Guía clínica · Infancia · Ansiedad
Ansiedad generalizada infantil: síntomas, diagnóstico y tratamiento integrativo
Cuando las preocupaciones ocupan demasiado espacio, un niño puede necesitar mucho esfuerzo para hacer cosas que antes disfrutaba. Comprender qué le preocupa y cómo afecta a su vida permite organizar un plan que integra tratamiento psicológico, familia, escuela, salud física y medicación cuando está indicada.

- Distinguir preocupación y trastorno.
Importan la persistencia, la dificultad para controlar las preocupaciones y su repercusión, no solo que el niño sea sensible o precavido.
- Escuchar antes de interpretar.
El malestar puede expresarse con preguntas repetidas, perfeccionismo, irritabilidad o síntomas físicos. Ninguna de estas señales aisladas confirma un diagnóstico.
- Recuperar autonomía, no eliminar toda incertidumbre.
El objetivo es que pueda aprender, descansar, relacionarse y participar sin que el miedo decida por él. [1–4]
Qué es la ansiedad generalizada infantil
Comprenderla en un minuto
El trastorno de ansiedad generalizada —TAG— se caracteriza por preocupaciones excesivas, difíciles de controlar, sobre diferentes aspectos cotidianos. En la infancia pueden girar alrededor de los deberes, equivocarse, llegar tarde, la salud de familiares o lo que podría ocurrir mañana. El problema no es tener preocupaciones: es que sean persistentes y limiten el bienestar o el funcionamiento. [1,5]
Una ilustración sería un niño que pregunta por la seguridad de una excursión, después por si olvidará la mochila y, más tarde, por si suspenderá un examen. Resolver una duda no parece cerrar el asunto: enseguida aparece otra. Este ejemplo ayuda a comprender el patrón, pero no constituye una prueba diagnóstica.
Preocuparse no siempre significa tener TAG
Los miedos cambian con el desarrollo. Una preocupación proporcionada a un problema real, que permite seguir con la vida cotidiana, no equivale a un trastorno. Tampoco toda ansiedad infantil es generalizada: puede centrarse en separarse de los cuidadores, en una situación concreta o en la evaluación de otras personas. [2,4]
Antes de hablar de TAG conviene preguntar: ¿qué teme, desde cuándo, en cuántos ámbitos y qué está dejando de hacer? Si existe una amenaza real —por ejemplo, acoso—, proteger al niño forma parte de la respuesta; no basta con enseñarle a tolerar el malestar.
Por qué aparece y qué puede mantenerla
No hay una causa única. Intervienen vulnerabilidad familiar, temperamento, aprendizaje y circunstancias del entorno. Esto no permite concluir que la familia haya causado el trastorno ni identificar una supuesta alteración química individual a partir de sus síntomas. [1,2]
Evitar lo temido o recibir garantías repetidas puede aliviar a corto plazo, pero en algunos casos mantiene la dependencia de esas respuestas. Trabajar este circuito no significa retirar afecto: significa acompañar al niño para que necesite progresivamente menos certezas y pueda afrontar situaciones seguras. [13]
Epidemiología: qué miden realmente las cifras
| Fuente y fecha | Población y medición | Resultado y límite |
|---|---|---|
| Orgilés y colaboradores. Publicación online en noviembre de 2025; volumen de abril de 2026. Datos recogidos entre enero y marzo de 2024. | Estudio español de 5.450 participantes de 9–16 años. Para esta página interesa el grupo de primaria, de 9–12 años, evaluado mediante autoinforme SENA. | El 3,4 % de ese grupo presentó síntomas de ansiedad generalizada por encima del umbral clínicamente significativo del instrumento. No es una prevalencia de TAG confirmado mediante entrevista clínica, ni describe a los menores de 9 años. [7] |
| CDC. Datos estadounidenses de 2023–2024. | Menores de 3–17 años; diagnóstico actual de ansiedad comunicado en la encuesta por sus cuidadores. | Aproximadamente 11 % tenía un diagnóstico actual de ansiedad. Incluye distintos trastornos, no solo TAG, y no es una estimación española ni exclusivamente de infancia. [8] |
No deben compararse estos porcentajes como si midieran lo mismo. En las fuentes revisadas no se ha identificado una estimación diagnóstica nacional reciente que permita afirmar un porcentaje único de TAG para toda la población española de 0–12 años.
