DR. MARC AGRAZ
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Señales de suicidio: la conversación que puede abrir una salida


Persona acompañando y escuchando a alguien con señales de suicidio y sufrimiento emocional.


🫶🧠 Prevención del suicidio y salud mental
· Señales de alarma · Conversación · Seguridad · Línea 024

Señales de suicidio: cómo preguntar y ayudar a alguien que dice “no puedo más”

Preguntar no introduce la idea: puede abrir una salida

Preguntar directamente no aumenta el riesgo
Escuchar, valorar urgencia y conectar con ayuda
024, Urgencias y 112 según la situación

Por el Dr. Marc Agraz — Psiquiatría integrativa ·
Depresión, ansiedad, trauma, trastorno bipolar, consumo de sustancias,
insomnio, ideación suicida, evaluación del riesgo y plan de seguridad · Lleida y online.

Si existe peligro inmediato, una tentativa, intención actual, un plan inminente, intoxicación o imposibilidad para mantenerse a salvo: no deje sola a la persona, llame al 112 o acuda a Urgencias.

La Línea 024 es nacional, gratuita, confidencial y está disponible las 24 horas para la persona afectada y para familiares o allegados. No sustituye al 112 ni a la atención presencial cuando existe una emergencia.

Una frase que no siempre se expresa de forma directa

No siempre empieza con la frase:

“Quiero suicidarme.”

A veces empieza de otra manera:

“Estoy cansado de todo.”
“No puedo seguir así.”
“Soy una carga.”
“Estaríais mejor sin mí.”
“No le veo sentido a nada.”
“Ojalá pudiera dormirme y no despertar.”
“Ya da igual lo que me pase.”

Por ejemplo, puede decirlo una persona que lleva semanas llorando. Sin embargo, también puede expresarlo alguien que continúa trabajando, atiende a sus hijos, responde mensajes e incluso sonríe en una fotografía. El sufrimiento grave no siempre tiene una apariencia reconocible desde fuera.

Por eso, ante una frase así, muchas personas sienten miedo: temen preguntar demasiado, exagerar, obtener una respuesta difícil o incluso “ponerle la idea en la cabeza”.

Sin embargo, la evidencia disponible no muestra que preguntar directamente por pensamientos suicidas aumente la ideación o provoque conductas suicidas. Una revisión sistemática no encontró un incremento significativo del riesgo por realizar estas preguntas; hablar de forma cuidadosa puede, por el contrario, facilitar que la persona deje de soportar el sufrimiento completamente sola.

La pregunta decisiva no es:

“¿Cómo puedo estar seguro de que no hará nada?”

Nadie puede ofrecer una certeza absoluta.

La pregunta útil es:

“¿Cómo puedo detectar que alguien necesita ayuda y qué puedo hacer para que no afronte solo una crisis potencialmente peligrosa?”

Por qué este tema importa especialmente esta semana

En este contexto, el 10 de septiembre de 2026 se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

Además, este año concluye el ciclo internacional 2024–2026 bajo el lema “Cambiar la narrativa sobre el suicidio”. La propuesta consiste en sustituir el silencio y el estigma por conversaciones abiertas, apoyo, prevención y acceso real a la atención.

Más de 720.000

Personas fallecen por suicidio cada año en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

3.808 en España

Muertes registradas provisionalmente en 2025, un 3,7 % menos que en 2024. De ellas, 2.784 correspondieron a hombres.

204.449 atenciones

Consultas gestionadas por la Línea 024 durante 2025: 162.184 llamadas y 42.265 conversaciones por chat.

Además, aproximadamente el 40,3 % de las llamadas clasificadas correspondió a situaciones de riesgo medio-alto. En los escenarios de mayor gravedad, 11.947 llamadas y 1.275 chats fueron derivados al 112.

Sin duda, las cifras son importantes. Sin embargo, este artículo no está escrito para convertir el dolor en estadística.

En cambio, está escrito para responder a una situación cotidiana:

¿Qué hago si sospecho que alguien cercano está pensando en quitarse la vida?

