DR. MARC AGRAZ
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Contenido especializado

Trastorno del Espectro Autista


Guía clínica · Infancia · Neurodesarrollo

Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la infancia

Una guía para comprender las señales del autismo en niños, cómo se realiza una evaluación diagnóstica rigurosa y qué apoyos pueden mejorar comunicación, autonomía, regulación y calidad de vida.

Imagen ilustrativa de un niño en un entorno sereno relacionado con la evaluación del neurodesarrollo
Imagen ilustrativa. El TEA no puede reconocerse por la apariencia de un niño: requiere una evaluación del desarrollo y del funcionamiento.
  • Señales y desarrollo

    Las manifestaciones pueden cambiar con la edad, el lenguaje, el entorno y las demandas sociales.

  • Evaluación clínica

    La historia evolutiva, la observación y la información de familia y escuela se integran; ninguna escala aislada establece el diagnóstico.

  • Apoyos individualizados

    El objetivo es reducir barreras y favorecer comunicación, autonomía, participación, salud y bienestar familiar.

Comprender

Qué es el TEA y qué conviene saber desde el principio

El Trastorno del Espectro Autista es una condición del neurodesarrollo. Su expresión clínica es heterogénea: dos niños con el mismo diagnóstico pueden tener perfiles muy diferentes de lenguaje, interacción, flexibilidad, sensibilidad sensorial, aprendizaje y autonomía.

Los marcos diagnósticos actuales sitúan el núcleo del TEA en dos grandes dominios: diferencias persistentes en la comunicación e interacción social y patrones restringidos o repetitivos de conducta, intereses o actividades, incluyendo particularidades sensoriales. Los signos aparecen durante el desarrollo, aunque en algunos niños se hacen más evidentes cuando aumentan las exigencias sociales o escolares. [1] [3]

El diagnóstico no define por sí solo el potencial del niño. En la práctica clínica interesa comprender qué habilidades están preservadas, dónde aparecen las barreras, qué condiciones asociadas existen y qué apoyos son realmente útiles en su contexto familiar y educativo.

Comunicación e interacción

Puede haber dificultades en reciprocidad social, comunicación no verbal, conversación, comprensión de claves sociales o adaptación de la conducta a distintos contextos.

Flexibilidad, intereses y sensorialidad

Rutinas rígidas, intereses intensos, movimientos repetitivos o respuestas inusuales a sonidos, texturas, alimentos, luz, dolor u otros estímulos pueden formar parte del perfil.

Necesidades de apoyo variables

Lenguaje, capacidad cognitiva y autonomía son muy variables. También pueden coexistir TDAH, ansiedad, alteraciones del sueño, epilepsia, problemas gastrointestinales u otras condiciones. [1] [3]

Más allá de los estereotipos

Hablar con fluidez, tener buenas capacidades de aprendizaje, mirar a los ojos o mostrar afecto no descarta un TEA. En algunos perfiles, especialmente en niñas o en niños con estrategias de compensación, las dificultades pueden pasar inadvertidas durante años. A la vez, timidez, intereses intensos o retraso del lenguaje aislados no bastan para diagnosticarlo. [3]

Causas y factores que pueden modificar el bienestar

La contribución genética y del desarrollo es importante, pero no hay una única explicación válida para todos los casos. Determinados antecedentes, como la prematuridad o el bajo peso al nacer, se asocian con mayor probabilidad sin determinar por sí solos que un niño tenga TEA. El diagnóstico no debe convertirse en una atribución de culpa a la familia. [8]

Conviene diferenciar el origen del TEA de los factores que empeoran el día a día: dolor, sueño insuficiente, estreñimiento, sobrecarga sensorial o un entorno poco predecible pueden aumentar el malestar. Detectarlos y tratarlos es útil, pero no demuestra que sean la causa del autismo. [4]

Imagen ilustrativa de una sesión clínica infantil centrada en comunicación y habilidades sociales
La evaluación del neurodesarrollo integra comunicación, conducta, regulación, aprendizaje, salud física, familia y escuela.

