DR. MARC AGRAZ
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Psicosis temprana en adolescentes: señales, evaluación y tratamiento


Guía clínica · Adolescencia · Percepción, confianza y recuperación

Psicosis temprana en adolescentes: señales, evaluación y tratamiento

Algo ha cambiado: un adolescente oye una voz que los demás no escuchan, siente que ciertos mensajes hablan de él o tiene dificultades nuevas para ordenar lo que quiere decir. Puede sentirse asustado, confundido o poco comprendido. Escuchar y buscar una valoración temprana permite aclarar qué ocurre sin precipitar un diagnóstico definitivo. La ayuda se centra en su seguridad, su salud y en recuperar la vida cotidiana, no en reducirlo a una etiqueta. [1,3]

Tres ideas para empezar: Una experiencia aislada no confirma esquizofrenia. Pedir ayuda pronto no exige conocer ya la causa. El tratamiento también debe cuidar los estudios, los vínculos y la salud física.

Para orientarse: Qué se evalúa · Qué tratamientos ayudan · Cuándo pedir ayuda.

Adolescente sentado con las rodillas recogidas, mirando hacia un lado, junto a un escritorio con libros, un cuaderno y una lámpara encendida.
Escena ilustrativa para la guía sobre psicosis temprana en adolescentes, centrada en la escucha, la evaluación y el acompañamiento.

1. Qué significa hablar de psicosis temprana

Un conjunto de síntomas, no una identidad ni una causa única

La psicosis describe alteraciones de la percepción, el pensamiento o la interpretación de la realidad. Puede incluir voces u otras percepciones que otras personas no comparten, convicciones muy firmes difíciles de contrastar y pensamiento o lenguaje desorganizados. La experiencia y el grado de conciencia de lo que ocurre varían. No significa «doble personalidad», falta de inteligencia o una decisión voluntaria. [1,38]

«Temprana» se refiere aquí a la detección y las primeras fases durante la adolescencia. Un primer episodio psicótico es una presentación clínica que necesita estudiar su causa y evolución. Puede aparecer en distintos trastornos, con sustancias o con enfermedades médicas. No equivale automáticamente a esquizofrenia, cuyo diagnóstico exige un patrón y un recorrido propios. [3]

Ejemplo ilustrativo: un joven empieza a interpretar que las conversaciones cercanas contienen mensajes dirigidos a él y deja de acudir a clase. No basta con discutir si su explicación tiene sentido. Interesa conocer desde cuándo ocurre, si puede considerar otras posibilidades, cómo duerme, qué ha consumido y si se siente en peligro. La entrevista debe comprobar lo que está pasando, no dar por concluida la evaluación a partir de este ejemplo.

Experiencias inusuales, riesgo y episodio establecido

Oír algo al quedarse dormido, tener una impresión fugaz o vivir una experiencia culturalmente compartida no se interpreta igual que una alteración persistente con pérdida de funcionamiento. Deben explorarse contexto, frecuencia, convicción, malestar y capacidad de contrastar la experiencia. La evaluación no consiste en declarar patológica una creencia por resultar extraña al profesional. [3,38]

Los estados mentales de riesgo o de alto riesgo clínico se utilizan en servicios especializados para describir determinadas combinaciones de síntomas atenuados y cambios funcionales. No son una predicción de lo que inevitablemente ocurrirá. En menores se debate cuánto añaden estos criterios a la información que ya aporta necesitar atención de salud mental. Una evaluación especializada puede orientar ayuda sin prometer que un test anticipe el futuro. [4]

Conviene distinguir dos objetivos: aliviar dificultades actuales y prevenir un trastorno posterior. Son preguntas diferentes. No demostrar prevención no convierte en inútil escuchar, tratar un insomnio, abordar ansiedad o ayudar a volver al instituto. Tampoco autoriza a anunciar que esas intervenciones impedirán una psicosis. [12]