En un minuto: lo más importante

  • No toda frase de desesperanza significa que exista un peligro inmediato, pero ninguna debería despreciarse.
  • Preguntar directamente por el suicidio no aumenta el riesgo ni introduce la idea.
  • Las señales más preocupantes incluyen hablar de querer morir, sentirse atrapado o ser una carga, buscar formas de hacerse daño, despedirse, regalar posesiones, aumentar el consumo de alcohol o drogas y presentar cambios bruscos de conducta o ánimo.
  • Si existe un plan actual, intención, acceso inmediato a medios, intoxicación, una tentativa reciente o incapacidad para mantenerse a salvo, no deje sola a la persona y contacte con el 112 o acuda a Urgencias.
  • El 024 es gratuito, confidencial y está disponible las 24 horas para personas con ideación suicida y para familiares o allegados. No sustituye al 112 ni a la atención presencial cuando existe una emergencia.
  • Una escala o un cuestionario no pueden predecir con certeza quién realizará una tentativa. La valoración debe ser clínica, individualizada y centrada en las necesidades y la seguridad de la persona.

Claves para orientarse en el artículo

1. Pensar en la muerte no siempre significa lo mismo

En primer lugar, existe un espectro de experiencias diferentes.

Deseo pasivo de muerte

La persona puede pensar:

“Ojalá no despertara.”
“Preferiría desaparecer.”
“No me importaría morir.”

Aun así, no necesariamente ha pensado cómo hacerse daño, pero el nivel de sufrimiento merece valoración.

Ideación suicida activa

En cambio, la persona ha pensado en quitarse la vida, aunque todavía no haya tomado decisiones concretas.

Planificación

A continuación, ha comenzado a considerar cuándo, dónde o de qué manera podría hacerlo.

Sin embargo, no es necesario pedir detalles innecesarios sobre el método, pero sí conocer si existe un plan actual y acceso a algo con lo que podría hacerse daño.

Intención

En una situación más urgente, la persona siente que podría actuar, ha tomado decisiones o no confía en poder mantenerse a salvo.

Conducta preparatoria o tentativa

Finalmente, ha organizado asuntos, se ha despedido, ha reunido medios o ha realizado ya una conducta autolesiva con posible intención de morir.

Todas estas situaciones necesitan atención. Ahora bien, no todas tienen la misma urgencia.

Por tanto, el error sería pensar que solo hay riesgo cuando la persona anuncia un plan completo. Muchas personas comunican primero desesperanza, cansancio, sensación de carga o deseo de desaparecer.

2. Factores de riesgo y señales de alarma no son exactamente lo mismo

En términos generales, un factor de riesgo aumenta la vulnerabilidad general.

En cambio, una señal de alarma indica que algo puede estar cambiando ahora y requiere una respuesta más inmediata.

Factores que pueden aumentar la vulnerabilidad

Por ejemplo, entre ellos se encuentran:

  • una tentativa previa;
  • depresión, trastorno bipolar, psicosis u otros problemas de salud mental;
  • consumo problemático de alcohol o drogas;
  • dolor crónico o enfermedad grave;
  • pérdidas recientes;
  • ruptura afectiva;
  • soledad;
  • discriminación;
  • violencia o abuso;
  • problemas económicos o legales;
  • acoso escolar o laboral;
  • y falta de acceso a atención sanitaria.

Además, el suicidio es un fenómeno complejo y rara vez puede explicarse por una sola circunstancia. La presencia de uno de estos factores no permite concluir que una persona intentará quitarse la vida.

Señales que pueden indicar una crisis actual

En concreto, resultan especialmente preocupantes:

  • hablar de querer morir;
  • expresar que no existe salida;
  • sentirse una carga;
  • referir dolor emocional o físico insoportable;
  • despedirse de forma inusual;
  • regalar objetos importantes;
  • ordenar asuntos personales de manera inesperada;
  • aislarse;
  • buscar acceso a medios para hacerse daño;
  • aumentar el consumo de alcohol o drogas;
  • actuar de forma muy impulsiva o temeraria;
  • presentar insomnio intenso;
  • mostrar agitación, rabia o ansiedad extrema;
  • y experimentar cambios bruscos de ánimo, incluida una calma repentina después de un periodo de desesperación intensa.

Una sola señal no confirma riesgo suicida. Por tanto, deben alertarnos el cambio respecto al funcionamiento habitual, la combinación de señales y el contexto.

3. No siempre parece tristeza

Por otra parte, existe una imagen cultural muy limitada de la persona en riesgo: alguien que llora continuamente, permanece en cama y verbaliza abiertamente que quiere morir.

A veces ocurre así. No obstante, otras crisis se manifiestan como:

  • irritabilidad;
  • enfado;
  • consumo de alcohol;
  • conducción temeraria;
  • aislamiento;
  • trabajar de manera compulsiva;
  • regalar pertenencias;
  • bromas repetidas sobre la muerte;
  • insomnio;
  • descuido personal;
  • o una aparente tranquilidad después de haber tomado una decisión.

Por tanto, mantener una conversación normal, trabajar o tener planes para los próximos días no excluye por sí solo una crisis.