Reconocer

Señales orientativas y manifestaciones según la etapa

Ninguna señal aislada confirma un TEA. Lo importante es el patrón, su persistencia, la trayectoria del desarrollo y el impacto funcional. Algunas manifestaciones son evidentes en los primeros años; otras aparecen al aumentar las demandas de juego compartido, lenguaje pragmático, flexibilidad o convivencia escolar. [3]

Ejemplos orientativos por etapa del desarrollo
Etapa Qué puede observarse Cómo interpretarlo
Primeros 2 años Menor respuesta al nombre, pocos gestos comunicativos, dificultades en atención conjunta, uso atípico del contacto visual o retraso en habilidades sociales y comunicativas. Son señales de vigilancia, no un diagnóstico. La ausencia de una conducta concreta puede tener múltiples explicaciones.
2–5 años Juego simbólico limitado o poco compartido, lenguaje repetitivo, dificultad con cambios, intereses muy intensos o respuestas sensoriales llamativas. Es una etapa frecuente de derivación porque las diferencias se hacen más visibles en lenguaje, juego y adaptación.
6–12 años Dificultades para interpretar reglas sociales implícitas, amistades frágiles, rigidez, sobrecarga sensorial, ansiedad ante cambios o intereses muy absorbentes. Algunos niños con buen lenguaje o estrategias de compensación pueden identificarse más tarde, cuando aumentan las demandas escolares y sociales.

Evaluar

Cómo se realiza una evaluación diagnóstica rigurosa

El diagnóstico es clínico y se apoya en distintas fuentes de información. No existe una analítica, una prueba genética o una escala que, por sí sola, confirme o descarte el TEA. La valoración debe reconstruir la trayectoria evolutiva y situar las conductas en el contexto real del niño. [1] [3]

  1. Historia evolutiva y motivo de consulta

    Embarazo y desarrollo, hitos, lenguaje, juego, socialización, regulación, sueño, alimentación, salud física, antecedentes familiares y cambios observados por cuidadores.

  2. Observación e información de varios contextos

    Observación clínica y, cuando es útil, información de escuela, atención temprana u otros profesionales. Las diferencias pueden expresarse de forma distinta en casa y en entornos más exigentes.

  3. Instrumentos estandarizados cuando aportan valor

    Los cuestionarios de cribado y las herramientas diagnósticas tienen funciones distintas. Se seleccionan según edad, lenguaje, desarrollo y pregunta clínica; no se utilizan como una batería obligatoria para todos los niños.

  4. Perfil funcional y diagnóstico diferencial

    Se valoran lenguaje y comunicación pragmática, funcionamiento adaptativo, aprendizaje y, según el caso, cognición. También se exploran TDAH, ansiedad, trastornos del lenguaje, discapacidad intelectual, problemas auditivos, sueño, epilepsia u otras condiciones médicas.

  5. Devolución y plan de apoyo

    La evaluación debe terminar con una explicación comprensible de los hallazgos, las incertidumbres y las prioridades. El informe y la coordinación con familia, escuela y otros profesionales, con las autorizaciones pertinentes, ayudan a convertir la valoración en un plan práctico. [3]

Qué aporta cada herramienta

Instrumentos de uso habitual: funciones diferentes, no pruebas intercambiables
Herramienta Uso y población Límite importante
M-CHAT-R/F Cribado de riesgo de TEA en niños de 16–30 meses; incluye una entrevista de seguimiento cuando corresponde. [9] No establece el diagnóstico. Debe aplicarse e interpretarse siguiendo su procedimiento, no solo sumando respuestas.
CSBS DP · Infant-Toddler Checklist Cribado de comunicación temprana para niños de 6–24 meses. [10] Esta edad corresponde al cuestionario concreto, no a todos los componentes del sistema CSBS DP. No es una prueba diagnóstica exclusiva de autismo.
ADOS-2 Observación estructurada de comunicación, interacción y conducta; el módulo depende del perfil de desarrollo y lenguaje. Sus resultados se integran con la historia y el funcionamiento cotidiano. No confirma ni descarta por sí solo el TEA.
ADI-R Entrevista estructurada con cuidadores para explorar la trayectoria evolutiva y las manifestaciones relevantes. Complementa la evaluación; no sustituye la observación ni la integración clínica. [1] [3]

Diagnóstico diferencial y condiciones asociadas

Un trastorno del lenguaje, una dificultad auditiva, ansiedad, TDAH u otras circunstancias pueden parecerse en algunos aspectos al TEA, coexistir con él o explicar mejor las dificultades. Por eso se distingue qué fundamenta el diagnóstico de qué problema asociado necesita atención propia. No todo cambio de conducta en un niño autista debe atribuirse al autismo. [3] [4]

