DR. MARC AGRAZ
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Trastorno de la conducta infantil: síntomas, diagnóstico y tratamiento integrativo


Guía clínica · Infancia · Conducta, convivencia y seguridad

Trastorno de la conducta infantil: síntomas, diagnóstico y tratamiento integrativo

Cuando se repiten agresiones, intimidación, daños o transgresiones importantes, no basta con hablar de «mal comportamiento». Es necesario comprender qué ocurre, proteger a las personas afectadas y ayudar al niño a desarrollar otras formas de actuar. Una evaluación individual permite organizar un tratamiento con la familia, la escuela y los profesionales, sin minimizar el daño ni reducir al niño a una etiqueta.

Niño sentado junto a una profesional educativa durante una conversación de apoyo en el entorno escolar
Imagen ilustrativa de acompañamiento a un niño ante dificultades de conducta y convivencia en el entorno escolar.

Comprender sin etiquetar ni minimizar el daño

  • No toda conducta difícil es un trastorno.

    Una discusión, una mentira aislada o una rabieta no bastan para diagnosticarlo.

  • Comprender no significa permitir daño.

    La ayuda al niño y la protección de quienes le rodean deben avanzar juntas.

  • El diagnóstico no escribe su futuro.

    Se evalúan necesidades, capacidades y posibilidades de cambio, no una supuesta identidad de «niño malo». [1,2,3,4]

Qué es el trastorno de la conducta infantil

Cuatro grandes áreas, no cuatro síntomas intercambiables

Áreas de conducta y precauciones de interpretación
Área de conductaEjemplos orientativosPrecaución al interpretarla
Agresión a personas o animalesIntimidación reiterada, agresiones o crueldad.No se deduce del enfado, de una expresión facial o de un juego imaginativo. Una conducta peligrosa exige protección aunque no haya diagnóstico.
Daño a la propiedadDestrucción intencionada u otros daños graves.Diferenciar accidente, exploración infantil y conducta deliberada; investigar circunstancias y consecuencias.
Engaño o apropiación de bienesMentiras instrumentales reiteradas o robos relevantes.Una mentira aislada o no comprender todavía la propiedad no establece el trastorno.
Incumplimientos graves de normasAusencias o fugas y otras transgresiones significativas según edad y contexto.No confundir desacuerdo razonable, evitación por miedo o huida de una situación insegura con desinterés por las normas.

Esta agrupación facilita la explicación, pero no sustituye los criterios ni permite contar cada área como un único síntoma. Algunas conductas requieren medidas de protección independientemente de su clasificación clínica. [1,2]

Diferencia respecto al trastorno negativista desafiante

El TND se organiza alrededor de irritabilidad, discusiones, oposición y vengatividad. El TC implica un patrón de vulneraciones más importantes de derechos o normas. No son sinónimos ni basta intensificar el adjetivo «desafiante» para pasar de uno al otro. Pueden existir relaciones evolutivas o coexistencia, pero no todo TND progresa a TC. [4]

Tampoco toda agresividad significa TC. Una conducta agresiva puede aparecer en situaciones y problemas diferentes; a la inversa, algunos comportamientos relevantes ocurren sin un estallido visible. El diagnóstico requiere reconstruir el patrón, no seleccionar el episodio que más impresiona.

Factores de riesgo, contexto y posibilidades de cambio

La investigación estudia contribuciones del neurodesarrollo, la regulación emocional, el aprendizaje y el entorno familiar y social. No hay una causa única ni una prueba que identifique una supuesta «biología de la maldad». Las asociaciones de grupo no permiten atribuir una causa concreta a un niño. [4]

Importa explorar exposición a violencia, experiencias adversas, dificultades escolares, rechazo entre iguales y condiciones que dificultan sostener cuidados. No para justificar el daño, sino porque el plan será incompleto si solo actúa sobre lo que se ve al final de la secuencia. También se identifican relaciones protectoras, intereses, habilidades y momentos en los que el niño sí consigue actuar de otra manera. [2,3]

Epidemiología: población, fecha y método

Epidemiología del TC: población, fecha y límites
ReferenciaPoblación y resultadoQué no permite afirmar
Sacco y colaboradores: online en 2022, volumen de 2024.Metaanálisis europeo; cinco estudios de TC, con 15.808 participantes, estimación agrupada del 1,5 %, intervalo de confianza del 95 %: 0,6–3,8 %.Incluye edades y métodos diferentes, con heterogeneidad muy elevada. No representa una medición española de 2026 ni exclusivamente a menores de 12 años. [5]
Ayano y colaboradores: online en 2023, volumen de 2024.Revisión de siete metaanálisis en niños y adolescentes; estimación conjunta del 3 %, intervalo de confianza del 95 %: 2–5 %.Una revisión de metaanálisis no es una nueva encuesta; sus datos pueden solaparse con otros estudios y no deben sumarse ni trasladarse sin más a una población local. [6]

En la búsqueda narrativa realizada no se ha identificado una estimación diagnóstica nacional reciente y representativa para toda la infancia española de 0–12 años. «Problemas de conducta», una puntuación elevada en un cuestionario y TC confirmado no son mediciones equivalentes.

Señales y manifestaciones según la edad

Importan el patrón y sus consecuencias

Pueden motivar consulta la repetición de intimidaciones, agresiones, apropiaciones, daños o incumplimientos graves que afectan a la convivencia y a la seguridad. Conviene describir conductas observables: «empujó y lesionó a un compañero» informa más que «es violento». El relato debe incluir frecuencia, gravedad, respuesta posterior y condiciones en que ocurre. [2]

Ejemplo ilustrativo: un niño amenaza repetidamente a otros para quedarse con sus objetos. La intervención necesita proteger a los afectados, detener la conducta y evaluar qué la mantiene. Que también esté sufriendo rechazo o dificultades de aprendizaje no elimina la necesidad de protección, pero puede modificar de forma importante el tratamiento.

Manifestaciones según la etapa infantil

Manifestaciones y valoración según la etapa infantil
Etapa orientativaQué puede requerir valoraciónQué conviene evitar
Primeros añosConductas intensas que comprometen cuidados, relaciones o seguridad.Aplicar criterios adultos de intención o moralidad a un bebé o a un niño con lenguaje muy limitado.
Preescolar, aproximadamente 3–5 añosDaño repetido, agresiones importantes o dificultades persistentes de interacción.Diagnosticar por una rabieta, un mordisco aislado o un conflicto sin historia evolutiva.
Primaria, aproximadamente 6–9 añosIntimidación, agresiones, engaños o daños persistentes con repercusión.Considerar que todo se explica por «falta de límites» sin evaluar aprendizaje, salud y contexto.
Últimos cursos de primaria, aproximadamente 10–12 añosTransgresiones más organizadas, agresiones entre iguales, ausencias o nuevas situaciones de riesgo.Interpretar únicamente la versión de un adulto o dar por hecho que las conductas serán permanentes.