Además, tampoco toda persona con depresión presenta pensamientos suicidas, ni todas las personas con ideación suicida cumplen criterios de depresión. Factores como consumo, trauma, dolor, pérdidas, vergüenza, impulsividad, psicosis o una crisis social intensa también pueden intervenir.

La pregunta no debe ser:

“¿Parece suficientemente triste?”

Debe ser:

“¿Ha cambiado algo importante y existe sufrimiento, desesperanza o pérdida de seguridad?”

4. Las frases indirectas que conviene escuchar

Por ejemplo, algunas expresiones deberían abrir una conversación:

  • “Ya no puedo más.”
  • “No quiero ser un problema.”
  • “Estaríais mejor sin mí.”
  • “No tiene solución.”
  • “Me quiero ir.”
  • “No veo futuro.”
  • “No quiero despertarme mañana.”
  • “Pronto dejaré de molestar.”
  • “No necesito ya mis cosas.”
  • “Gracias por todo.”
  • “Cuida de los niños si me pasa algo.”

No todas significan lo mismo. De hecho, una frase puede expresar cansancio, necesidad de apoyo, depresión, rabia o una ideación suicida real. Por eso, la única forma de aclararlo es preguntar.

En consecuencia, ignorarla por miedo a incomodar puede dejar a la persona sola con algo que ya estaba pensando.

5. Cómo iniciar la conversación

No hace falta utilizar un lenguaje perfecto. En cambio, sí hace falta ser claro, respetuoso y estar dispuesto a escuchar la respuesta.

En primer lugar, puede empezar señalando lo que ha observado:

“Te noto mucho más aislado, apenas duermes y últimamente dices que no puedes más. Me preocupa cómo estás.”

Después puede preguntar:

“¿Has pensado que preferirías no estar vivo?”

Si la respuesta es afirmativa o ambigua:

“¿Has pensado en suicidarte o en hacerte daño?”

Y, si vuelve a responder que sí:

“¿Sientes que podrías hacerlo hoy o en las próximas horas?”

“¿Has preparado algo o tienes acceso ahora a algo con lo que podrías hacerte daño?”

Estas preguntas no son un interrogatorio. Al contrario, sirven para conocer si existe una emergencia.

De hecho, preguntar de manera directa, cuidadosa y sin dramatización no aumenta la ideación suicida. Puede ofrecer a la persona un lenguaje para hablar de algo que hasta ese momento no sabía cómo compartir.

6. Qué hacer si responde que sí

La primera reacción del acompañante puede ser miedo, incredulidad o urgencia por convencer. Sin embargo, lo más útil inicialmente es transmitir:

“Gracias por decírmelo. No tienes que afrontar esto solo. Vamos a buscar ayuda ahora.”

Escuchar antes de discutir

En primer lugar, permita que explique qué está ocurriendo.

Sin embargo, no intente demostrarle inmediatamente que está equivocado ni enumere todas las razones por las que “debería querer vivir”.

El objetivo no es ganar un debate filosófico. Más bien, consiste en reducir el aislamiento y mantener la seguridad.

Preguntar por la urgencia actual

Conviene aclarar:

  • si los pensamientos están presentes ahora;
  • si existe un plan;
  • si siente intención de actuar;
  • si dispone de acceso inmediato a medios;
  • si ha consumido alcohol o drogas;
  • si ha realizado ya alguna conducta;
  • y si puede mantenerse a salvo mientras se organiza ayuda.

No dejarla sola si existe peligro inmediato

En cambio, si hay plan actual, intención, acceso, tentativa, intoxicación, agitación extrema o incapacidad para garantizar seguridad, contacte con el 112 o acuda a Urgencias. La OMS recomienda no dejar sola a una persona que se encuentra en peligro inmediato.

Reducir el acceso a medios, solo si puede hacerse con seguridad

Asimismo, la reducción del acceso a elementos o lugares altamente letales es una intervención preventiva importante. No se enfrente físicamente a una persona armada, intoxicada o muy agitada: aléjese del peligro y contacte con los servicios de emergencia.

Conectar con ayuda

Puede:

  • llamar al 112 ante peligro inmediato;
  • acompañar a Urgencias;
  • contactar con la Línea 024;
  • avisar a un familiar o persona de confianza;
  • llamar al profesional tratante;
  • o solicitar una valoración sanitaria urgente.

Mantener el contacto

Finalmente, la crisis no termina necesariamente después de una conversación o de una visita a Urgencias. El contacto posterior, el acompañamiento y la continuidad asistencial forman parte de la prevención.