Tratar y acompañar

Tratamiento, apoyos y seguimiento

El objetivo no es “normalizar” al niño ni aplicar una técnica universal. Se busca mejorar comunicación funcional, autonomía, participación, regulación y bienestar, reduciendo barreras y atendiendo condiciones asociadas. La intervención se adapta a la edad, el perfil y las prioridades familiares. [4]

Respaldado por guías para este objetivo

Comunicación social y desarrollo

Las guías recomiendan intervenciones de comunicación social ajustadas al desarrollo, con estrategias de juego e implicación de padres, cuidadores o profesores. El trabajo debe perseguir objetivos observables y funcionales.

Respaldado por guías para este objetivo

Lenguaje, comunicación y escuela

Logopedia, sistemas aumentativos o alternativos de comunicación cuando están indicados, apoyos visuales, adaptación de demandas y coordinación educativa pueden reducir frustración y favorecer participación.

Indicación individual

Conducta, ansiedad y regulación

Ante conductas desafiantes se estudian primero desencadenantes físicos, emocionales y ambientales. La intervención conductual se apoya en evaluación funcional. Para ansiedad puede utilizarse TCC adaptada en niños con capacidad para participar.

Objetivos concretos y seguimiento

El plan puede priorizar, por ejemplo, pedir ayuda mediante un sistema de comunicación, tolerar una transición con apoyos o dormir con menos interrupciones. Son ejemplos de objetivos, no resultados garantizados. Conviene acordar cómo observar los cambios, comprobar si se trasladan a casa y escuela y revisar también malestar, autonomía y carga familiar; no solo la puntuación de una escala. [4]

Farmacoterapia de síntomas y condiciones asociadas

No se recomienda medicación de rutina para los rasgos nucleares del autismo. Los fármacos se valoran ante un problema diana definido, teniendo en cuenta edad, alternativas, condiciones asociadas, efectos adversos y seguimiento. Esta tabla orienta sobre objetivos clínicos; no constituye una pauta para iniciar o cambiar medicación. [1] [4]

La indicación depende del problema asociado, no solo del diagnóstico de TEA
Problema diana Lugar del tratamiento Qué revisar
Irritabilidad o agresividad grave Tras explorar dolor, comunicación y factores ambientales, un especialista puede considerar un antipsicótico en casos seleccionados cuando las medidas psicosociales son insuficientes o la gravedad impide aplicarlas. Risperidona y aripiprazol cuentan con estudios para estos síntomas, pero ello no equivale a autorización general para TEA en España. [4] [12] [13] Respuesta funcional, somnolencia, apetito y peso, parámetros metabólicos y efectos motores, entre otros, según el fármaco. Debe revisarse la necesidad de continuar.
TDAH asociado Puede valorarse medicación específica, como metilfenidato o atomoxetina, cuando se confirma TDAH con interferencia relevante. La elección no depende únicamente del diagnóstico de autismo. [1] Atención y funcionamiento, apetito, crecimiento, sueño, frecuencia cardiaca, presión arterial y tolerabilidad emocional.
Ansiedad o TOC asociado Se prioriza una formulación específica y psicoterapia adaptada cuando es posible. La posible medicación trata ese trastorno asociado, no la rigidez o las conductas repetitivas del TEA de forma rutinaria. [1] [4] Beneficio real, cambios de ánimo, activación, sueño y cualquier empeoramiento conductual o de seguridad.
Insomnio persistente Primero se valoran causas y se aplica un plan de sueño. La melatonina puede considerarse bajo supervisión cuando esas medidas no bastan; existen formulaciones con indicaciones pediátricas específicas. [4] [14] Inicio y mantenimiento del sueño, somnolencia diurna, efectos adversos, interacciones y necesidad de mantenerla.

