante una crisis puede ser necesario aplazar actividades y proteger la seguridad. Al recuperarte se revisa cómo retomarlas: sueño, hidratación si tomas litio, apoyo disponible y qué hacer ante señales de alarma. La idea es devolver decisiones, no añadir prohibiciones permanentes por algo que ocurrió en una fase distinta. [1,3,22]
¿Una dieta, un suplemento o una lámpara pueden sustituir al tratamiento?
No se ha establecido que esos recursos sustituyan al tratamiento especializado en menores. Alimentarse con suficiente regularidad y proteger el sueño tienen un valor propio. Algunas intervenciones tienen riesgos específicos: la luz terapéutica puede ser inadecuada en activación, y un producto de herbolario puede interferir con la medicación. Comenta qué esperas conseguir antes de añadirlo. [16,22,31,32,33,34,35]
¿La valoración puede hacerse online?
Una entrevista a distancia puede servir para reconstruir la historia o hacer seguimiento cuando hay privacidad, estabilidad y un circuito de seguridad. No sustituye exploración física, ECG, analíticas o una intervención urgente cuando son necesarios. Ante peligro inmediato, el paso indicado no es reservar una videollamada, sino contactar con emergencias. [3,12,20,21,22,23,36]
¿Qué puedo decir para pedir ayuda sin tener que explicarlo todo?
Puedes empezar con un hecho y una petición: «Esto no es como suelo estar. Llevo varios días casi sin dormir y mis ideas van demasiado rápido. ¿Puedes acompañarme a pedir ayuda?». O bien: «Llevo semanas sin ganas y me asusta lo que pienso cuando estoy solo». No tienes que escoger el diagnóstico correcto para que te tomen en serio. Si no te sientes a salvo ahora, busca a un adulto de confianza y atención urgente. [1,12,36,37]
Fuentes y lecturas clínicas
Los números entre corchetes remiten a guías clínicas, estudios y organismos oficiales. La investigación en adultos, los ensayos pediátricos y la autorización de un medicamento en España responden a preguntas diferentes.
- NIMH. El trastorno bipolar en los niños y los adolescentes. Consultar fuente.
- American Psychiatric Association. What Are Bipolar Disorders? Consultar fuente.
- NICE. Bipolar disorder: assessment and management (CG185), especialmente sección 1.11. Consultar fuente.
- NIMH. Bipolar Disorder: Statistics. Prevalence of Bipolar Disorder Among Adolescents. Consultar fuente.
- López-Cuadrado T, Susser E, Martínez-Alés G. Recent trends in hospital admission due to bipolar disorder in 10–19-year-olds in Spain: a nationwide population-based study. Bipolar Disorders, 2024. Consultar fuente. DOI: 10.1111/bdi.13500.
- Stringaris A et al. Pediatric bipolar disorder versus severe mood dysregulation: risk for manic episodes on follow-up. JAACAP, 2010. Consultar fuente.
- Torres-Cortes J et al. Meta-Analytic Evidence of Clinical, Cognitive, Biological and Treatment Characteristics of Bipolar Spectrum Disorder in Children and Adolescents: Results From an Umbrella Review. JAACAP, online 20/10/2026. Consultar fuente. DOI: 10.1016/j.jaac.2026.10.013.
- Birmaher B et al. Four-year longitudinal course of children and adolescents with bipolar spectrum disorders: the COBY study. American Journal of Psychiatry, 2009. Consultar fuente.
- Wagner KD et al. Validation of the Mood Disorder Questionnaire for bipolar disorders in adolescents. Journal of Clinical Psychiatry, 2006. Consultar fuente.
- Miguez M et al. Screening for bipolar disorder in adolescents with the MDQ-A and the Child Bipolar Questionnaire. Early Intervention in Psychiatry, 2013. Consultar fuente. DOI: 10.1111/j.1751-7893.2012.00388.x.
- BOE. Ley 41/2002, de 14 de noviembre: intimidad, información y consentimiento; artículos 7–9. Consultar fuente.
- NIMH. Youth Outpatient Brief Suicide Safety Assessment Guide. Consultar fuente.
- Ríos Hernández O et al. Adjunctive psychosocial interventions for children and adolescents with bipolar spectrum disorders: a systematic review and meta-analysis. European Child & Adolescent Psychiatry, 26/10/2026. Consultar fuente. DOI: 10.1007/s00787-026-03226-w.
- Miklowitz DJ et al. Pharmacotherapy and family-focused treatment for adolescents with bipolar I and II disorders: a 2-year randomized trial. American Journal of Psychiatry, 2014. Consultar fuente. DOI: 10.1176/appi.ajp.2014.13081130.
- Goldstein TR et al. Dialectical Behavior Therapy for Adolescents With Bipolar Disorder: A Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry, 2024; online 2023. Consultar fuente. DOI: 10.1001/jamapsychiatry.2023.3399.
- Hlastala SA et al. Interpersonal and social rhythm therapy for adolescents with bipolar disorder: treatment development and results from an open trial. Depression and Anxiety, 2010. Consultar fuente. DOI: 10.1002/da.20668.