Señales y manifestaciones en la infancia
Más allá de decir «estoy nervioso»
La ansiedad puede aparecer como necesidad constante de confirmación, dificultad para dar una tarea por terminada, miedo intenso a equivocarse o anticipación de desenlaces negativos. También puede acompañarse de cansancio, problemas para concentrarse, tensión, alteraciones del sueño o molestias abdominales. Los síntomas físicos son reales; atribuirlos a ansiedad requiere valorar otras explicaciones cuando proceda. [1,3]
La edad cambia lo que podemos observar
| Etapa orientativa | Ejemplos que pueden motivar consulta | Precaución interpretativa |
|---|---|---|
| Primeros años y preescolar | Malestar intenso ante cambios, dificultades de regulación o preguntas reiteradas cuando ya puede expresarlas. | El llanto, la irritabilidad o el apego por sí solos no permiten establecer TAG. Importan el desarrollo, el lenguaje y la interacción con sus cuidadores. |
| Primaria, aproximadamente 6–9 años | Preguntar muchas veces si todo irá bien, bloquearse con tareas o quejarse de molestias antes de actividades. | Hay que explorar aprendizaje, relaciones y situaciones concretas, no interpretar automáticamente toda resistencia como ansiedad. |
| Últimos cursos de primaria, aproximadamente 10–12 años | Preocupación por rendimiento, salud o futuro; comprobaciones excesivas y dificultad para aceptar errores. | Puede haber buen rendimiento a costa de mucho tiempo, angustia o renuncia al ocio. Las notas no cuentan toda la historia. |
La tabla ofrece ejemplos evolutivos, no umbrales diagnósticos. [2,3]
Lo que puede pasar inadvertido
Un niño que cumple todo y molesta poco también puede estar sufriendo. Como pregunta de consulta resulta útil: «Además de conseguir hacerlo, ¿cuánto te cuesta y qué necesitas para quedarte tranquilo?». En otros niños el malestar se expresa con enfado o resistencia. Conviene comprender qué hay detrás de esa conducta antes de atribuirla a falta de voluntad. [3,4]
Evaluación y diagnóstico
Qué debe comprobar una evaluación
Los criterios diagnósticos de TAG incluyen preocupación excesiva sobre varios asuntos, presente más días de los que está ausente durante al menos seis meses, difícil de controlar, con malestar significativo o interferencia funcional. Deben valorarse otras causas médicas, sustancias y trastornos que expliquen mejor el patrón. [5]
En niños se requiere al menos uno de estos síntomas asociados: inquietud, fatigabilidad, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular o alteración del sueño. El umbral adulto de tres síntomas no debe aplicarse automáticamente a la infancia. Un síntoma aislado no basta: debe cumplirse el conjunto de criterios. [5]
Los seis meses son un criterio de clasificación, no una instrucción para retrasar la ayuda cuando el niño está sufriendo.
Cómo se construye la valoración
Se integra la entrevista con cuidadores, la perspectiva del niño y, cuando aporta información relevante, la escuela. Se reconstruyen inicio, evolución, situaciones temidas, evitación, antecedentes y funcionamiento. Si las versiones difieren, interesa comprender las diferencias de contexto y de acceso a lo que siente, no decidir que alguien se lo inventa. [2,6]
Para preparar la visita puede ser útil traer tres escenas concretas: una dificultad en casa, otra fuera y una situación que sí consigue manejar. Por ejemplo: qué ocurrió, qué pensó que pasaría, cómo respondieron los adultos y qué sucedió después. No hace falta vigilar cada preocupación ni convertir toda la semana en un registro de síntomas.
Instrumentos: qué aportan y qué no
| Recurso | Utilidad | Límite principal |
|---|---|---|
| SCARED o SCAS, en versiones apropiadas | Organizar síntomas y comparar información de niño y cuidadores. | No convierten una puntuación elevada en diagnóstico. [6] |
| RCADS, versiones infantil y de cuidadores | Explorar dimensiones de ansiedad y depresión; el recurso oficial está dirigido a 8–18 años. | Elegir versión, idioma y normas pertinentes. No extrapolar baremos a edades inferiores ni confundir su subescala con una entrevista diagnóstica. [9] |
| Escalas preescolares y entrevista adaptada | Recoger manifestaciones a través de los cuidadores cuando el desarrollo lo requiere. | No utilizar sin más cuestionarios diseñados para adolescentes. [6] |
| Entrevista estructurada o semiestructurada | Revisar sistemáticamente criterios y posibles diagnósticos alternativos. | Sigue siendo necesaria una interpretación clínica individual. [6] |
No se necesita una analítica, una neuroimagen o una prueba de microbiota para «confirmar» TAG. Las exploraciones complementarias se solicitan ante preguntas clínicas concretas, no como una batería automática de ansiedad. [2,3,6]
Diagnóstico diferencial y condiciones asociadas
Ansiedad por separación, fobias y ansiedad social. Conviene aclarar si el miedo se centra principalmente en alejarse de sus cuidadores, en un objeto o situación, o en quedar mal delante de otros. Pueden coexistir con TAG. [4]
TOC, depresión y experiencias adversas. Las obsesiones y los rituales requieren una valoración propia. La tristeza, pérdida de interés, desesperanza o síntomas vinculados a acontecimientos amenazantes tampoco deben reducirse a «es muy preocupado». [2,4]
TDAH, TEA, aprendizaje y comunicación. Una dificultad atencional puede relacionarse con preocupación, pero también existir independientemente. Las necesidades de previsibilidad, comprensión o adaptación sensorial no deben tratarse todas como evitación ansiosa. Es necesario formular objetivos que respeten el perfil de desarrollo. [2,6]
Salud física y sustancias. Según la historia, se valoran problemas tiroideos, respiratorios, efectos de medicamentos, consumo de cafeína u otras causas de síntomas parecidos. No hay que asumir que todo dolor abdominal, palpitación o dificultad respiratoria es ansiedad. [3]
Tratamiento y apoyos
Un plan ajustado a la interferencia, no solo a la etiqueta
La terapia cognitivo-conductual —TCC— es una intervención de referencia para los trastornos de ansiedad pediátricos. Incluye aprender a reconocer la preocupación y practicar nuevas formas de responder a ella. La revisión Cochrane de 2020, con 87 estudios, encontró mayor beneficio frente a lista de espera o ausencia de tratamiento; las comparaciones con otras intervenciones y los resultados a largo plazo tienen más incertidumbre. [10]
La guía AACAP apoya TCC e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina —ISRS— en edades escolares y adolescencia, según la situación. Esto no constituye una indicación automática de medicación ni una autorización regulatoria española. [6,19]
La terapia no consiste únicamente en aprender a relajarse
El trabajo puede abordar anticipaciones catastróficas, resolución de problemas y exposición gradual a situaciones seguras que se evitan. En TAG también interesa practicar la tolerancia a no saber con certeza cómo saldrá algo. [10,19]
Ejemplo ilustrativo: un niño repasa una tarea una y otra vez por miedo a equivocarse. Un objetivo acordado podría ser entregarla después de una revisión razonable y observar qué ocurre, en vez de pedir garantías hasta sentirse completamente seguro. No se busca que haga mal la tarea, sino que pueda terminarla sin una comprobación interminable.