Integrar con criterio

Sueño, nutrición, salud física y abordajes complementarios

Un enfoque integrativo útil no consiste en atribuir todos los síntomas a una única causa biológica. Consiste en buscar factores modificables —sueño, dolor, estreñimiento, selectividad alimentaria, actividad física, estrés o efectos adversos de medicación— y tratarlos con el mismo rigor que el resto del plan. [4] [11]

Guías clínicas

Sueño, dolor y problemas gastrointestinales

El sueño insuficiente, el estreñimiento, el reflujo, el dolor o una enfermedad médica pueden empeorar conducta y regulación. Evaluarlos y tratarlos forma parte del abordaje clínico, no es una terapia alternativa del autismo. [4]

Indicación individual

Selectividad alimentaria y micronutrientes

Las dietas muy restringidas pueden producir déficits. Cuando existen selectividad, problemas de crecimiento o sospecha de carencias, se justifica evaluación nutricional y, si procede, analítica y suplementación dirigida al déficit. [4] [11]

Evidencia en investigación

Microbiota y probióticos

Existe investigación activa sobre el eje intestino-cerebro. Los ensayos con probióticos son heterogéneos y los metaanálisis recientes no ofrecen una base suficiente para recomendarlos de forma rutinaria como tratamiento de los rasgos nucleares del TEA. Si hay síntomas gastrointestinales, el objetivo clínico debe ser tratarlos como tales. [7]

No recomendado / precaución

Dietas de exclusión y tratamientos sin respaldo

No se recomiendan dietas sin gluten o caseína para tratar los rasgos nucleares del autismo de forma rutinaria. NICE también desaconseja secretina, quelación y oxigenoterapia hiperbárica para el autismo. Cualquier intervención complementaria debe revisarse por seguridad, interacciones, coste y posibilidad de desplazar tratamientos útiles. [4] [11]

Qué no debe confundirse con un tratamiento establecido

La investigación sobre omega-3, acupuntura, otras intervenciones complementarias y cannabinoides no permite presentarlos como tratamientos generales de los rasgos nucleares del TEA. La existencia de estudios o de testimonios favorables no elimina la incertidumbre. En infancia, los suplementos y productos herbales también pueden producir efectos adversos o interacciones. [11]

Una actividad adaptada que favorece disfrute, movimiento o relajación puede tener valor para el bienestar sin que eso demuestre que modifica el autismo. Cualquier intervención añadida debería tener un objetivo explícito, un modo de comprobar el beneficio y una razón para suspenderla si no ayuda o genera daño.

Aplicar

Familia y escuela: apoyos que suelen ser más útiles

La respuesta cotidiana mejora cuando adultos y profesionales comparten una lectura funcional del comportamiento y reducen demandas innecesariamente ambiguas o impredecibles.

  • Anticipar cambios: agendas visuales, avisos previos y rutinas comprensibles pueden disminuir sobrecarga y conflictos.
  • Facilitar comunicación: adaptar el lenguaje, comprobar comprensión y utilizar apoyos visuales o comunicación aumentativa cuando sea necesario.
  • Revisar el entorno: ruido, iluminación, tiempos de espera, transiciones y exigencias sociales pueden ser barreras reales.
  • Compartir un plan sencillo: registrar qué situaciones preceden al malestar, qué ayuda y qué se pretende conseguir, evitando respuestas contradictorias entre adultos.
  • Cuidar a la familia: la psicoeducación, el apoyo a cuidadores y la coordinación con escuela y terapeutas forman parte del plan asistencial.

Estos apoyos se ajustan al perfil del niño y deben revisarse con su entorno; no son una lista de exigencias que la familia tenga que cumplir sola. [4]

Recursos de orientación en Cataluña

Los CDIAP forman parte de la red de atención precoz para niños de 0 a 6 años con dificultades del desarrollo o riesgo de presentarlas. En el ámbito escolar, los EAP asesoran a centros y familias sobre necesidades educativas, apoyos y coordinación. Los enlaces oficiales de las fuentes permiten consultar la organización y los recursos correspondientes a cada territorio. [15] [16]

Las medidas educativas y los posibles apoyos sociales se valoran según las necesidades individuales y el procedimiento aplicable. Esta página no presupone que un diagnóstico dé acceso automático a una prestación concreta.

Preparar las transiciones

El paso a otro curso, centro o etapa puede cambiar las demandas. Conviene revisar con antelación comunicación, autonomía, tolerancia a los cambios, apoyos sensoriales y bienestar emocional, en lugar de asumir que un plan útil años atrás seguirá siendo suficiente. [4] [16]

Consulta

Cuándo solicitar una valoración especializada

Conviene valorar al niño cuando existen dudas persistentes sobre comunicación social, lenguaje pragmático, juego, flexibilidad, sensibilidad sensorial o adaptación, especialmente si interfieren con la vida familiar, escolar o social. También es útil revisar un diagnóstico previo cuando aparecen nuevas dificultades de sueño, ansiedad, atención, conducta, alimentación o aprendizaje.