Las edades no constituyen umbrales diagnósticos. Se valoran las capacidades reales, las oportunidades de aprendizaje y el contexto. Las intervenciones estudiadas en adolescentes tampoco son automáticamente apropiadas para preescolares. [3,4]

Escuchar a todas las personas sin convertirlas en etiquetas

Se recoge la perspectiva del niño, de sus cuidadores y de la escuela. También debe conocerse el daño comunicado por las personas afectadas. Comprender una función de la conducta —por ejemplo, escapar de una tarea o conseguir algo— no equivale a demostrar una intención a partir de una observación breve.

Un niño puede mostrar arrepentimiento, vergüenza o dificultad para expresarse de maneras distintas. La entrevista no debe decidir su capacidad de empatía por si mira a los ojos, llora o pide perdón en una situación concreta. Cuando se exploran características emocionales persistentes, se necesita información más amplia. [9,13]

Evaluación y diagnóstico

Criterios y duración: tres de quince, con una historia temporal definida

El marco DSM exige al menos tres de quince manifestaciones durante los últimos doce meses, y al menos una en los últimos seis meses, además de deterioro clínicamente significativo. No se aplican las cuatro de ocho manifestaciones del TND ni se cuentan los cuatro dominios de la tabla como cuatro criterios. La interpretación es clínica y contextual. [1]

Los plazos no obligan a esperar para intervenir. Un episodio grave puede necesitar valoración y protección inmediatas aunque todavía no exista información suficiente para establecer TC.

Inicio infantil y emociones prosociales limitadas

El especificador de inicio infantil se refiere a la aparición de al menos un síntoma característico antes de los diez años; no exige que el diagnóstico completo se haya realizado antes de esa edad. [1]

El especificador «con emociones prosociales limitadas» requiere al menos dos de cuatro características persistentes durante doce meses, en diferentes relaciones y situaciones. Se exploran remordimiento, empatía, preocupación por el rendimiento y expresión afectiva. Solo se considera dentro de una evaluación diagnóstica completa y con información de varias fuentes. [1,9]

No significa «psicopatía infantil», ausencia permanente de sentimientos o imposibilidad de tratamiento. La revisión de 2023 sobre rasgos de insensibilidad emocional encontró mejorías conductuales también en niños con esos rasgos, aunque partían y terminaban con mayor gravedad. Los diseños y resultados no permiten prometer que todas las dificultades emocionales desaparezcan. [13]

Qué debe incluir la valoración

Se reconstruyen desarrollo, antecedentes, cronología, conductas concretas, consecuencias y apoyos previos. Se revisan salud física, sueño, tratamientos, consumo de sustancias cuando sea pertinente, aprendizaje, relaciones y posibles experiencias adversas. La prioridad no es decidir quién tiene la culpa, sino qué riesgos y necesidades deben abordarse. [2,3]

Propuesta para preparar la entrevista: traer dos episodios relevantes y una situación que sí funcione. Para cada uno, anotar brevemente qué ocurrió antes, qué hizo cada persona, qué sucedió después y si hubo daño. No es necesario grabar al niño a escondidas ni provocar una situación para «demostrar» el problema.

La devolución debería explicar qué datos sostienen el diagnóstico, cuáles no encajan y qué falta por aclarar. Una formulación útil conecta cada dificultad con una respuesta posible; la etiqueta aislada no organiza un tratamiento.

Instrumentos: información complementaria, no un veredicto

Instrumentos de evaluación: utilidad y límites
RecursoUtilidad clínicaLímite
SDQ, en versiones pertinentesCribado de dificultades y fortalezas mediante distintos informantes.Una subescala elevada no diferencia por sí sola TC, TND, TDAH o una reacción contextual. [7]
ASEBA: CBCL y TRFPerfil dimensional y comparación entre cuidadores y docentes; las versiones escolares consultadas son para 6–18 años.Elegir versión, idioma y normas adecuados; una escala de transgresión no confirma el diagnóstico. [8]
Entrevista clínica estructurada o semiestructuradaRevisar criterios, evolución, comorbilidad y funcionamiento.Debe integrarse con desarrollo, contexto y observaciones, no limitarse a marcar casillas. [3]
ICU y entrevistas como CAPE 1.1Explorar rasgos emocionales y prosociales cuando existe una pregunta clínica concreta.No son pruebas de «maldad» ni predictores individuales infalibles; no se presuponen baremos españoles o puntos de corte aplicables a cualquier edad. [9]

No se diagnostica TC mediante una analítica de cortisol, neuroimagen o test comercial de microbiota. Las pruebas médicas se solicitan para preguntas clínicas justificadas, no para confirmar una etiqueta de conducta. [3,4,26]

Diagnóstico diferencial y condiciones asociadas

Diagnóstico diferencial y condiciones asociadas
PosibilidadPregunta que ayuda a distinguirla
TND¿Predominan irritabilidad y oposición o existen vulneraciones persistentes de derechos y normas importantes?
TDAH¿Contribuyen inatención, impulsividad y dificultades ejecutivas? Pueden coexistir, pero no explican automáticamente toda agresión.
TEA, lenguaje, aprendizaje o discapacidad intelectual¿Se comprenden las demandas y claves sociales? ¿Hay sobrecarga o habilidades todavía no adquiridas?
Ansiedad, mutismo o rechazo escolar¿La negativa o el silencio expresan miedo, bloqueo o un problema de seguridad?
Depresión, irritabilidad persistente u otros trastornos del ánimo¿Existe un cambio emocional amplio o episodios que requieren otra formulación?
Trauma, violencia, abuso, explotación o acoso¿Hay una amenaza actual o una experiencia que necesita protección y atención propias?
Sueño, dolor, enfermedad o sustancias¿Qué factor físico o tratamiento puede estar modificando el comportamiento?