7. Cinco acciones que pueden ayudar

En este sentido, el Instituto Nacional de Salud Mental estadounidense resume la ayuda en cinco pasos que pueden adaptarse fácilmente a nuestro entorno sanitario:

1. Preguntar

En primer lugar, directamente, con respeto:

“¿Estás pensando en suicidarte?”

2. Estar presente

En segundo lugar, escuchar sin juicio, sin prisas y sin convertir inmediatamente la conversación en una lección.

3. Ayudar a mantener la seguridad

Después, valorar urgencia y reducir acceso a medios cuando pueda hacerse sin poner en peligro a nadie.

4. Conectar

A continuación, facilitar el contacto con profesionales, Urgencias, 024, familiares y recursos comunitarios.

5. Hacer seguimiento

Por último, volver a llamar, escribir, acompañar a citas y comprobar cómo evoluciona.

Estos cinco pasos no convierten a un familiar en terapeuta. En cambio, pueden convertirlo en un puente hacia la ayuda.

En resumen, la idea central: preguntar, estar presente, ayudar a mantener la seguridad, conectar con recursos y hacer seguimiento.

8. Qué no conviene decir

Aunque se pronuncien con buena intención, algunas frases pueden aumentar la culpa o cerrar la conversación.

“Pero si tienes de todo”

Por ejemplo, el dolor no desaparece porque desde fuera existan una familia, trabajo, vivienda o recursos.

“Piensa en tus hijos”

Asimismo, los vínculos pueden actuar como protección, pero usar a los hijos como reproche puede reforzar la idea de ser una mala persona o una carga.

“Eso es egoísta”

Además, la conducta suicida suele aparecer en situaciones de dolor extremo, desesperanza o distorsión del juicio. Moralizar no aumenta seguridad.

“No digas tonterías”

De hecho, minimiza precisamente aquello que necesitamos que la persona continúe comunicando.

“Hay gente peor”

Por otra parte, el sufrimiento no funciona como una competición.

“Tú nunca harías algo así”

Además, puede hacer que deje de hablar por miedo a decepcionar o a no ser creída.

“Prométeme que no lo harás”

Aun así, una promesa aislada no sustituye una evaluación, un plan de seguridad y una red de apoyo.

“Sé exactamente cómo te sientes”

Aunque hayamos sufrido, no podemos conocer completamente la experiencia de otra persona.

En cambio, una alternativa más útil sería:

“No sé exactamente cómo se siente para ti, pero quiero entenderlo y acompañarte.”

9. No prometa guardar el secreto

Una persona puede pedir:

“No se lo cuentes a nadie.”

La privacidad importa. Sin embargo, si existe riesgo para su vida, no es adecuado asumir en solitario la responsabilidad de guardar el secreto.

Puede decir:

“Quiero respetarte, pero me preocupa tu seguridad. Necesitamos implicar a alguien que pueda ayudarnos.”

Por tanto, siempre que sea posible, explique qué persona o servicio contactará y permanezca junto a ella durante el proceso.

En adolescentes, debe implicarse a un adulto responsable y a profesionales sanitarios. Si el entorno familiar no es seguro, será necesario recurrir a servicios sanitarios, educativos, sociales o de protección.

10. El plan de seguridad: algo más útil que una promesa

En primer lugar, un plan de seguridad es un documento breve y personalizado que se prepara preferiblemente con un profesional.

Suele incluir:

  1. Señales personales de que la crisis está aumentando.
  2. Acciones internas que pueden ayudar a ganar tiempo.
  3. Personas y lugares que proporcionan distracción o conexión.
  4. Personas a quienes pedir ayuda directamente.
  5. Profesionales, centros y teléfonos de crisis.
  6. Medidas para hacer el entorno más seguro.

No es un contrato ni una garantía. En cambio, es una hoja de ruta para momentos en los que pensar con claridad resulta mucho más difícil. Las guías internacionales de prevención recomiendan reconocer señales personales, construir apoyos y reducir el acceso a medios potencialmente letales.

Además, un plan útil debe estar accesible:

  • en el móvil;
  • impreso;
  • compartido con una persona de confianza;
  • y actualizado cuando cambian las circunstancias.

11. No existe un “test” que prediga con certeza el suicidio

Los cuestionarios pueden ayudar a detectar ideación o estructurar una entrevista. Sin embargo, no pueden clasificar con precisión absoluta a una persona como de “bajo” o “alto” riesgo futuro.