Qué puede ser útil traer a la primera visita

  • Informes previos de pediatría, atención temprana, psicología, logopedia, neurología o escuela, si existen.
  • Ejemplos concretos de las situaciones que generan preocupación y de las habilidades que el niño sí realiza con facilidad.
  • Información sobre sueño, alimentación, desarrollo del lenguaje, adaptación escolar, medicación y antecedentes familiares relevantes.

Resolver dudas

Preguntas frecuentes

¿A qué edad puede diagnosticarse el TEA?

En algunos niños el diagnóstico puede establecerse de forma fiable durante los primeros años de vida. La AAP señala que el TEA puede diagnosticarse desde alrededor de los 18 meses en determinados casos, aunque otros perfiles se identifican más tarde. No conviene retrasar la intervención sobre una dificultad del desarrollo únicamente a la espera de una etiqueta diagnóstica. [2]

¿Las vacunas causan autismo?

No. La Organización Mundial de la Salud revisó nuevamente la evidencia disponible en 2025 y reafirmó que no existe una relación causal entre las vacunas y el trastorno del espectro autista. [6]

¿Una dieta sin gluten o sin caseína puede tratar el TEA?

No se recomienda como tratamiento rutinario de los rasgos nucleares del TEA. Una dieta de exclusión puede estar indicada por otra razón médica —por ejemplo enfermedad celíaca o alergia—, pero entonces el objetivo es tratar esa condición y debe cuidarse el riesgo de déficits nutricionales. [4] [11]

¿Todos los niños con TEA necesitan medicación?

No. La medicación no trata los rasgos nucleares del autismo. Puede ser útil para determinados síntomas o condiciones asociadas cuando existe una indicación clínica clara y un balance favorable entre beneficios y riesgos. [4]

¿El diagnóstico depende de hacer ADOS-2?

No. ADOS-2 puede aportar información valiosa dentro de una evaluación especializada, pero el diagnóstico es clínico y se basa en la integración de historia evolutiva, observación, funcionamiento y otras fuentes relevantes. Ningún instrumento aislado sustituye esa integración. [3]

¿El TEA tiene cura o siempre evoluciona igual?

No existe un tratamiento que garantice eliminar el autismo. Es una condición del neurodesarrollo con trayectorias muy diferentes. Las habilidades, las dificultades y las necesidades de apoyo pueden cambiar; el objetivo es mejorar comunicación, autonomía, participación y bienestar, sin prometer un resultado único para todos. [4] [8]

¿Puede tener TEA un niño que habla bien y es cariñoso?

Sí. Un buen lenguaje formal, el contacto visual o las muestras de afecto no lo descartan. Importa cómo se integran la comunicación social, la flexibilidad, la conducta y el funcionamiento en la trayectoria del desarrollo. Tampoco debe diagnosticarse a partir de un único rasgo. [3]

¿Hay que esperar al diagnóstico para iniciar apoyos?

No necesariamente. Las dificultades de lenguaje, comunicación, juego, sueño o adaptación pueden atenderse mientras continúa la evaluación. El plan debe responder a las necesidades observadas, sin anticipar una conclusión diagnóstica que todavía no está establecida. [2]

Referencias

Fuentes y lecturas clínicas

Las referencias numeradas permiten localizar el respaldo de las afirmaciones relevantes. Se distinguen guías clínicas, estudios, información regulatoria y recursos locales: no todas las fuentes responden a la misma pregunta ni tienen el mismo nivel de evidencia.