Estas preguntas orientan la evaluación, no permiten diagnosticar por descarte en una tabla. Es posible identificar varias dificultades y tratarlas con prioridades distintas. [2,3,4]

Evaluación del riesgo y de las necesidades de protección

Se distingue entre desacuerdo, agresión, amenaza y peligro inmediato. Importan acceso a medios peligrosos, personas vulnerables alrededor, lesiones previas y capacidad de los adultos para mantener seguridad. La evaluación también pregunta si el propio niño está siendo dañado, coaccionado o desatendido. [3,29]

No se necesita certeza diagnóstica para proteger. Tampoco basta con reducir incidentes dentro de casa si el daño continúa en otros espacios. El plan debe contemplar a hermanos, compañeros y animales cuando puedan estar afectados, sin convertirlos en responsables del tratamiento.

Tratamiento y apoyos

Un plan compartido, no una suma de castigos

El tratamiento suele combinar intervención familiar, habilidades del niño y coordinación con sus entornos. Los objetivos son reducir daño, mejorar regulación y resolución de problemas, sostener participación y construir alternativas. No se trata de lograr obediencia indiscriminada ni de explicar toda conducta únicamente mediante consecuencias. [2,10]

El metaanálisis de Selph y colaboradores, publicado en 2026, reunió 64 ensayos aleatorizados de preescolares y escolares para sus análisis y examinó otros veinte ensayos de adolescentes no agrupados. Encontró beneficio a corto plazo de intervenciones parentales y combinadas frente a atención habitual o lista de espera; la persistencia de los efectos tiene más incertidumbre. Las poblaciones incluyen conductas disruptivas diversas, no exclusivamente TC diagnosticado. [10]

La revisión AHRQ de 2025 es la base documental amplia relacionada con ese trabajo, no otro conjunto independiente que deba sumarse para duplicar la evidencia. Sus comparaciones no establecen un programa ganador para todos los niños. [11]

Trabajo con cuidadores: entrenamiento parental y PCIT

Los programas parentales enseñan habilidades concretas: formular demandas comprensibles, reforzar alternativas, anticipar situaciones difíciles y responder con consistencia. Pedir participación a los adultos no significa afirmar que hayan causado el trastorno. La viabilidad depende también del agotamiento, horarios, recursos y apoyos disponibles. [10,11]

Ejemplo ilustrativo: si las transiciones terminan repetidamente en daño, puede prepararse una secuencia breve con una instrucción concreta, un aviso comprensible y una alternativa practicada en momentos tranquilos. El objetivo es comprobar qué parte de la transición está fallando, no prolongar una discusión hasta que alguien ceda.

NICE recomienda programas parentales para edades de 3–11 años, adaptando el formato y añadiendo trabajo con el niño cuando las necesidades son complejas. Para dificultades de regulación e interacción en niños pequeños puede considerarse PCIT, con práctica y acompañamiento profesional. [3]

Un ensayo de PCIT con 81 familias y niños de 3–6 años con TND o TC comparó formato grupal e individual. Ambos mejoraron; no demostró superioridad general de un formato ni estudió exclusivamente TC. Elegir modalidad exige considerar necesidades y disponibilidad, además de eficacia. [12]

Habilidades del niño y adaptación al perfil emocional

Se trabaja reconocimiento de señales de activación, alternativas a la agresión, solución de problemas y comprensión del efecto sobre otras personas. Las habilidades deben practicarse fuera de la consulta con adultos que sepan acompañarlas. El nivel de lenguaje, atención y desarrollo modifica la forma de hacerlo. [3,10]

En perfiles con emociones prosociales limitadas, conviene individualizar el trabajo de vínculo, reconocimiento emocional y refuerzo. La evidencia no respalda asumir que solo responderán a un castigo más duro. La revisión de 2023 encuentra posibilidades de mejoría, aunque persisten necesidades mayores en algunos niños. [13]

El ensayo preliminar PCIT-CU, con 43 familias de niños de 3–7 años, comparó PCIT habitual con una adaptación para esos rasgos. Ambos grupos mejoraron durante el tratamiento; la adaptación mostró una señal de mejor mantenimiento posterior en conducta. Es un estudio pequeño, no una prueba de superioridad universal ni un tratamiento disponible automáticamente en cualquier consulta. [14]

Escuela y tratamientos multimodales: cada edad tiene su evidencia

El plan debe conectar con los lugares donde se producen las dificultades. NICE contempla entrenamiento en habilidades sociales y cognitivas para 9–14 años e intervenciones multimodales, como las multisistémicas, para 11–17 años. No deben trasladarse sin adaptación al conjunto de menores de 12 años. [3]

Los nombres de programas no garantizan resultados. En el ensayo británico START, con 684 familias y jóvenes de 11–17 años, la terapia multisistémica no mejoró significativamente el resultado principal de acogimiento o colocación fuera del hogar a los dieciocho meses respecto a la atención habitual. Ese resultado no invalida todo trabajo comunitario, pero impide prometer superioridad del programa en cualquier contexto. [15]

Cuándo se valora medicación

La medicación no es un tratamiento rutinario de todos los casos de TC. Puede dirigirse a un trastorno asociado, especialmente TDAH, o valorarse de forma especializada ante agresividad grave y persistente. Debe acompañar, no reemplazar, el plan psicosocial y las medidas de seguridad. [3,16]

En un ensayo de tratamiento escalonado con niños de 6–12 años con TDAH y problemas disruptivos con agresión, muchos mejoraron durante la optimización del estimulante y el apoyo familiar. Esa fase no permite separar el efecto de ambos componentes. La fase aleatorizada en quienes seguían con dificultades encontró beneficio de determinados tratamientos añadidos, con riesgos propios. No demuestra que todo TC necesite esas combinaciones. [21]

Farmacoterapia: indicación, evidencia y seguridad en España

Tabla informativa, sin dosis ni pautas individuales. Las autorizaciones corresponden al medicamento, la edad y la indicación concretos.

Farmacoterapia: indicación y vigilancia en España
OpciónLugar posible y límitesVigilancia relevante
MetilfenidatoPuede indicarse para TDAH asociado, con formulaciones autorizadas desde los seis años. No es una autorización para cualquier conducta disruptiva. [18]Apetito, peso y crecimiento, sueño, pulso, presión arterial y beneficio funcional.
AtomoxetinaAlternativa para TDAH desde los seis años según la ficha consultada; no tratamiento específico universal del TC. [19]Tolerancia, crecimiento, sueño, parámetros cardiovasculares y cambios emocionales o ideas autolesivas.
Guanfacina de liberación prolongadaTDAH de 6–17 años cuando los estimulantes no son adecuados, no se toleran o no son eficaces, dentro de un programa integral. [20]Somnolencia, hipotensión y bradicardia; retirada supervisada, no brusca.
RisperidonaLa ficha española de Risperdal contempla hasta seis semanas de tratamiento de agresión persistente en determinados trastornos de conducta desde los cinco años, con funcionamiento intelectual inferior a la media o discapacidad intelectual, cuando la gravedad lo exige, y dentro de un programa psicosocial y educativo. No es una autorización general para rabietas o todo TC. [17]Peso y parámetros metabólicos, apetito, sedación, prolactina, movimientos anormales y otros riesgos individuales.