En consecuencia, NICE recomienda no utilizar escalas de riesgo para predecir un suicidio o una nueva autolesión, ni para decidir por sí solas quién recibe tratamiento o es dado de alta.

En cambio, la evaluación necesita una formulación clínica que integre:

  • pensamientos actuales;
  • intención;
  • planificación;
  • acceso;
  • tentativas previas;
  • consumo;
  • síntomas psiquiátricos;
  • pérdidas;
  • dolor;
  • impulsividad;
  • apoyo disponible;
  • razones para vivir;
  • y capacidad para aceptar ayuda.

El riesgo, además, puede cambiar rápidamente.

Además, una persona puede sentirse segura por la mañana y descompensarse después de una ruptura, una intoxicación, una noticia o una noche sin dormir.

Por eso importan tanto el seguimiento y la red.

12. Adolescentes: no confundir privacidad con abandono

En adolescentes pueden aparecer:

  • aislamiento;
  • irritabilidad;
  • descenso académico;
  • rechazo escolar;
  • autolesiones;
  • cambios intensos del sueño;
  • abandono de amistades;
  • consumo;
  • mensajes de despedida;
  • entrega de objetos;
  • o publicaciones sobre muerte y desesperanza.

No toda autolesión tiene intención suicida. Aun así, cualquier autolesión requiere valoración porque expresa sufrimiento y puede coexistir con ideación suicida.

Por eso, no conviene responder exclusivamente con castigo, retirada del móvil o reproches.

La prioridad es conocer:

  • qué ha ocurrido;
  • si existe acoso;
  • si hay abuso;
  • qué está intentando regular con la conducta;
  • si existe intención de morir;
  • y qué protección necesita.

En consecuencia, ante riesgo, los padres no deberían esperar a que el adolescente “acepte del todo” pedir ayuda. La seguridad tiene prioridad.

13. Hombres: cuando el sufrimiento aparece como alcohol, ira o silencio

En este sentido, los datos provisionales del INE muestran que en 2025 los hombres representaron aproximadamente tres de cada cuatro muertes por suicidio en España.

Además, en algunos hombres, el sufrimiento puede expresarse menos como tristeza verbalizada y más como:

  • irritabilidad;
  • aislamiento;
  • consumo creciente de alcohol o drogas;
  • conductas de riesgo;
  • trabajo compulsivo;
  • agresividad;
  • insomnio;
  • o abandono del autocuidado.

Eso no significa que esas conductas indiquen necesariamente ideación suicida. Más bien, significa que no debemos preguntar únicamente:

“¿Estás triste?”

También:

“¿Sientes que tu vida tiene salida?”

“¿Has pensado que tu familia estaría mejor sin ti?”

“¿Te has planteado hacerte daño?”

Por tanto, la claridad puede llegar donde una pregunta demasiado genérica no llega.

14. Personas mayores: soledad, dolor y sensación de carga

Por otra parte, en la vejez pueden coexistir:

  • pérdida de pareja;
  • soledad;
  • dolor crónico;
  • deterioro funcional;
  • miedo a depender;
  • enfermedad;
  • problemas económicos;
  • y menor acceso a redes de apoyo.

Frases como:

“No quiero dar más trabajo.”
“Ya he vivido suficiente.”
“Soy una carga para mis hijos.”

no deben interpretarse automáticamente como una opinión inocua sobre la edad.

Por eso, conviene preguntar qué significan realmente.

Asimismo, la OMS reconoce la soledad, las pérdidas, el dolor crónico, la enfermedad y los conflictos como factores que pueden contribuir al riesgo.

En definitiva, acompañar a una persona mayor no consiste solo en controlar su medicación.

También implica proteger:

  • vínculo;
  • autonomía;
  • dignidad;
  • propósito;
  • participación;
  • y acceso a tratamiento del dolor y la depresión.

15. Alcohol y drogas pueden cambiar la urgencia

El alcohol puede:

  • aumentar impulsividad;
  • reducir el juicio;
  • intensificar emociones;
  • favorecer conductas de riesgo;
  • y convertir una ideación fluctuante en una situación mucho más peligrosa.

Además, un aumento reciente del consumo es también una posible señal de alarma.

En este caso, si la persona está intoxicada y expresa intención suicida:

  • no discuta sobre si “lo dice por la bebida”;
  • no la deje sola;
  • no permita que conduzca;
  • y solicite ayuda urgente.

Por tanto, la intoxicación no invalida la amenaza.

De hecho, puede aumentar el riesgo de actuar.

16. Si la persona niega tener pensamientos suicidas

Una respuesta negativa es importante. Sin embargo, no siempre resuelve toda la preocupación.