  1. American Academy of Pediatrics · Identification, Evaluation, and Management of Children With Autism Spectrum Disorder Hyman, Levy y Myers, Pediatrics, 2020. Informe clínico sobre evaluación, condiciones asociadas e intervenciones. El acceso al texto completo puede estar restringido.
  2. American Academy of Pediatrics · Autism Spectrum Disorder Vigilancia del desarrollo, cribado a los 18 y 24 meses y derivación a apoyos sin esperar a completar el diagnóstico.
  3. NICE CG128 · Recognition, referral and diagnosis in under 19s Reconocimiento de perfiles diversos, herramientas, diagnóstico diferencial, evaluación y devolución a la familia.
  4. NICE CG170 · Support and management in under 19s Comunicación, apoyos, conducta, ansiedad, sueño, alimentación y seguridad del tratamiento.
  5. CDC · Data and Statistics on Autism Spectrum Disorder Datos ADDM de 2022 publicados en 2025. Las cifras corresponden a comunidades estadounidenses y no equivalen a prevalencia española.
  6. Organización Mundial de la Salud · Vacunas y autismo Revisión comunicada el 11 de diciembre de 2025: la evidencia no respalda una relación causal entre vacunas y TEA.
  7. Kotowska M, et al. · The impact of probiotics on core autism symptoms: a systematic review and meta-analysis of randomized clinical trials Clinical Nutrition ESPEN, 2024. Contextualiza la heterogeneidad y las limitaciones de los ensayos sobre probióticos.
  8. National Institute of Mental Health · Autism Spectrum Disorder Información sobre heterogeneidad, factores de riesgo, evaluación e intervenciones a lo largo de la vida.
  9. Robins DL, et al. · Validation of the Modified Checklist for Autism in Toddlers, Revised With Follow-up (M-CHAT-R/F) Pediatrics, 2014. Estudio de validación del procedimiento de cribado; no equivale a una prueba diagnóstica.
  10. Wetherby y Prizant · CSBS DP Infant-Toddler Checklist · Brookes Publishing Descripción del cuestionario de comunicación temprana para 6–24 meses; distinguirlo del sistema CSBS DP completo.
  11. National Center for Complementary and Integrative Health · Autism Balance de evidencia y seguridad sobre intervenciones complementarias. No se ha utilizado su cifra epidemiológica histórica para esta página.
  12. AEMPS · CIMA · Ficha técnica de Risperdal Indicaciones autorizadas, limitaciones pediátricas y seguridad. La indicación de agresión persistente no constituye una autorización general para cualquier TEA.
  13. AEMPS · CIMA · Ficha técnica de Abilify (aripiprazol) Distingue datos de ensayos, indicaciones autorizadas y limitaciones para irritabilidad asociada a autismo en menores.
  14. European Medicines Agency · Slenyto Información regulatoria sobre melatonina de liberación prolongada, indicaciones pediátricas y seguimiento.
  15. Generalitat de Catalunya · Centres de desenvolupament infantil i atenció precoç (CDIAP) Organización y orientación sobre la red de atención precoz para niños de 0 a 6 años.
  16. Generalitat de Catalunya · Equips d’assessorament i orientació psicopedagògica (EAP) Funciones de orientación, identificación de necesidades educativas, apoyo a familias y coordinación con los centros.

Actualización y trazabilidad

Revisión y mantenimiento de esta página

Se distingue la actualización documental de la aprobación clínica de una versión. Añadir información o comprobar una referencia no equivale, por sí solo, a una revisión médica completa. Las futuras revisiones deben indicar su alcance y conservar el historial anterior.

Historial de versiones y revisión

  1. · Versión 2 · Revisión clínica humana La versión V2 fue revisada clínicamente y aprobada por el Dr. Marc Agraz.
  2. · Versión 2 · Actualización documental Ampliación de la orientación inicial, perfiles menos visibles, factores de desarrollo, herramientas, devolución diagnóstica, objetivos de seguimiento, seguridad farmacológica y recursos para familias. Se incorporan referencias vinculadas al texto. Validación clínica de las novedades pendiente.
  3. · Versión 1 · Registro previo Guía recibida como versión de partida. En ese documento constaba una revisión clínica por el Dr. Marc Agraz en esta fecha. Se conserva la referencia histórica; no se extiende esa aprobación a las ampliaciones de la versión 2.

Valoración especializada

Cuando hay dudas sobre el desarrollo, el objetivo es entender el perfil completo del niño

Una valoración especializada puede ayudar a aclarar el diagnóstico, identificar condiciones asociadas y establecer prioridades realistas para familia, escuela y seguimiento clínico.

Atención psiquiátrica · coordinación clínica · modalidad presencial en Lleida y online cuando la metodología lo permite.

Información sanitaria: esta página tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración individual. El diagnóstico, la necesidad de pruebas y el tratamiento deben adaptarse a la edad, el desarrollo, las condiciones asociadas, el contexto familiar y los objetivos funcionales de cada niño.