Qué sabemos de la frecuencia

Qué sabemos de la frecuencia
Fuente y población Qué se está midiendo Límite de interpretación
NIMH, información general Episodios y síntomas psicóticos en poblaciones y edades diversas. Sus estimaciones generales no son una prevalencia española de 13–17 años. [1]
Estudio español de baremación del PQ-B, 2021 Autoinforme de experiencias atenuadas en 3.441 adolescentes. Responder afirmativamente a un ítem no equivale a tener psicosis ni a recibir un diagnóstico futuro. [5]
Revisión evolutiva de Kelleher, 2025 Experiencias psicóticas, muestras clínicas y trastornos de inicio temprano. Son fenómenos de frecuencia y significado distintos; no deben sumarse como casos de esquizofrenia. [4]

Esta búsqueda narrativa no permite ofrecer una cifra nacional reciente y representativa de primeros episodios psicóticos para toda la franja de 13–17 años. Evitar una cifra engañosa es más útil que convertir porcentajes de cuestionarios en prevalencia diagnóstica.

Vulnerabilidad no significa destino

Se estudian factores genéticos, del desarrollo, del entorno y del consumo de sustancias. Ninguno explica por sí solo la experiencia de todos los adolescentes. Los antecedentes familiares ayudan a valorar, pero no diagnostican a una persona ni permiten responsabilizar a la familia. Un acontecimiento estresante puede ser relevante sin constituir una explicación completa. [3,4]

Como orientación para hablar en casa, puede empezarse por qué ha cambiado y qué ayuda necesita, en vez de buscar una culpa o decidir de inmediato cómo será su vida adulta.

2. Señales y experiencias que merecen atención

Escuchar lo que siente antes de ponerle nombre

El adolescente puede describir sonidos, voces, sensación de que algo cotidiano tiene un significado especial o dificultad para ordenar sus ideas. A veces habla poco por miedo a que le ridiculicen; otras veces no comparte que exista un problema. Su relato necesita tiempo y preguntas claras, no una demostración pública ante varias personas. [1,38]

Propuesta de conversación: «Has dicho que te cuesta sentirte seguro. ¿Qué estás notando? ¿Cuándo empezó?». Después puede preguntarse qué le preocupa más y qué le ayudaría a permanecer acompañado. Son preguntas abiertas, no un interrogatorio que presupone que todo es falso o que confirma una amenaza.

Escuchar lo que siente antes de ponerle nombre
Cambio observado o referido Qué conviene explorar Qué no demuestra por sí solo
Escuchar algo que otros no oyen Momento del día, sueño, sustancias, repetición, sufrimiento y contexto. Esquizofrenia, peligrosidad o una causa única.
Sentirse observado o interpretar mensajes como personales Grado de convicción, alternativas, contexto real y consecuencias. Que todo acoso sea imaginario o que una sospecha aislada sea delirante.
Dificultad nueva para seguir una conversación Organización del pensamiento, atención, lenguaje y nivel de conciencia. Falta de esfuerzo o TDAH de inicio reciente.
Abandono de actividades y autocuidado Ánimo, energía, síntomas, efectos de tratamientos y barreras del entorno. Un «síntoma negativo» confirmado por una sola conducta.
Cambio brusco con fiebre, confusión o síntomas neurológicos Necesidad de valoración médica urgente. Una crisis psiquiátrica que pueda esperar sin exploración.

La tabla orienta la entrevista; no sirve para que familiares o docentes diagnostiquen. El significado depende de la combinación, la evolución y la repercusión. [3,6,7]

El punto de comparación es su funcionamiento habitual

Una persona reservada no presenta necesariamente un deterioro por preferir pocos amigos. Es distinto que alguien deje de comunicarse de manera nueva, abandone actividades que desea mantener o pierda habilidades cotidianas. Conviene describir hechos: «antes iba a esta clase y ahora no consigue entrar», en lugar de «se ha vuelto raro».

Ejemplo ilustrativo: puede continuar aprobando, pero dedicar mucho esfuerzo a comprobar si quienes están cerca hablan de él. La nota final no recoge ese coste. Otra persona puede bajar el rendimiento por una depresión, falta de sueño o dificultades de aprendizaje. El cambio académico no decide entre esas posibilidades.