Límites de la evidencia y usos fuera de ficha técnica

La revisión Cochrane sobre antipsicóticos encontró cierto beneficio a corto plazo de risperidona, junto con ganancia de peso y limitaciones importantes de evidencia. No permite extender el resultado a todos los antipsicóticos, a cualquier edad o a tratamientos indefinidos. [16]

Cuando se considera un uso fuera de ficha técnica, deben justificarse las circunstancias clínicas, explicar alternativas y riesgos, y obtener el consentimiento correspondiente conforme al marco aplicable. No equivale a que una indicación se amplíe automáticamente porque exista un estudio. [32]

Seguimiento: beneficio real, efectos adversos y retirada cuando corresponda

Antes de iniciar un tratamiento se acuerda qué conducta o dificultad se pretende mejorar. En antipsicóticos se revisan salud física y parámetros metabólicos y neurológicos pertinentes. Para risperidona, NICE recomienda una revisión temprana del beneficio y suspenderla, con supervisión, si no existe respuesta clínicamente importante dentro del periodo indicado; la ficha española establece un uso corto en esta indicación. [3,17]

Propuesta de seguimiento: registrar episodios con daño, intensidad, recuperación, asistencia y participación, junto con sueño, bienestar y efectos adversos. Estar más somnoliento o silencioso no basta para considerar eficaz un tratamiento.

Si la mejoría es insuficiente, se revisan diagnóstico, implementación, dosis prescrita cuando exista, contexto y objetivos. La siguiente decisión no tiene por qué ser añadir otro medicamento: puede ser modificar apoyos, atender una enfermedad o intensificar la coordinación.

Visión integrativa: qué incorporar y con qué evidencia

Integrar sin diluir las prioridades

Un enfoque integrativo conecta salud física, vínculos, sueño, nutrición, movimiento y tratamiento. No consiste en sustituir la evaluación por una explicación única intestinal, hormonal o educativa. Ante daño repetido, la protección y el tratamiento dirigido al problema siguen siendo centrales.

Aplicabilidad y límites de las intervenciones integrativas
AplicaciónEjemplosInterpretación
Intervenciones dirigidas al problema con respaldo clínicoTratamiento parental y combinado, trabajo de habilidades, atención de comorbilidad.La fuerza y la aplicabilidad de la evidencia varían según edad, población, formato y seguimiento. [10,11]
Cuidados generales y problemas asociadosSueño, movimiento, alimentación suficiente y tratamiento de enfermedades o carencias identificadas.Pueden mejorar bienestar y capacidad de participar; no equivalen a curar por sí solos el TC. [22,23,24]
Complementos individualizables con señales de interésOmega-3 en determinados objetivos de conducta; mindfulness parental para objetivos propios de los cuidadores.Beneficio promedio pequeño o certeza limitada; no sustituyen tratamiento ni medidas de seguridad. [25,27]
Evidencia insuficiente para uso rutinario específicoProbióticos como tratamiento del TC, paquetes de micronutrientes, azafrán y otros extractos.Los datos indirectos o de otros diagnósticos no establecen un protocolo de TC infantil. [24,26,28]

Sueño y ritmos: no normalizar un niño permanentemente agotado

Conviene revisar horario, despertares, ronquido, pausas respiratorias, somnolencia y efectos de medicamentos. La pregunta no es solo cuántas horas permanece en la cama, sino si descansa y si hay un problema tratable. El sueño insuficiente puede acompañarse de dificultades de regulación; eso no permite atribuirle automáticamente todas las conductas. [22]

Como referencia, AASM recomienda 10–13 horas por 24 horas entre 3–5 años, incluyendo siestas, y 9–12 horas entre 6–12 años. Son rangos de salud, no un test diagnóstico. Una rutina se adapta a la familia; no debería convertirse cada noche en una nueva confrontación interminable. [22]

Propuesta práctica: elegir un cambio factible, como adelantar gradualmente una actividad que retrasa el descanso, y revisar si mejora el despertar y la participación. Si hay sospecha de enfermedad del sueño, necesita valoración propia. La melatonina no es un tratamiento de las vulneraciones de normas o derechos ni un recurso para «apagar» el conflicto.

Actividad física, juego y experiencias de cooperación

Para edades de 5–17 años, la OMS recomienda un promedio de al menos sesenta minutos diarios de actividad moderada o intensa a lo largo de la semana, adaptada a capacidades y salud. Se incorpora por sus beneficios generales, no como una dosis terapéutica demostrada de TC. [23]

El juego y el movimiento también ofrecen oportunidades para practicar turnos, tolerancia a la frustración y colaboración. Como propuesta individual, interesa una actividad que pueda sostener, con supervisión y normas claras. Un deporte no se vuelve terapéutico por ser competitivo ni por agotar al niño.

Ejemplo ilustrativo: una actividad cooperativa breve puede permitir practicar pedir material y reparar un desacuerdo. La seguridad de los otros participantes se mantiene; no se les pide tolerar agresiones para que otro niño aprenda. Si hace falta, se adapta el tamaño del grupo o el apoyo, con una revisión posterior.

Alimentación, horarios y necesidades reales

Conviene conocer variedad, suficiencia, selectividad, crecimiento, acceso a alimentos y posibles efectos de la medicación sobre el apetito. La regularidad de las comidas puede facilitar rutinas más previsibles. Si el niño llega con hambre y cansancio, atender esas necesidades es razonable sin convertirlas en la explicación de todo daño o engaño. [18,24]

No se propone una dieta sin gluten, sin lácteos o de exclusión general para TC. Tampoco corresponde retirar comida como castigo o condicionar hidratación y descanso a que se comporte de determinada manera. Las necesidades básicas no se utilizan como herramienta de obediencia.

Ante restricciones importantes o problemas de crecimiento, se organiza evaluación nutricional. Una intervención que aumenta conflicto, culpa o riesgo de carencias necesita revisión aunque se anuncie como «antiinflamatoria» o «natural». El objetivo alimentario se define con la familia y no exige un programa perfecto.