Otro ejemplo: ante una excursión, preparar lo necesario una vez y ensayar cómo pedir ayuda allí. El éxito inicial puede ser participar pese a cierta preocupación, no conseguir una promesa de que nada desagradable ocurrirá. La dificultad y el acompañamiento se adaptan; no se fuerza de golpe ni se expone al niño a amenazas reales.
Qué añade la investigación reciente sobre TAG
Una revisión de Shipp y colaboradores, publicada online en octubre de 2025 y en volumen de 2026, reunió seis estudios con 217 participantes cuyos resultados específicos de TAG podían analizarse. Encontró señales favorables para terapias psicológicas, pero la heterogeneidad y las muestras pequeñas impidieron establecer qué modalidad específica era superior. [11]
La distinción importa: existe una base amplia sobre TCC para ansiedad pediátrica en conjunto, y una base más limitada al exigir resultados separados exclusivamente para TAG. No es riguroso presentar todos los ensayos de ansiedad como si estudiasen únicamente este diagnóstico. [10,11]
El trabajo con la familia también puede ser tratamiento
El programa SPACE trabaja con los cuidadores para aumentar respuestas de apoyo y reducir gradualmente la acomodación que mantiene la ansiedad. Un ensayo aleatorizado de 124 niños de 7–14 años encontró resultados comparables a la TCC infantil dentro de un diseño de no inferioridad. No demuestra que cualquier consejo a los padres equivalga a una terapia estructurada ni permite extrapolar directamente a menores de 7 años. [13]
En preescolar, la participación de los cuidadores y la adaptación mediante juego, lenguaje sencillo y situaciones cotidianas adquieren especial importancia. El alcance de la evidencia y las opciones farmacológicas no son los mismos que en niños mayores. [19]
Cuándo puede considerarse medicación
Puede plantearse ante ansiedad moderada o grave, deterioro importante, respuesta insuficiente a una intervención psicológica adecuada o dificultades relevantes para participar en ella. La elección se realiza con la familia y con la participación del niño acorde a su desarrollo. [19]
El ensayo CAMS, con 488 participantes de 7–17 años y diferentes trastornos de ansiedad, encontró mayor respuesta a corto plazo con TCC más sertralina que con cada tratamiento aislado. Es un resultado de una población mixta, no una garantía individual ni un estudio exclusivamente de TAG en menores de 12 años. [12]
Farmacoterapia: evidencia e indicaciones en España
Tabla informativa, sin pautas de prescripción. La autorización se comprueba para el medicamento, la edad y la indicación concretos. Que exista un ensayo pediátrico o una autorización en otro país no autoriza automáticamente su uso para TAG infantil en España.
| Medicamento o grupo | Qué conviene saber |
|---|---|
| Sertralina —ISRS— | Cuenta con evidencia en ansiedad pediátrica. La ficha de Besitran consultada contempla TOC de 6–17 años, no TAG pediátrico; su empleo para este último sería fuera de ficha técnica. [12,14] |
| Fluoxetina —ISRS— | La ficha consultada incluye determinadas situaciones de depresión moderada a grave desde los 8 años, con condiciones específicas y tratamiento psicológico. Esa indicación no se extiende automáticamente a TAG. [15] |
| Escitalopram —ISRS— | Existe un ensayo de TAG en población de 7–17 años. Sin embargo, la ficha española consultada indica que no debe utilizarse de forma ordinaria en menores de 18 años. Un uso excepcional requiere valoración especializada; no debe describirse como autorizado para TAG infantil en España. [16,18] |
| Duloxetina —IRSN— | La ficha española contempla TAG en adultos y señala que no se han establecido seguridad y eficacia para TAG en 7–17 años. La información pediátrica incluida en sus estudios no equivale a una indicación pediátrica aprobada. [17] |
El uso fuera de ficha técnica no se decide por una tabla de internet: exige justificar la necesidad clínica, explicar beneficios, incertidumbres y riesgos, y establecer el consentimiento y seguimiento que correspondan. No se propone aquí un fármaco concreto para todos los niños.