- Vita G et al. Systematic Review and Network Meta-Analysis: Efficacy and Safety of Antipsychotics vs Antiepileptics or Lithium for Acute Mania in Children and Adolescents. JAACAP, 2025;64:143–157, online 2024. Consultar fuente. DOI: 10.1016/j.jaac.2024.07.920.
- Findling RL et al. Lithium in the Acute Treatment of Bipolar I Disorder: A Double-Blind, Placebo-Controlled Study. Pediatrics, 2015;136:885–894. Consultar fuente. DOI: 10.1542/peds.2015-0743.
- DelBello MP et al. Efficacy and Safety of Lurasidone in Children and Adolescents With Bipolar I Depression: A Double-Blind, Placebo-Controlled Study. JAACAP, 2017. Consultar fuente. DOI: 10.1016/j.jaac.2017.10.006.
- AEMPS, CIMA. Abilify (aripiprazol): ficha técnica oral; apartados 4.1, 4.2, 4.4 y 4.8. Consultar fuente.
- AEMPS, CIMA. Zeldox (ziprasidona), cápsulas: ficha técnica. Consultar fuente.
- AEMPS, CIMA. Plenur (carbonato de litio): ficha técnica. Consultar fuente.
- AEMPS, CIMA. Latuda (lurasidona): ficha técnica. Consultar fuente.
- AEMPS, CIMA. Depakine Crono (valproato): ficha técnica. Consultar fuente.
- AEMPS. Boletín sobre seguridad de medicamentos de uso humano, junio de 2026. Valproato: exposición paterna. Consultar fuente.
- AEMPS, CIMA. Lamictal (lamotrigina): ficha técnica. Consultar fuente.
- BOE. Real Decreto 1015/2009, de 19 de junio. Artículo 13: uso en condiciones distintas de las autorizadas. Consultar fuente.
- Virtanen S et al. Antidepressant Use and Risk of Manic Episodes in Children and Adolescents With Unipolar Depression. JAMA Psychiatry, 2024; online 2023. Consultar fuente.
- Paruthi S et al. Recommended Amount of Sleep for Pediatric Populations: A Consensus Statement of the American Academy of Sleep Medicine. J Clin Sleep Med, 2016. Consultar fuente. DOI: 10.5664/jcsm.5866.
- AESAN. Recomendaciones de consumo de bebidas energéticas. Consultar fuente.
- Geoffroy PA et al. Light therapy for bipolar disorders: clinical recommendations from the ISBD Chronobiology and Chronotherapy Task Force. Dialogues in Clinical Neuroscience, 2025. Consultar fuente. DOI: 10.1080/19585969.2025.2533806.
- Gracious BL et al. Randomized, placebo-controlled trial of flax oil in pediatric bipolar disorder. Bipolar Disorders, 2010. Consultar fuente. DOI: 10.1111/j.1399-5618.2010.00799.x.
- Dickerson F et al. Adjunctive probiotic microorganisms to prevent rehospitalization in patients with acute mania: a randomized controlled trial. Bipolar Disorders, 2018. Consultar fuente. DOI: 10.1111/bdi.12652.
- Borkent J et al. Probiotic Formulation for Patients With Bipolar or Schizophrenia Spectrum Disorder: A Double-Blind, Randomized Placebo-Controlled Trial. Schizophrenia Bulletin, 2025. Consultar fuente. DOI: 10.1093/schbul/sbae188.
- NCCIH. St. John’s Wort. Seguridad e interacciones del hipérico. Consultar fuente.
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. Consultar fuente.
- Generalitat de Catalunya. Canal Salut: suïcidi i conducta suïcida. Consultar fuente.
- Wang L et al. Efficacy and safety of pharmacological and non-invasive brain stimulation for adolescent bipolar depression: a systematic review and network meta-analysis. Int J Bipolar Disord, 2026;14:27. Consultar fuente. DOI: 10.1186/s40345-026-00421-1.
- NIMH. Bipolar Disorder. Tipos, manifestaciones y tratamiento. Consultar fuente.
- Keramatian K et al. The CANMAT and ISBD Guidelines for the Treatment of Bipolar Disorder: Summary and a 2023 Update of Evidence. Focus, 2023. Consultar fuente. DOI: 10.1176/appi.focus.20230009.
- Goldstein BI et al. The International Society for Bipolar Disorders Task Force report on pediatric bipolar disorder: knowledge to date and directions for future research. Bipolar Disorders, 2017. Consultar fuente. DOI: 10.1111/bdi.12556.
- University of California. Child Bipolar Network: Ketogenic Diet Approach to Bipolar Disorder in Adolescents (NCT06920940). Consultar fuente.
Revisión y mantenimiento
¿Necesitáis aclarar algo que ya ha pasado?
Una valoración individual permite reconstruir esos días, atender el malestar actual y acordar qué hacer ante un nuevo cambio. Atención en Lleida y online cuando la situación y la modalidad lo permiten.