Micronutrientes: una carencia no es una causa universal

Hierro, vitamina D, zinc u otros nutrientes pueden estudiarse cuando la historia médica o nutricional lo justifica. No se recomienda solicitar paneles extensos o administrar mezclas a todos los niños con TC. Corregir un déficit tiene un objetivo clínico propio; no demuestra que el diagnóstico estuviera causado por ese déficit. [24]

Los estudios de TDAH, irritabilidad o desregulación no deben presentarse automáticamente como ensayos de TC. En la búsqueda de esta guía no se ha identificado evidencia suficiente para fijar un protocolo rutinario de micronutrientes para TC diagnosticado en menores de doce años. Es un límite de aplicabilidad, no una negación de las funciones biológicas de esos nutrientes.

Omega-3: una actualización relevante de 2026, con un efecto pequeño

El metaanálisis de Raine y Saven, publicado online en abril de 2026 y en volumen de septiembre, reunió 25 ensayos y 2.889 participantes. Encontró una reducción promedio pequeña en medidas de conductas antisociales o de transgresión: g ≈ 0,13. Las poblaciones, edades e instrumentos eran diversos; no todos los participantes tenían TC. [25]

Al combinar resultados con una revisión previa de agresividad, el efecto para dificultades externalizantes fue aproximadamente g = 0,22. Es un análisis diferente, no una segunda estimación de remisión del TC. Un tamaño de efecto no equivale a un porcentaje de niños curados. [25]

Estos datos permiten considerar un posible complemento individualizado, no una sustitución del tratamiento familiar, escolar o médico. Deben revisarse dieta, producto, tolerancia e interacciones y acordarse un objetivo. El metaanálisis no establece una formulación, dosis o duración universal para TC infantil.

Microbiota, eje intestino-cerebro y psiconeuroinmunología

Se investigan conexiones entre microorganismos intestinales, metabolitos, inmunidad, señales nerviosas y respuesta de estrés. Son hipótesis biológicas relevantes, pero no permiten afirmar que la microbiota explique por sí sola la conducta de un niño ni que una analítica pueda medir su empatía. [4,26]

Un estudio de aleatorización mendeliana de 2025 exploró relaciones entre microbiota y TC mediante datos genéticos resumidos. Este diseño intenta aproximarse a preguntas causales bajo supuestos, pero no es un ensayo de probióticos y no demuestra que administrar una bacteria cambie la conducta. Las asociaciones de aumento de riesgo para TC destacadas en su resumen no mantuvieron significación tras corregir por comparaciones múltiples. Sus resultados no justifican un test comercial de heces para diagnosticar TC. [26]

La aplicación clínica razonable es atender dolor, estreñimiento u otros problemas digestivos cuando existan, y evitar restricciones o suplementos por resultados aislados sin una interpretación válida. Una explicación del «eje» debe terminar en una decisión verificable, no en un tratamiento indefinido porque el mecanismo parezca convincente.

Fitoterapia y productos «calmantes»

Azafrán, lavanda, valeriana o pasiflora cuentan con investigación para otros síntomas y poblaciones, pero eso no los convierte en tratamientos demostrados del TC infantil. Esta revisión no permite recomendar una pauta habitual específica. Sedación, reducción transitoria de nerviosismo y aprendizaje de alternativas a la agresión no son el mismo resultado. [24,28]

Deben revisarse formulación, calidad, edad e interacciones. Los aceites esenciales no se ingieren por el hecho de que exista investigación con preparados estandarizados; la kava añade preocupación por toxicidad hepática. No se propone trasladar dosis adultas ni combinar productos «naturales» con psicofármacos sin supervisión. [28]

Mindfulness parental, prácticas corporales y regulación

La revisión Cochrane de 2024 sobre programas parentales con mindfulness encontró señales favorables en algunos resultados, pero con evidencia de certeza baja o muy baja. El beneficio para estrés o habilidades del cuidador no demuestra por sí solo remisión de TC en el niño. [27]

Puede individualizarse una práctica breve para que el adulto reconozca cuándo está escalando el conflicto y responda con mayor claridad. Ejemplo ilustrativo: hacer una pausa antes de dar una instrucción, comprobar que existe seguridad y formular una petición concreta. No se utiliza la pausa para ignorar daño activo ni se exige que el cuidador nunca se enfade.

Yoga, respiración o actividades expresivas pueden aportar bienestar cuando son aceptables, pero no deben convertirse en otra obligación ni en sustitutos de intervención específica. En esta revisión no se establece un tratamiento estándar de TC mediante acupuntura, neurofeedback o programas comerciales de «reinicio del sistema nervioso». [11,24]

Cómo decidir si un complemento merece continuar

Antes de añadir algo, puede formularse un acuerdo: qué se intenta mejorar, qué evidencia tiene para ese objetivo, qué riesgos y coste supone y cuándo se revisará. Registrar beneficios y efectos adversos ayuda a evitar tratamientos mantenidos por inercia.

Una intervención que no mejora un objetivo relevante, empeora la salud o desplaza recursos esenciales debe reconsiderarse. La familia necesita un plan sostenible, no una acumulación de suplementos, actividades y exigencias que deje menos tiempo para convivir.

Familia y escuela: seguridad, aprendizaje y reparación

Durante un episodio: proteger antes que convencer

Como orientación de seguridad, se prioriza separar de la situación a quienes puedan resultar dañados, reducir la confrontación verbal y pedir apoyo cuando no pueda mantenerse el control. No se recomienda improvisar inmovilizaciones físicas ni resolver una situación peligrosa con una discusión sobre culpabilidad. El plan se individualiza con profesionales cuando los episodios son recurrentes. [3,29]

Ejemplo ilustrativo de frase: «No voy a permitir que hagas daño. Ahora vamos a mantener distancia y buscar ayuda. Hablaremos de lo ocurrido cuando sea seguro». No es una fórmula universal; lo importante es que la conducta del adulto acompañe el mensaje y que exista una respuesta proporcionada.

Golpes, humillaciones y amenazas de abandono no son tratamiento. La política de la American Academy of Pediatrics sobre disciplina respalda estrategias educativas y desaconseja el castigo corporal y la violencia verbal. [31]

Después: responsabilidad sin humillación

La conversación posterior puede reconstruir qué ocurrió, a quién afectó, qué alternativa era posible y qué reparación tiene sentido. Reconocer una dificultad de regulación no elimina la responsabilidad de aprender otras respuestas; tampoco permite exigir habilidades que todavía no se han enseñado.