En ocasiones, puede negar los pensamientos porque:

  • no los tiene;
  • teme ser ingresada;
  • siente vergüenza;
  • no quiere preocupar;
  • no confía todavía;
  • o no sabe cómo explicarlos.

No hay que asumir automáticamente que está ocultando algo. Aun así, si persisten señales preocupantes, puede decir:

“De acuerdo. Aun así, te noto sufriendo mucho y me gustaría que pudiéramos pedir ayuda.”

Mantenga el contacto.

Observe cambios.

Aun así, facilite una valoración profesional.

Por último, no convierta la conversación en vigilancia policial, pero tampoco desaparezca después de haber preguntado una sola vez.

17. Si eres tú quien está pensando en morir

Ante todo, no atraviese este momento en solitario. Si existe peligro inmediato, llame al 112 o acuda a Urgencias. También puede llamar al 024 y pedir a una persona de confianza que permanezca físicamente con usted.

Quizá has llegado a este artículo porque no sabes cómo decirlo. En ocasiones, la persona no desea morir exactamente, sino que termine:

  • el dolor;
  • la ansiedad;
  • la vergüenza;
  • la deuda;
  • el conflicto;
  • el insomnio;
  • la soledad;
  • o la sensación de que nada puede cambiar.

Por tanto, no necesitas demostrar que estás “suficientemente mal” para pedir ayuda.

Por ejemplo, puedes empezar con una frase sencilla:

“Estoy teniendo pensamientos de muerte y me preocupa lo que podría hacer.”

“No me siento seguro estando solo.”

“Necesito que alguien se quede conmigo y me ayude a llegar a Urgencias.”

“Necesito llamar al 024.”

En ese caso, si existe peligro inmediato:

  • llama al 112;
  • acude a Urgencias;
  • aléjate de lugares o elementos con los que podrías hacerte daño;
  • y busca la presencia física de otra persona.

Además, la Línea 024 está disponible en toda España, es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas. También dispone de chat y atención accesible en lengua de signos. No reemplaza la atención presencial cuando existe una emergencia.

18. Qué ocurre en una valoración psiquiátrica

En este sentido, una evaluación seria no consiste únicamente en preguntar:

“¿Tiene pensamientos suicidas, sí o no?”

Debe estudiar:

  • qué está ocurriendo;
  • desde cuándo;
  • frecuencia e intensidad de los pensamientos;
  • si existe intención o planificación;
  • tentativas previas;
  • consumo de sustancias;
  • sueño;
  • impulsividad;
  • depresión;
  • bipolaridad;
  • psicosis;
  • trauma;
  • ansiedad;
  • dolor;
  • pérdidas;
  • situación familiar y económica;
  • apoyos disponibles;
  • y factores que todavía conectan a la persona con la vida.

A continuación, puede diseñarse un plan que incluya:

  • medidas inmediatas de seguridad;
  • implicación de la familia;
  • psicoterapia;
  • tratamiento farmacológico cuando está indicado;
  • intervención sobre alcohol o drogas;
  • tratamiento del insomnio o del dolor;
  • seguimiento intensivo;
  • coordinación con otros profesionales;
  • y hospitalización cuando el riesgo no puede manejarse de forma ambulatoria.

En definitiva, una persona con pensamientos suicidas no queda definida para siempre por esa crisis. Del mismo modo, un diagnóstico puede orientar el tratamiento, pero nunca debería resumir la identidad, las capacidades o el futuro de una persona.

19. El descenso de las cifras no permite bajar la guardia

Que las muertes por suicidio hayan disminuido es una noticia esperanzadora. Sin embargo, una reducción estadística no significa que el problema esté resuelto.

En 2025 todavía se registraron provisionalmente 3.808 muertes por suicidio en España. Además, detrás de cada fallecimiento existen familias, amistades, compañeros y profesionales afectados, así como muchas más personas que viven ideación, realizan tentativas o necesitan apoyo.

Además, España cuenta desde 2025 con un Plan de Acción para la Prevención del Suicidio que incluye:

  • vigilancia y mejora de datos;
  • sensibilización;
  • prevención en grupos vulnerables;
  • integración de la prevención en educación, trabajo y políticas públicas;
  • mejora de la detección sanitaria;
  • coordinación intersectorial;
  • reducción del acceso a medios letales;
  • apoyo a supervivientes y familias;
  • y consolidación de la Línea 024.

La prevención no depende únicamente del psiquiatra. Además, depende de:

  • familias;
  • escuelas;
  • empresas;
  • atención primaria;
  • servicios sociales;
  • medios de comunicación;
  • legislación;
  • comunidad;
  • y acceso rápido a una ayuda que resulte verdaderamente disponible.