Desorganización, apatía y cambios de movimiento

«Síntomas positivos» significa que aparecen fenómenos nuevos, como alucinaciones; no que sean beneficiosos. «Síntomas negativos» alude a disminuciones de iniciativa, expresión o interés, pero manifestaciones semejantes pueden relacionarse con depresión, sedación u otros problemas. Se requiere evaluación, no aplicar esas palabras como calificativos personales. [3]

Una inmovilidad llamativa, silencio o dificultad para responder de aparición nueva, movimientos extraños, rechazo de líquidos o deterioro rápido necesitan valoración médica. No se diagnostica catatonía desde una página ni se intenta resolverla con un ejercicio doméstico. [6,7]

Preguntar por seguridad sin estigmatizar

Es importante saber si siente que debe obedecer una voz, si piensa en hacerse daño o si teme perder el control. Preguntar no equivale a asumir que todas las personas con psicosis son violentas. La actuación se decide por la situación concreta y por la posibilidad real de mantenerse a salvo. [1,37]

El adolescente también necesita saber que puede contar amenazas, abuso o acoso. Tener síntomas psicóticos no invalida automáticamente un relato ni exime a los adultos de investigar necesidades de protección.

3. Evaluación y diagnóstico: comprender antes de concluir

Reconstruir la secuencia y contrastar varias fuentes

La valoración combina entrevista, historia evolutiva y médica, exploración del estado mental y funcionamiento. Se revisa cómo era antes del cambio, qué apareció primero y qué empeora o alivia las dificultades. También importan el sueño, el ánimo, experiencias adversas, medicamentos, suplementos y sustancias. [3]

La familia puede aportar una cronología concreta; el adolescente aporta experiencias que no son visibles. El instituto conoce otro entorno. Una discrepancia no se resuelve suponiendo que alguien miente: puede señalar contextos distintos, dificultades para explicarse o información que aún falta.

Para preparar la visita, resulta útil llevar informes relevantes, una lista de productos y tratamientos y unas fechas aproximadas. No hace falta registrar cada frase, vigilar el móvil de forma secreta ni convencer primero al joven de que tiene una enfermedad. Puede anotarse qué desea recuperar: dormir, volver a una actividad o sentirse menos asustado.

Exploración médica y pruebas dirigidas

No existe una analítica, resonancia o cuestionario que confirme por sí solo todas las psicosis. La exploración orienta qué pruebas son pertinentes, incluida la valoración de sustancias y medicamentos. Un resultado toxicológico tampoco explica automáticamente toda la presentación. [3,6]

En una cohorte de 235 pacientes de 5–18 años, publicada en 2026, la neuroimagen aportó hallazgos explicativos en tres casos, todos con alteraciones neurológicas o datos atípicos. Es una investigación retrospectiva de un centro: apoya orientar las pruebas por los hallazgos, no excluir enfermedades médicas por una regla universal ni omitirlas cuando hay señales de alarma. [7]

Ante confusión fluctuante, convulsiones, fiebre, deterioro rápido o cambios motores importantes, el estudio debe adaptarse. Las posibles causas neurológicas, autoinmunes, tóxicas o metabólicas no se resuelven solicitando indiscriminadamente un panel comercial ni atribuyendo todo a estrés. [3,6]

Instrumentos: preguntas distintas, resultados distintos

Instrumentos: preguntas distintas, resultados distintos
Recurso Para qué puede ayudar Qué no permite concluir
PQ-B Explorar experiencias atenuadas y el malestar que producen; existen datos españoles comunitarios. No diagnostica esquizofrenia ni predice por sí solo una transición. [5]
CAARMS o SIPS, en evaluación especializada Describir síntomas y estados de riesgo mediante entrevistas y criterios específicos. No son un autoexamen ni una certeza sobre la evolución individual, especialmente en menores. [4,12]
Escalas clínicas de gravedad, como PANSS Organizar el seguimiento de dimensiones sintomáticas cuando son pertinentes. Una puntuación no sustituye diagnóstico, exploración o evaluación de calidad de vida. [9,13]
Objetivos cotidianos acordados Seguir asistencia, descanso, relaciones, autocuidado y participación. Un registro familiar no es una prueba de veracidad ni obliga a alcanzar el mismo rendimiento que antes de inmediato.