Ejemplo ilustrativo: ante un objeto dañado, reparar o colaborar en su reposición puede formar parte de un acuerdo adaptado a la edad. Se diferencia esa acción de exponer públicamente al niño, imponer una sanción desmesurada o convertir la restitución en sustituto de atención a quien sufrió el daño.

La persona afectada no está obligada a aceptar una disculpa, reunirse o participar en un ejercicio de reconciliación. En situaciones de acoso o violencia, la respuesta no debe reducirse a «un conflicto entre iguales» ni a mediación sin protección. [29]

Un plan escolar comprensible y revisable

Situaciones escolares: protección, apoyos y seguimiento
SituaciónQué explorarApoyo posible y resultado que revisar
Incidentes en recreoSecuencia, supervisión, personas afectadas y relaciones.Plan de seguridad y adulto de referencia; revisar daño, participación y recurrencia, no solo partes disciplinarios.
Rechazo de tareasComprensión, aprendizaje, atención y dificultad real.Ajustar la tarea y enseñar cómo pedir ayuda; comprobar si inicia y termina con menos conflicto.
Intimidación o apropiacionesRiesgo, reiteración, ventajas obtenidas y vulnerabilidad de otros.Proteger a los afectados y acordar intervención; verificar que el comportamiento no se desplaza a otro lugar.
Corrección que escalaCómo se formula, presencia de público y capacidad de recuperarse.Corrección breve y un plan de retorno; revisar recuperación sin retirar límites de seguridad.
Reparación y reintegraciónQué daño debe atenderse y qué necesita cada persona.Acciones proporcionadas y retorno con apoyos; no forzar contacto o perdón de quien fue dañado.

La tabla reúne propuestas ilustrativas, no un protocolo validado como conjunto. Los apoyos educativos y las medidas de protección se coordinan; un diagnóstico no obliga a tolerar agresiones ni justifica excluir indefinidamente sin buscar alternativas.

Cuidadores, hermanos y coordinación profesional

Los cuidadores pueden necesitar ayuda para sostener el plan, atender su propia salud o repartir responsabilidades. El trabajo familiar no exige ponerse de acuerdo sobre cada detalle antes de comenzar. Sí conviene concretar quién responde a una incidencia y cómo se comparte información útil. [10,11]

Los hermanos no deben asumir vigilancia ni responsabilidad terapéutica. Pueden necesitar espacios seguros y atención propia. También interesa conservar momentos de relación no organizados alrededor de problemas: el niño sigue teniendo intereses, afectos y capacidades que no desaparecen con el diagnóstico.

En Cataluña, los EAP asesoran y coordinan apoyos educativos; los protocolos de violencia del ámbito educativo establecen vías de detección e intervención. La atención clínica y la escolar cumplen funciones diferentes y complementarias. La información se comparte con los consentimientos y límites pertinentes, evitando difundir una etiqueta más allá de lo necesario. [29,30]

Cuándo consultar y cómo preparar la visita

Es recomendable solicitar valoración ante daño repetido, intimidación, transgresiones importantes, deterioro familiar o escolar, o intervenciones previas que no ayudan. También cuando no está claro si las conductas se relacionan con TDAH, ansiedad, trauma, aprendizaje u otro problema. No es necesario llegar con un diagnóstico cerrado. [2,3]

Conviene reunir una cronología breve, informes anteriores, ejemplos de diferentes entornos, medidas ya intentadas y lista de medicamentos o suplementos. Añada qué ayuda, quién mantiene una buena relación con el niño y qué actividades le gustaría recuperar. La evaluación no necesita únicamente una lista de incidentes.

La primera consulta puede priorizar riesgos y acordar cómo completar la información. A veces hacen falta entrevistas separadas para que cada persona pueda explicar su experiencia con libertad. El diagnóstico y el plan pueden revisarse a medida que aparecen datos nuevos.

Las entrevistas con cuidadores y determinados seguimientos pueden hacerse online cuando la metodología y la seguridad lo permiten. Si hacen falta exploración, observación presencial o intervención local, deben organizarse; una videollamada no sustituye automáticamente esos componentes.

Preguntas frecuentes

Comprender el diagnóstico

¿Es lo mismo trastorno de la conducta que «portarse mal»?

No. El diagnóstico exige un patrón definido, persistencia y repercusión. Las conductas difíciles ocasionales se comprenden dentro del desarrollo y del contexto, no mediante una etiqueta automática. [1,2]

¿Qué diferencia hay entre TND y trastorno de la conducta?

El TND se centra en irritabilidad, discusión y oposición. El TC implica vulneraciones importantes de derechos o normas. Pueden relacionarse o coexistir, pero no son equivalentes ni todo TND evoluciona a TC. [4]

¿Una mentira o una pelea bastan para diagnosticarlo?

No. Se necesitan historia y criterios completos. Sin embargo, una agresión grave puede requerir protección y valoración inmediata aunque no exista un diagnóstico de TC. [1,3]

¿Hay que esperar doce meses para pedir ayuda?

No. Los doce meses y el requisito de una manifestación en los últimos seis forman parte de los criterios. No impiden intervenir antes ante sufrimiento, deterioro o riesgo. [1]

Desarrollo, perfil emocional y contexto

¿Qué significa que sea de inicio infantil?

Que apareció al menos un síntoma característico antes de los diez años, no que el diagnóstico completo tuviera que realizarse entonces. La edad de inicio orienta la evaluación, pero no determina por sí sola el futuro. [1,4]

¿Las emociones prosociales limitadas significan que no puede mejorar?

No. Requieren evaluación persistente y multiinformante, no una impresión de frialdad. Los estudios muestran posibilidades de mejoría conductual también en esos perfiles, aunque puedan necesitar apoyos más intensos. [9,13]

¿Es culpa de la familia?

No puede concluirse así. Existen factores individuales y del entorno. Trabajar con cuidadores tiene evidencia y permite modificar interacciones y apoyos, sin convertir la intervención en una acusación sobre el origen del trastorno. [4,10]

¿Puede coexistir con TDAH, autismo o dificultades de aprendizaje?

Sí, la evaluación debe contemplar coexistencias y explicaciones alternativas. Una necesidad de comunicación o una sobrecarga no se interpreta automáticamente como transgresión deliberada. Tratar cada problema requiere objetivos propios. [2,3]

Tratamiento y límites de seguridad

¿Hay que castigar más fuerte para que aprenda?