Seguridad y seguimiento
Con los ISRS se vigilan molestias digestivas, sueño, apetito, cambios de conducta y activación —por ejemplo, agitación o irritabilidad nuevas—. Debe prestarse especial atención a ideas autolesivas o empeoramiento clínico, sobre todo al inicio y tras cambios de dosis. Los antecedentes y otros medicamentos o suplementos importan para valorar riesgos e interacciones. [14–16]
Con duloxetina también son relevantes peso, tolerancia digestiva y parámetros cardiovasculares. El seguimiento debe comprobar beneficio funcional, no limitarse a tolerancia o puntuaciones. La retirada de antidepresivos se planifica; suspender bruscamente puede producir síntomas de discontinuación. [16,17]
Las benzodiazepinas no son un tratamiento de base recomendado de manera rutinaria para TAG infantil. No debe trasladarse a un niño una pauta de rescate de un adulto ni interpretar sedación como recuperación. [6]
Cómo saber si estamos avanzando
Al inicio pueden acordarse dos o tres objetivos observables: entregar tareas con menos comprobaciones, recuperar una actividad o reducir el tiempo dedicado a pedir garantías. Son ejemplos, no baremos. Una revisión útil pregunta también cómo se siente el niño, qué carga tiene el tratamiento y qué dificultades siguen sin explicación.
Si no mejora, conviene revisar el diagnóstico, las circunstancias actuales y lo que se ha podido practicar antes de concluir que «no colabora». A veces el siguiente paso es modificar el plan, no intensificar indefinidamente la misma estrategia.
Visión integrativa: qué incorporar y con qué evidencia
Integrar no significa añadir productos
Un enfoque integrativo conecta salud física, sueño, alimentación, actividad, relaciones y tratamiento psicológico o médico. Para cada intervención conviene concretar qué problema pretende mejorar, qué evidencia tiene en esa edad y qué coste, riesgos o carga supone.
| Categoría | Ejemplos | Cómo interpretarla |
|---|---|---|
| Tratamiento específico con respaldo clínico | TCC adaptada; intervenciones farmacológicas seleccionadas. | Aborda el trastorno. Debe ajustarse a edad, gravedad y situación regulatoria. [6,10] |
| Cuidado general y problemas asociados | Sueño suficiente, movimiento, alimentación adecuada; tratar un déficit o enfermedad identificados. | Tiene valor para la salud. No equivale a demostrar que, por sí solo, cure TAG. [20–23] |
| Complemento individualizable | Prácticas breves de atención plena, yoga adaptado o relajación. | Puede ayudar a determinados objetivos; la evidencia no es equivalente a la de TCC para TAG infantil. [23,24] |
| Evidencia insuficiente o indirecta para uso rutinario en TAG infantil | Probióticos como ansiolíticos, azafrán y otros suplementos o extractos. | Los datos disponibles no justifican sustituir tratamientos establecidos ni extrapolar resultados de adultos. [25–28] |
Sueño y ritmos: un objetivo clínico propio
Como referencia general, el consenso de la American Academy of Sleep Medicine recomienda 10–13 horas por 24 horas entre los 3–5 años, incluyendo siestas, y 9–12 horas entre los 6–12 años. Son rangos de salud, no una obligación de dormir una cifra exacta ni una prueba de ansiedad. [20]
Una propuesta práctica es revisar juntos qué ocurre antes de acostarse: horarios, actividades, preocupaciones, ronquido o malestar. Puede ser preferible hablar de las inquietudes un poco antes, preparar una rutina breve y dejar que el dormitorio vuelva a ser un lugar de descanso, en vez de alargar cada noche una conversación buscando certeza total.
Actividad física, juego y tiempo sin rendimiento
Moverse de forma regular beneficia la salud física y mental infantil. Pasear, jugar, bailar, ir en bicicleta o practicar un deporte pueden formar parte del plan, adaptados a la edad, preferencias y salud. No existe aquí una «dosis de deporte» que sustituya al tratamiento de TAG. [22]
Como aplicación práctica, interesa elegir una actividad en la que pueda participar sin convertir cada sesión en otra evaluación. Para un niño muy perfeccionista, disfrutar de algo que no necesita hacer de forma excelente puede ser un objetivo valioso. No es necesario presentar la naturaleza, el deporte o el juego como terapias milagrosas para reconocer su lugar en su vida.
Alimentación: suficiencia antes que restricciones
Conviene revisar regularidad de comidas, variedad, selectividad, apetito y crecimiento, además de cafeína o bebidas energéticas cuando puedan estar presentes. No se propone una dieta de exclusión de gluten o lácteos para todo niño con ansiedad. La primera pregunta es si existe una necesidad nutricional o una enfermedad concreta, no qué alimentos quitar por sistema. [19,23]
Por ejemplo, si la preocupación por las sensaciones abdominales está reduciendo la ingesta, el objetivo no es multiplicar listas de alimentos «seguros», sino valorar el problema digestivo, la nutrición y el miedo que puede estar interfiriendo. La intervención se organiza entre los profesionales necesarios.