20. Cambiar la narrativa no significa hablar de cualquier manera

Hablar del suicidio puede ayudar a prevenir. Sin embargo, la forma importa.

Por el contrario, una comunicación responsable evita:

  • describir métodos;
  • presentar el suicidio como inevitable;
  • atribuirlo a una única causa;
  • romantizarlo;
  • idealizar a la persona fallecida;
  • utilizar imágenes sensacionalistas;
  • o convertir una tragedia en entretenimiento.

En cambio, conviene:

  • explicar su complejidad;
  • mostrar que existen alternativas;
  • ofrecer recursos;
  • hablar de recuperación;
  • destacar señales y factores protectores;
  • y evitar reducir a la persona a una crisis.

Cambiar la narrativa significa abandonar dos extremos:

El silencio que aísla.

Y:

El morbo que daña.

En cambio, entre ambos existe una conversación honesta, cuidadosa y orientada a la ayuda.

Conclusión: no necesitas tener la frase perfecta

Es comprensible tener miedo de preguntar, porque la respuesta puede ser difícil. Sin embargo, el silencio no protege necesariamente.

Por ejemplo, una pregunta directa puede transmitir algo muy importante:

“He visto que estás sufriendo. No voy a mirar hacia otro lado. Tu vida me importa y voy a ayudarte a buscar apoyo.”

En definitiva, no necesitas diagnosticar ni resolver toda su vida. Tampoco debes asumir la responsabilidad en solitario.

Necesitas:

  • preguntar;
  • escuchar;
  • valorar la urgencia;
  • conectar con ayuda;
  • y permanecer presente.

Por eso, el lema de este año nos invita a cambiar la narrativa e iniciar la conversación.

Quizá esa conversación no resuelva inmediatamente el dolor. Aun así, puede conseguir algo decisivo:

Que la persona no atraviese sola el momento en que menos puede confiar en que existe una salida.

Valoración psiquiátrica y plan de seguridad

¿Lleva semanas pensando que no merece la pena continuar?

¿Siente que es una carga, que no existe salida o que su familia estaría mejor sin usted?

¿Le preocupa el riesgo suicida de un familiar?

Ante todo, la agenda ordinaria y la videoconsulta no son recursos de emergencia.

En una emergencia, si existe intención actual, un plan inminente, acceso inmediato a medios, una tentativa, intoxicación o peligro vital, llame al 112 o acuda a Urgencias. La Línea 024 también está disponible las 24 horas para la persona afectada y para familiares.

En cambio, fuera de una emergencia inmediata, una valoración psiquiátrica puede ayudar a estudiar el riesgo, tratar el problema de base, elaborar un plan de seguridad e implicar adecuadamente a la familia y a otros profesionales.

Además, la consulta del Dr. Marc Agraz evalúa depresión, ansiedad, trauma, trastorno bipolar, consumo de sustancias, insomnio, dolor emocional e ideación suicida. La atención puede ser presencial en Lleida y, únicamente cuando resulte clínicamente segura, mediante videoconsulta.

Una valoración programada nunca debe retrasar una intervención de emergencia.

Preguntas frecuentes

Señales, conversación y urgencia

¿Preguntar a alguien si piensa en suicidarse puede darle la idea?

No. De hecho, la evidencia disponible no muestra que preguntar directamente aumente la ideación o la conducta suicida. Puede facilitar que la persona hable y reciba ayuda.

¿Cuáles son las señales de suicidio más importantes?

Entre las señales más importantes se encuentran hablar de querer morir, sentirse atrapado o ser una carga, expresar desesperanza, despedirse, regalar posesiones, buscar acceso a medios, aislarse, aumentar el consumo, presentar agitación intensa o cambios bruscos del estado de ánimo. Sin embargo, ninguna señal aislada confirma el riesgo.

¿Qué tengo que preguntar exactamente?

Por ejemplo, puede preguntar: “¿Has pensado que no quieres seguir viviendo?”, “¿Has pensado en suicidarte?”, “¿Sientes que podrías hacerlo hoy?” y “¿Has preparado algo o tienes acceso a algo con lo que podrías hacerte daño?”.

¿Qué hago si me responde que sí?

En primer lugar, mantenga la calma y escuche. Después, valore si existe plan, intención o acceso. Si hay peligro inmediato, no deje sola a la persona y contacte con el 112, Urgencias o el 024 según la urgencia.

¿Debo llamar al 024 o al 112?