No se recomienda recurrir a golpes, humillación o miedo. Los límites de seguridad son necesarios, pero se acompañan de enseñanza, respuestas consistentes y reparación proporcionada. La dureza no sustituye un tratamiento. [31]

¿Siempre necesita medicación?

No. La intervención familiar y psicosocial es central. Los medicamentos pueden dirigirse a comorbilidad o a determinadas situaciones de agresión persistente, con indicación, vigilancia y revisión individualizadas. [3,16,17,18,19,20]

¿La risperidona está indicada para cualquier niño con TC?

No. La ficha española consultada delimita edad, duración, gravedad y funcionamiento intelectual, además del programa integral. Fuera de esas condiciones no se puede presentar como uso automáticamente autorizado. [17,32]

Complementos, protección y evolución

¿Los omega-3 o los probióticos pueden sustituir el tratamiento?

No. Omega-3 tiene una señal promedio pequeña en poblaciones heterogéneas; no equivale a curación del TC. Un estudio genético sobre microbiota tampoco demuestra eficacia de un probiótico. [25,26]

¿Cómo se protege a compañeros, hermanos o animales mientras se trabaja con el niño?

Se acuerdan supervisión, medidas de seguridad y respuesta a incidentes según el riesgo. No se les pide tolerar daño ni asumir el papel de terapeutas. Si existe peligro inmediato, se solicita ayuda urgente. [3,29]

¿Puede mejorar la convivencia sin reducir toda su vida al diagnóstico?

Sí, los tratamientos pueden mejorar dificultades conductuales, aunque los resultados varían. Interesa revisar seguridad, relaciones, participación y bienestar, y conservar una mirada sobre las capacidades y preferencias del niño. [10,11,12,13,14]

Fuentes y lecturas clínicas

Las referencias se vinculan a los pasajes mediante números. Se distinguen criterios, guías, ensayos, revisiones, información regulatoria y recursos profesionales. La consulta de 2026 no convierte en reciente un estudio antiguo. La selección de referencias tiene en cuenta el diseño, la población y las limitaciones de acceso; no se afirma haber leído íntegramente todos los artículos.

Criterios y orientación clínica

  1. SAMHSA. DSM-5 Changes: Implications for Child Serious Emotional Disturbance. DSM-IV to DSM-5 Conduct Disorder Comparison. 2016. Criterios históricos de referencia; no actualización epidemiológica de 2026.
    Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519712/table/ch3.t13/
  2. AACAP. Conduct Disorder. Facts for Families, n.º 33. Actualización indicada: junio de 2025. Orientación sobre evaluación, comorbilidad y tratamiento.
    Fuente: https://www.aacap.org/AACAP/AACAP/Families_and_Youth/Facts_for_Families/FFF-Guide/Conduct-Disorder-033.aspx
  3. NICE. Antisocial behaviour and conduct disorders in children and young people: recognition and management. CG158. Recommendations. Edades e intervenciones diferenciadas; no sustituye CIMA para autorización española.
    Fuente: https://www.nice.org.uk/guidance/cg158/chapter/recommendations
  4. Fairchild G, et al. Conduct disorder. Nature Reviews Disease Primers. 2019;5:43. Revisión clínica de heterogeneidad, factores asociados y evolución. DOI: 10.1038/s41572-019-0095-y.
    Fuente: https://www.nature.com/articles/s41572-019-0095-y

Epidemiología e instrumentos de evaluación

  1. Sacco R, et al. A systematic review and meta-analysis on the prevalence of mental disorders among children and adolescents in Europe. European Child & Adolescent Psychiatry. 2024;33:2877–2894. Online: 30/12/2022. Datos europeos de edades diversas; estimación de TC con elevada heterogeneidad. DOI: 10.1007/s00787-022-02131-2.
    Fuente: https://link.springer.com/article/10.1007/s00787-022-02131-2
  2. Ayano G, et al. Umbrella Review of the Global Prevalence of Conduct Disorder in Children and Adolescents. Psychiatric Quarterly. 2024;95:173–183. Online: 14/11/2023. Revisión de metaanálisis; no encuesta española de 0–12 años. DOI: 10.1007/s11126-023-10060-9.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37962781/
  3. SDQ. What is the SDQ? Recurso oficial de los desarrolladores. Cribado y perfil dimensional, no diagnóstico aislado.
    Fuente: https://www.sdqinfo.org/a0.html
  4. ASEBA. School-Age Assessment. CBCL/6–18 y TRF/6–18. Utilizar versión, idioma e informante adecuados.
    Fuente: https://aseba.org/school-age/
  5. Frick PJ. Louisiana State University. Recursos y publicaciones sobre rasgos callous-unemotional, ICU y evaluación CAPE 1.1. Acceso a recursos de evaluación y bibliografía; no acredita baremos españoles.
    Fuente: https://search.lsu.edu/hss/psychology/faculty/clinical/frick.php

Intervenciones psicosociales y trabajo parental

  1. Selph SS, et al. Psychosocial Interventions for Disruptive Behavior in Children and Adolescents: A Meta-Analysis. Pediatrics. 2026;157(2):e2025072476. Online: 13/01/2026. Conductas disruptivas diversas; distinguir efecto inmediato y seguimiento. DOI: 10.1542/peds.2025-072476.
    Fuente: https://doi.org/10.1542/peds.2025-072476
  2. Selph SS, et al. Psychosocial and Pharmacologic Interventions for Disruptive Behavior in Children and Adolescents: A Systematic Review. AHRQ. Abril de 2025. Base documental relacionada con el metaanálisis de 2026; no sumar como evidencia independiente. DOI: 10.23970/AHRQEPCSRDISRUPTIVE.
    Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK614672/
  3. Niec LN, et al. Group parent-child interaction therapy: A randomized control trial for the treatment of conduct problems in young children. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 2016;84(8):682–698. 81 familias, niños de 3–6 años; comparación de dos formatos activos. DOI: 10.1037/a0040218.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27018531/

Perfiles emocionales y tratamientos multimodales

  1. Perlstein S, Fair M, Hong E, Waller R. Treatment of childhood disruptive behavior disorders and callous-unemotional traits: a systematic review and two multilevel meta-analyses. Journal of Child Psychology and Psychiatry. 2023;64(9):1372–1387. Diseños heterogéneos; mejoría conductual no implica normalización de rasgos emocionales. DOI: 10.1111/jcpp.13774.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36859562/
  2. Fleming GE, et al. Parent Training Adapted to the Needs of Children With Callous-Unemotional Traits: A Randomized Controlled Trial. Behavior Therapy. 2022;53(6):1265–1281. Ensayo preliminar de PCIT frente a PCIT-CU, 43 familias, 3–7 años. DOI: 10.1016/j.beth.2022.07.001.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36229121/
  3. Fonagy P, et al. Multisystemic therapy versus management as usual in the treatment of adolescent antisocial behaviour (START): a pragmatic, randomised controlled, superiority trial. The Lancet Psychiatry. 2018. 684 familias, 11–17 años; no superioridad en el resultado principal a dieciocho meses.
    Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6697182/