Hierro, vitamina D, zinc, magnesio y omega-3
Detectar y corregir una carencia puede ser importante cuando hay indicios clínicos o nutricionales. No debe confundirse corregir un déficit con tratar un supuesto déficit universal que explique TAG. Tampoco se propone realizar paneles extensos o suplementar automáticamente a todos los niños. [23]
Para omega-3, magnesio u otras combinaciones comerciales, esta revisión no ha identificado respaldo suficiente para establecer una pauta rutinaria de TAG en menores de 12 años. Es una limitación de la evidencia aplicable, no una afirmación de que cada nutriente carezca de función biológica. Los suplementos pueden causar efectos adversos e interacciones; no deben iniciarse ni combinarse solo a partir de esta página. [23,24,26]
Microbiota, eje intestino-cerebro y psiconeuroinmunología
Se investigan conexiones entre microorganismos intestinales, señales nerviosas, inmunidad y respuestas de estrés. Una asociación biológica no demuestra que una alteración intestinal sea la causa de la ansiedad de un niño ni que modificarla vaya a mejorar el trastorno. Las revisiones pediátricas destacan heterogeneidad de intervenciones, poblaciones y mediciones. [26]
Un metaanálisis de 2026, publicado online en noviembre de 2025, reunió siete ensayos con 912 participantes. No encontró una mejoría global significativa de ansiedad con probióticos frente a placebo. Las señales de algunos subgrupos, especialmente TEA, proceden de pocos ensayos y no establecen eficacia en TAG infantil. [25]
La aplicación razonable es valorar y tratar síntomas digestivos cuando existan. De estos hallazgos no se deriva una justificación para utilizar pruebas comerciales de microbiota como diagnóstico de TAG. Hablar del eje intestino-cerebro tampoco justifica prescribir probióticos, restricciones o tratamientos intestinales indiscriminados. [26]
Fitoterapia: separar interés investigador e indicación pediátrica
Azafrán —Crocus sativus—. Un ensayo de ocho semanas estudió un extracto estandarizado en adolescentes de 12–16 años con síntomas leves o moderados de ansiedad o depresión. Los resultados favorables en algunas medidas no equivalen a demostrar tratamiento de TAG confirmado en niños de menor edad. No permite trasladar una dosis adulta o adolescente a un niño ni intercambiar cualquier extracto comercial. [27]
Lavanda oral. La ficha española de Lasea se refiere a síntomas transitorios de ansiedad en adultos. No constituye una autorización para TAG infantil. Un preparado farmacéutico concreto tampoco equivale a ingerir un aceite esencial de aromaterapia. [28]
Valeriana, pasiflora y otros productos. Las señales de estudios de ansiedad general o situacional no permiten fijar un protocolo pediátrico de TAG. La valeriana carece de evidencia suficiente para concluir eficacia ansiolítica; la kava presenta, además, preocupación por daño hepático. «Natural» no significa apropiado para un niño ni compatible con su medicación. [24]
Mindfulness, respiración y abordajes corporales
Las prácticas breves y adaptadas pueden utilizarse como complemento cuando el niño las acepta. No debe confundirse reducir estrés momentáneo, por ejemplo ante una intervención médica, con tratar un trastorno de ansiedad persistente. Para yoga, meditación y otras modalidades, las poblaciones estudiadas y la certeza de los resultados son variables. [23,24]
Un ejemplo sería notar los pies apoyados y dejar que la respiración siga un ritmo cómodo antes de continuar con una actividad. No se plantea como un ritual que deba completar perfectamente ni como requisito para actuar solo cuando esté totalmente tranquilo. Si centrarse en el cuerpo le incomoda, la práctica se adapta o se abandona.
Otras propuestas: pedir una justificación específica
Acupuntura, biofeedback, neurofeedback o programas comerciales de «regulación del sistema nervioso» no son intercambiables. Las fuentes revisadas no permiten proponerlos como sustitutos estándar de la TCC para TAG en esta etapa. Antes de contratar un programa conviene pedir qué estudios sustentan su uso en niños de esa edad, con ese diagnóstico y con resultados relevantes fuera de la sesión. [6,24]
Cómo decidir si merece la pena añadir algo
Puede acordarse una ficha sencilla: «Queremos mejorar este problema; probaremos esta intervención; revisaremos el resultado en esta fecha». Registrar cambios útiles y efectos adversos, sin modificar muchas cosas a la vez, ayuda a decidir si continuar. No es un ensayo clínico ni demuestra causalidad, pero evita mantener intervenciones solo por inercia.
La familia no necesita cumplir un programa perfecto de sueño, dieta, deporte y suplementos. El plan también debe dejar espacio para vivir, jugar y descansar.
Familia y escuela: apoyos para la vida cotidiana
Acompañar sin prometer certezas imposibles
El trabajo familiar combina reconocimiento del malestar con confianza en la capacidad de afrontamiento. La reducción de garantías o evitaciones se hace de forma gradual, no como una retirada brusca de ayuda. [13]
Ejemplo de respuesta: «Veo que esto te preocupa. Ya hemos preparado lo necesario. No podemos saber exactamente cómo saldrá, pero tienes un plan y podrás pedir ayuda».