En general, el 024 ofrece escucha, orientación y derivación durante las 24 horas. En cambio, ante peligro vital inmediato, tentativa, plan inminente o incapacidad para garantizar la seguridad, debe llamarse directamente al 112 o acudirse a Urgencias.

¿Puedo llamar al 024 por un familiar?

Sí. Además, está dirigido tanto a personas con ideación o conducta suicida como a familiares y allegados.

¿Una persona puede tener riesgo aunque sonría o siga trabajando?

Sí. De hecho, la apariencia externa o el mantenimiento parcial de rutinas no permiten descartar una crisis. Debe valorarse el cambio respecto a su funcionamiento habitual, las frases expresadas y el conjunto del contexto.

Autolesiones, evaluación y atención profesional

¿Toda persona con depresión tiene pensamientos suicidas?

No. Por otra parte, muchas personas con depresión nunca los presentan. La ideación suicida también puede aparecer en otros trastornos o en crisis relacionadas con consumo, trauma, dolor, pérdidas o problemas sociales.

¿Las autolesiones significan que quiere morir?

No siempre. Algunas autolesiones buscan regular emociones y no tienen intención suicida. Aun así, necesitan valoración profesional porque expresan sufrimiento y pueden coexistir con riesgo suicida.

¿Existe un test que prediga quién intentará suicidarse?

No existe una prueba con certeza suficiente. En cambio, las escalas pueden apoyar la entrevista, pero no deben utilizarse para predecir por sí solas el suicidio ni decidir altas o tratamientos.

¿Qué es un plan de seguridad?

En concreto, es una guía personalizada con señales propias de crisis, estrategias para ganar tiempo, personas de apoyo, profesionales, teléfonos y medidas para hacer el entorno más seguro.

¿Debo guardar el secreto si me pide que no lo cuente?

Si existe riesgo para su vida, debe implicar a una persona responsable o a profesionales. En ese caso, puede explicarle que lo hace por seguridad y acompañarle durante el proceso.

¿Puede hacerse una valoración online?

En situaciones no inmediatas puede ser adecuada cuando el estado clínico permite una atención segura. Sin embargo, una crisis aguda, un plan actual, intoxicación, tentativa o peligro inminente requieren atención presencial urgente.

¿El suicidio puede prevenirse?

En definitiva, es un fenómeno complejo y no todos los casos pueden anticiparse. Aun así, existen intervenciones eficaces a nivel individual, sanitario, comunitario y social. Preguntar, facilitar acceso a tratamiento, reducir el acceso a medios letales y mantener el acompañamiento forman parte de la prevención.

Fuentes y recursos mencionados

Estas referencias permiten revisar los datos epidemiológicos, las recomendaciones para iniciar una conversación, los recursos españoles y los límites de las escalas de riesgo.

IASP · Día Mundial 2026

Cambiar la narrativa sobre el suicidio

Tema internacional 2024–2026 para promover conversaciones abiertas, reducir el estigma y reforzar la prevención colectiva.

Ver campaña

Organización Mundial de la Salud

Suicidio: datos, factores y prevención

Ficha sobre magnitud mundial, complejidad multicausal, tentativas previas y estrategias de prevención.

Ver ficha

INE · Datos provisionales 2025

Defunciones según la causa de muerte

Datos oficiales sobre 3.808 suicidios registrados provisionalmente en España durante 2025 y distribución por sexo.

Ver datos

Ministerio de Sanidad · Línea 024

Ayuda para personas, familiares y allegados

Información oficial sobre atención telefónica, chat, confidencialidad, disponibilidad permanente y derivación al 112.

Ver recurso

NIMH · Cinco pasos

Preguntar, estar presente y conectar

Guía práctica: preguntar, escuchar, ayudar a mantener la seguridad, conectar con ayuda y hacer seguimiento.

Ver guía

Revisión sistemática y metaanálisis

Preguntar no muestra efectos perjudiciales

Síntesis de estudios sobre si preguntar por ideación, conducta suicida o autolesiones aumenta el malestar o el riesgo.

Ver PubMed

NICE · Guía NG225

Las escalas no predicen el suicidio

Recomendaciones para no utilizar puntuaciones de riesgo como predicción, criterio de alta o puerta de acceso al tratamiento.

Ver recomendaciones

Ministerio de Sanidad · 2025–2027

Plan de Acción para la Prevención del Suicidio

Vigilancia, sensibilización, prevención en grupos vulnerables, coordinación sanitaria, reducción del acceso a medios y apoyo a familias.

Ver plan

Aviso clínico y de seguridad



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