Farmacoterapia: evidencia e indicaciones

  1. Loy JH, et al. Atypical antipsychotics for disruptive behaviour disorders in children and youths. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2017;CD008559. Beneficio corto y riesgos; no autorización ni efecto de clase universal.
    Fuente: https://www.cochrane.org/evidence/CD008559_atypical-antipsychotic-drugs-disruptive-behaviour-disorders-children-and-youths
  2. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Risperdal, registro 60336. Conservar los requisitos de edad, duración, gravedad y funcionamiento intelectual.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/60336/FT_60336.html
  3. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Concerta, registro 65148. TDAH asociado; revisar presentación y condiciones concretas.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/65148/FT_65148.html
  4. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de atomoxetina, registro 82441. TDAH, no autorización universal para TC.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/82441/FT_82441.html
  5. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Intuniv, registro 1151040004. TDAH y vigilancia de somnolencia, hipotensión y bradicardia.
    Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/1151040004/FT_1151040004.html
  6. Blader JC, et al. Stepped Treatment for Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder and Aggressive Behavior: A Randomized, Controlled Trial of Adjunctive Risperidone, Divalproex Sodium, or Placebo After Stimulant Medication Optimization. JAACAP. 2021;60(2):236–251. Online: 2020. Distinguir fase combinada abierta y fase aleatorizada; no ensayo de TC aislado. DOI: 10.1016/j.jaac.2019.12.009.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32007604/

Sueño, actividad física y seguridad pediátrica

  1. Paruthi S, et al. Consensus Statement of the American Academy of Sleep Medicine on the Recommended Amount of Sleep for Healthy Children: Methodology and Discussion. Journal of Clinical Sleep Medicine. 2016;12(11):1549–1561. Rangos de sueño de salud, no tratamiento específico del TC. DOI: 10.5664/jcsm.6288.
    Fuente: https://www.aasm.org/resources/pdf/pediatricsleepdurationmethods.pdf
  2. Organización Mundial de la Salud. Physical activity. WHO European Region. Recomendación general de salud, no dosis terapéutica de TC.
    Fuente: https://www.who.int/europe/news-room/fact-sheets/item/physical-activity
  3. NCCIH. Children and the Use of Complementary Health Approaches. Seguridad y límites de enfoques complementarios en niños.
    Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/children-and-the-use-of-complementary-health-approaches

Complementos y límites de evidencia

  1. Raine A, Saven HQ. Research Review: Omega-3 supplementation to reduce antisocial behavior—a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Child Psychology and Psychiatry. 2026;67(9):1601–1613. Online: 14/04/2026. Efecto pequeño en poblaciones heterogéneas; no porcentaje de curación. DOI: 10.1111/jcpp.70153.
    Fuente: https://acamh.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jcpp.70153
  2. Fatoba A, Simpson C. Exploring the potential causal association of gut microbiota on panic and conduct disorder: A two-sample Mendelian randomization approach. Journal of Affective Disorders. 2025;385:119312. Investigación genética, no ensayo clínico de probióticos. DOI: 10.1016/j.jad.2025.04.143.
    Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40294825/
  3. Featherston R, et al. Mindfulness-enhanced parenting programmes for improving the psychosocial outcomes of children (0 to 18 years) and their parents. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2024;CD012445. Certeza limitada; distinguir objetivos parentales y conductuales. DOI: 10.1002/14651858.CD012445.pub2.
    Fuente: https://www.cochrane.org/evidence/CD012445_mindfulness-enhanced-parenting-programs-improving-outcomes-children-and-their-parents
  4. NCCIH. Anxiety and Complementary Health Approaches. Seguridad y evidencia indirecta; no protocolo fitoterápico para TC.
    Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/anxiety-and-complementary-health-approaches

Protección, coordinación y marco normativo

  1. Generalitat de Catalunya. XTEC. Pla Les escoles lliures de violències: protocols. Y recursos de prevención del acoso escolar. Protección, detección y respuesta educativa ante violencia.
    Fuente: https://xtec.gencat.cat/ca/alumnat/violencies/pla-lelv-protocols/
  2. Generalitat de Catalunya. XTEC. Equips d’assessorament i orientació psicopedagògica—EAP. Asesoramiento y coordinación educativa.
    Fuente: https://xtec.gencat.cat/ca/serveis/sez/eap/
  3. Sege RD, Siegel BS, et al. Effective Discipline to Raise Healthy Children. Pediatrics. 2018;142(6):e20183112. Disciplina sin castigo corporal ni humillación. DOI: 10.1542/peds.2018-3112.
    Fuente: https://doi.org/10.1542/peds.2018-3112
  4. Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 1015/2009, de 19 de junio. Artículo 13: utilización de medicamentos en condiciones diferentes a las autorizadas. Marco de usos fuera de ficha técnica; valoración individual.
    Fuente: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2009-12002

Revisión y mantenimiento

La actualización incorpora diagnóstico diferencial, seguridad y reparación, evidencia psicosocial por edades, límites de farmacoterapia en España y un apartado integrativo que distingue resultados específicos e indirectos. La fecha documental no modifica por sí sola la publicación original de una página existente ni acredita una revisión médica ya realizada.

  1. · Revisión clínica humana

    La versión V2 fue revisada clínicamente y aprobada por el Dr. Marc Agraz.

Proteger, comprender y construir otras formas de convivir

Una valoración individual puede ayudar a aclarar el origen de las dificultades, ordenar prioridades y diseñar apoyos para el niño, su familia y su entorno.

Atención psiquiátrica presencial en Lleida y online cuando la metodología de evaluación y seguimiento lo permite.

Información sanitaria: esta página es informativa y no sustituye una valoración individual. El diagnóstico, las pruebas y el tratamiento deben adaptarse al desarrollo, la salud y las circunstancias de cada niño. No inicie, suspenda ni modifique medicación, suplementos o dietas restrictivas a partir de esta guía. La atención programada no sustituye una valoración urgente cuando existe riesgo.