Ejemplo de objetivo: acordar una revisión de la mochila y después pasar a otra actividad. Si el niño vuelve a preguntar, recordar el acuerdo con cercanía, sin reabrir toda la comprobación. La propuesta debe adaptarse; no es una norma universal ni se aplica para ignorar información nueva o una necesidad real.
Dar valor al intento, no solo a la tranquilidad
Una propuesta es reconocer conductas concretas: «Has empezado aunque no estabas seguro» o «Has terminado sin repetirlo tantas veces». Evitar comparaciones con hermanos o compañeros y no convertir «ser valiente» en otra exigencia de perfección.
Si hay un problema resoluble, se ayuda a resolverlo. Si la duda es imposible de cerrar por completo, se practica continuar sin una garantía adicional. La pregunta orientativa puede ser: «¿Hay algo útil que preparar ahora o estamos intentando asegurarnos de algo que nadie puede garantizar?».
En el centro educativo
El plan puede concretar un adulto de referencia, una respuesta acordada ante el bloqueo y pasos para recuperar actividades evitadas. Las adaptaciones deben facilitar participación, no consolidar una exclusión indefinida de todo lo que produce malestar. [19]
Ejemplo ilustrativo: para una tarea que se prolonga por revisiones repetidas, pactar qué significa «suficientemente terminada», comprobar que la consigna se ha entendido y evitar penalizar con más tiempo de trabajo una dificultad que ya está consumiendo demasiado.
Coordinación y recursos en Cataluña
Los EAP asesoran a centros y familias, valoran necesidades educativas y colaboran con otros servicios. La evaluación clínica y la psicopedagógica responden a preguntas relacionadas, pero diferentes. Un diagnóstico no determina por sí solo un recurso o adaptación concretos. [29]
Compartir información útil —con los consentimientos correspondientes— puede ser más práctico que enviar únicamente la etiqueta diagnóstica: qué desencadena el bloqueo, qué ayuda y qué objetivo se está trabajando.
Cuándo consultar y cómo preparar la visita
Conviene pedir valoración cuando la preocupación interfiere en el sueño, asistencia escolar, alimentación, ocio, relaciones o autonomía; también cuando la familia reorganiza cada vez más su vida para evitar que el niño se angustie. No es necesario esperar a que todo empeore ni completar por cuenta propia una batería de cuestionarios. [3,13]
Además, para la consulta puede reunir informes anteriores, ejemplos de casa y escuela, evolución del problema y lista de medicamentos o suplementos. Añada qué actividades disfruta, qué recursos tiene y qué espera recuperar. La valoración necesita conocer al niño, no solo sus dificultades.
Algunas entrevistas con cuidadores y seguimientos pueden realizarse online cuando la metodología y el caso lo permiten. Si se requiere exploración física, mediciones u observación presencial, deben organizarse; una videollamada no reemplaza automáticamente esos componentes.
Preguntas frecuentes
Reconocer y evaluar
¿Cómo sé si se preocupa demasiado o es solo su forma de ser?
¿Puede tener ansiedad aunque saque buenas notas?
Sí. Conviene preguntar por sueño, tiempo de trabajo, comprobaciones y renuncias, además de resultados. Como orientación práctica, «lo consigue» y «lo consigue sin sufrimiento desproporcionado» son preguntas diferentes.
¿El dolor de barriga puede estar relacionado con ansiedad?
Puede acompañarla, pero no debe darse por hecho. La evolución y los signos acompañantes orientan la valoración médica. El dolor no es fingido por el hecho de que el estrés influya en él. [3]
¿Es lo mismo TAG que ansiedad por separación?
No. En la separación el foco principal es alejarse de personas de apego; en TAG las preocupaciones abarcan varios ámbitos. Pueden coexistir y el tratamiento debe atender el patrón real. [4]
Tratamiento y acompañamiento
¿Debo dejar de tranquilizarle?
No se trata de dejar de consolar. Puede ser útil reducir gradualmente las garantías repetidas que no resuelven el problema, manteniendo apoyo y un plan de afrontamiento. Ese cambio debe adaptarse a cada familia. [13]
¿La terapia consiste en obligarle a hacer lo que le da miedo?
No. Se acuerdan prácticas graduales, comprensibles y seguras. Un objetivo posible es que pueda participar con cierta ansiedad, no demostrar que aguanta cualquier situación. La intervención nunca justifica amenazas, humillación o exposición a un peligro real. [10]
Complementos y evolución
¿Los probióticos o el azafrán son alternativas equivalentes?
¿Un enfoque integrativo puede garantizar que no hará falta medicación?
No. Su función es incorporar factores relevantes y apoyos útiles, no prometer evitar un tratamiento que pueda estar indicado. Tampoco obliga a añadir suplementos.
¿Puede mejorar y volver a disfrutar de sus actividades?
Fuentes y lecturas clínicas
Las referencias corresponden a los pasajes señalados. Se distinguen guías, investigación, información institucional y fichas técnicas. La fecha de consulta no convierte un documento antiguo en una investigación nueva. Las limitaciones de acceso y de aplicación por edad se detallan en las notas editoriales del paquete.
Fundamentos, diagnóstico, epidemiología e instrumentos
- NIMH. Generalized Anxiety Disorder: What You Need to Know. Información sobre preocupación, manifestaciones y factores asociados. La página general utiliza el umbral adulto de síntomas; para la excepción pediátrica se utiliza la referencia 5.
Fuente: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/generalized-anxiety-disorder-gad - Canadian Paediatric Society. Anxiety in children and youth: Part 1—Diagnosis. Documento institucional publicado en 2022 y en Paediatrics & Child Health en 2023. Desarrollo, evaluación y diagnóstico diferencial.
Fuente: https://cps.ca/en/documents/position/anxiety-in-children-and-youth-diagnosis - MedlinePlus. Generalized anxiety disorder—children. Manifestaciones, evaluación y tratamiento en población infantil.
Fuente: https://medlineplus.gov/ency/article/007687.htm - CDC. Anxiety and Depression in Children. Tipos de manifestaciones ansiosas y relación con funcionamiento y otras dificultades.
Fuente: https://www.cdc.gov/children-mental-health/about/about-anxiety-and-depression-in-children.html - SAMHSA. DSM-5 Changes: Implications for Child Serious Emotional Disturbance. Table 13: DSM-IV to DSM-5 Generalized Anxiety Disorder Comparison. 2016. Criterios y excepción pediátrica de un síntoma asociado. Documento histórico de criterios, no actualización epidemiológica de 2026.
Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519712/table/ch3.t9/ - Walter HJ, et al. Clinical Practice Guideline for the Assessment and Treatment of Children and Adolescents With Anxiety Disorders. JAACAP. 2020;59(10):1107–1124. Guía AACAP. Evaluación e instrumentos; recomendaciones terapéuticas principalmente de 6–18 años. No sustituye a CIMA para autorizaciones españolas.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32439401/
Texto consultado: https://njaap.org/wp-content/uploads/2023/06/Walter-et-al.-ClinicalPracticeGuidelinefortheAssessmentand-TreatmentofChildrenandAdolescentsWithAnxiety-Disorders.pdf
Epidemiología e instrumentos de evaluación
- Orgilés M, Amorós-Reche V, Morales A, et al. Depression, anxiety, and internalizing symptoms in Spanish children and adolescents: estimated rates and comorbidity patterns. European Child & Adolescent Psychiatry. 2026;35:1161–1172. Online: 20/11/2025. Datos: enero–marzo de 2024. Se utiliza el 3,4 % de síntomas de TAG clínicamente significativos por SENA en primaria, no una prevalencia de diagnóstico clínico. DOI: 10.1007/s00787-025-02916-1.
Fuente: https://link.springer.com/article/10.1007/s00787-025-02916-1 - CDC. Data and Statistics on Children’s Mental Health. Encuesta estadounidense, datos 2023–2024: ansiedad actual en 3–17 años. No mide exclusivamente TAG.
Fuente: https://www.cdc.gov/children-mental-health/data-research/index.html - UCLA Child FIRST. Revised Child Anxiety and Depression Scale —RCADS—. Recurso oficial de los desarrolladores, población 8–18 años y condiciones de uso.
Fuente: https://rcads.ucla.edu/
Terapias psicológicas y apoyo familiar
- James AC, Reardon T, Soler A, James G, Creswell C. Cognitive behavioural therapy for anxiety disorders in children and adolescents. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2020;CD013162. 87 estudios y 5.964 participantes; resultados y certeza dependen del comparador. DOI: 10.1002/14651858.CD013162.pub2.
Fuente: https://www.cochrane.org/evidence/CD013162_cognitive-behavioural-therapy-anxiety-children-and-young-people - Shipp L, Leigh E, Rajesh S, Waite P. Evaluating the efficacy of psychological therapies for generalised anxiety disorder in children and adolescents: A systematic review and narrative synthesis. JCPP Advances. 2026. Online: 16/10/2025. Seis estudios, 217 participantes con datos específicos analizables de TAG; síntesis narrativa. DOI: 10.1002/jcv2.70056.
Fuente: https://acamh.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/jcv2.70056 - Walkup JT, et al. Cognitive Behavioral Therapy, Sertraline, or a Combination in Childhood Anxiety. New England Journal of Medicine. 2008;359:2753–2766. Ensayo CAMS, 488 participantes de 7–17 años con diagnósticos de ansiedad diferentes. DOI: 10.1056/NEJMoa0804633.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18974308/ - Lebowitz ER, et al. Parent-Based Treatment as Efficacious as Cognitive-Behavioral Therapy for Childhood Anxiety: A Randomized Noninferiority Study of Supportive Parenting for Anxious Childhood Emotions. JAACAP. 2020. Online: 2019. Ensayo SPACE, 124 participantes de 7–14 años.
Registro: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30851397/
Descripción del ensayo por la institución investigadora: https://news.yale.edu/2019/03/12/new-way-combat-childhood-anxiety-treat-parents
Farmacoterapia: fichas técnicas y ensayo pediátrico
- AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Besitran —sertralina—. Indicaciones, población pediátrica, advertencias e interacciones.
Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/59718/FichaTecnica_59718.html - AEMPS. CIMA. Ficha técnica de fluoxetina, registro 63499. Condiciones de la indicación pediátrica en depresión y precauciones. No se confunde con autorización en TAG.
Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/63499/FichaTecnica_63499.html - AEMPS. CIMA. Ficha técnica de escitalopram, registro 71430. Limitaciones en menores de 18 años, seguridad y discontinuación.
Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/71430/FichaTecnica_71430.html - AEMPS. CIMA. Ficha técnica de duloxetina, registro 79545. TAG adulto; no establece recomendación posológica para TAG pediátrico de 7–17 años.
Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/79545/FT_79545.html - Strawn JR, et al. A Multicenter Double-Blind, Placebo-Controlled Trial of Escitalopram in Children and Adolescents with Generalized Anxiety Disorder. Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology. 2023;33(3):91–100. Ensayo en 7–17 años; no es una autorización española. DOI: 10.1089/cap.2023.0004.
Fuente: https://journals.sagepub.com/doi/10.1089/cap.2023.0004
Manejo, hábitos y seguridad de los complementos
- Canadian Paediatric Society. Anxiety in children and youth: Part 2—The management of anxiety disorders. Documento institucional publicado en 2022 y en revista en 2023. Intervención, hábitos, familia y seguimiento. Las decisiones regulatorias se contrastan con AEMPS.
Fuente: https://cps.ca/en/documents/position/anxiety-in-children-and-youth-management - Paruthi S, et al. Recommended Amount of Sleep for Pediatric Populations: A Consensus Statement of the American Academy of Sleep Medicine. 2016; y documentación de metodología y discusión. Rangos generales de sueño por edad; no una intervención específica de TAG.
Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5078711/ - International Pediatric Sleep Association. Melatonin use in typically developing children: Expert Consensus Recommendations for Healthcare Providers. Sleep Medicine. 2025. Uso supervisado y contextualizado en problemas de sueño, no pauta ansiolítica de TAG.
Fuente: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1389945725000474 - OMS. Physical activity. Recomendaciones y beneficios generales de actividad física; no prueba de equivalencia con TCC en TAG infantil.
Fuente: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity - NCCIH. Children and the Use of Complementary Health Approaches. Recurso general de seguridad pediátrica, actualizado en 2017. No se presenta como revisión nueva de 2026.
Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/children-and-the-use-of-complementary-health-approaches - NCCIH. Anxiety and Complementary Health Approaches. Evidencia y limitaciones de abordajes mente-cuerpo y productos naturales. Muchas investigaciones incluidas son de adultos o ansiedad situacional; no se trasladan automáticamente a TAG infantil.
Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/anxiety-and-complementary-health-approaches
Microbiota, fitoterapia y recursos educativos
- Wen YH, et al. Therapeutic Effects of Probiotics on Symptoms of Anxiety in Children and Adolescents: A Systematic Review and Meta-Analysis of Placebo-Controlled Trials. Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology. 2026;36(1):45–52. Online: 24/11/2025. Siete ensayos, 912 participantes; efecto global no significativo. Resumen y metadatos consultados, no texto completo. DOI: 10.1177/10445463251399491.
Fuente: https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/10445463251399491 - Hu J, et al. Effects of microbiota-based interventions on depression and anxiety in children and adolescents—A systematic review. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition. 2025. Heterogeneidad y límites de aplicación clínica. DOI: 10.1002/jpn3.70092.
Fuente: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jpn3.70092 - Lopresti AL, et al. affron®, a standardised extract from saffron (Crocus sativus L.) for the treatment of youth anxiety and depressive symptoms: A randomised, double-blind, placebo-controlled study. Journal of Affective Disorders. 2018;232:349–357. Adolescentes de 12–16 años con síntomas; no evidencia específica de TAG en menores de 12 años.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29510352/ - AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Lasea 80 mg cápsulas blandas. Indicación en síntomas transitorios de ansiedad en adultos; limitaciones de uso pediátrico.
Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/84238/FT_84238.html - Generalitat de Catalunya. XTEC. Equips d’assessorament i orientació psicopedagògica —EAP—. Funciones de asesoramiento, valoración y coordinación educativa.
Fuente: https://xtec.gencat.cat/ca/serveis/sez/eap/
Revisión y mantenimiento
La actualización incorpora epidemiología con límites explícitos, evaluación diferencial, tratamiento, seguridad farmacológica e intervenciones integrativas clasificadas por su respaldo y aplicabilidad. La fecha documental no sustituye la aprobación médica ni debe alterar por sí sola la fecha de publicación original de una página existente.
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Que las preocupaciones no ocupen toda su infancia
Una valoración individual puede ayudar a entender qué está ocurriendo y a ordenar los siguientes pasos, con objetivos concretos para el niño, su familia y la escuela.
Atención psiquiátrica presencial en Lleida y online cuando la metodología de evaluación y seguimiento lo permite.
Información sanitaria: esta página es informativa y no sustituye una valoración individual. El diagnóstico y el tratamiento deben adaptarse al desarrollo, la salud y las circunstancias de cada niño. No inicie, suspenda ni modifique medicación, suplementos o dietas restrictivas a partir de esta guía. Ante una urgencia, utilice los servicios de atención urgente.