El idioma, la versión, la formación y las condiciones de administración importan. No se reproducen instrumentos protegidos ni se atribuye validez a una traducción o adaptación online no contrastada.

Diagnóstico diferencial y coexistencia de problemas

Diagnóstico diferencial y coexistencia de problemas
Posibilidad que necesita valoración Pregunta clínica orientativa
Trastorno del espectro de la esquizofrenia u otro trastorno psicótico ¿Qué síntomas, duración, cambios y repercusión configuran el episodio?
Manía o depresión con síntomas psicóticos ¿Cómo se relacionan las experiencias con cambios importantes del ánimo, energía y necesidad de sueño?
Sustancias o medicamentos ¿Qué ocurrió antes y después del consumo, la retirada o un cambio de tratamiento?
Trauma, disociación o ansiedad intensa ¿Qué experiencias, recordatorios y estados acompañan lo que describe?
TOC con poca conciencia de enfermedad ¿Hay pensamientos intrusivos y respuestas para neutralizarlos, o un patrón diferente?
TEA, dificultades del lenguaje o discapacidad intelectual ¿Qué es habitual en su desarrollo y qué cambio es realmente nuevo?
Delirium o enfermedad neurológica/médica ¿Hay alteración de conciencia, signos focales, convulsiones, fiebre o regresión rápida?

Las posibilidades pueden coexistir. La temporalidad del cannabis, por ejemplo, es relevante, pero un episodio asociado al consumo no debe cerrarse sin seguimiento simplemente porque haya desaparecido la intoxicación. La formulación puede cambiar con nueva información sin que eso signifique abandonar al adolescente. [3,23]

Intimidad, consentimiento y participación

Conviene explicar qué se hablará a solas, qué información es necesaria para proteger la salud y cómo participarán los cuidadores. La Ley 41/2002 establece, como regla general, consentimiento propio desde los 16 años, con excepciones, incluida una actuación de grave riesgo. Antes de esa edad también deben considerarse comprensión y participación. [8]

Un diagnóstico de psicosis no determina automáticamente incapacidad para todas las decisiones. La valoración es concreta, y la urgencia o una eventual hospitalización requieren su propio marco asistencial y legal. No se promete confidencialidad absoluta ni se entrega por sistema todo lo hablado al entorno. [8]

4. Tratamiento y apoyos: atender el episodio y sostener la recuperación

La ayuda cambia según lo que se haya encontrado

Ante síntomas atenuados, NICE propone atención psicológica y de los problemas asociados y desaconseja antipsicóticos únicamente para reducir un riesgo futuro de psicosis. En un primer episodio establecido, recomienda medicación antipsicótica junto con intervención psicológica y familiar. Son situaciones distintas, no instrucciones para elegir tratamiento mediante un test en casa. [2]

El plan debe explicar qué problema se está tratando, qué beneficios se esperan y cuándo se revisará. Puede cambiar si aparecen datos médicos, afectivos o de consumo nuevos. Sedar, reducir una puntuación y recuperar funcionamiento no son objetivos equivalentes.

Ejemplo de objetivo compartido: «Queremos que puedas descansar, hablar de lo que te está asustando y volver a una parte de tus actividades con apoyo». Es una propuesta adaptable, no un pronóstico ni una exigencia de mejoría a fecha fija.

Atención coordinada y continuidad

La atención coordinada combina valoración médica, tratamiento, trabajo con la familia y apoyo educativo o laboral. En RAISE-ETP, 404 personas de 15–40 años recibieron atención NAVIGATE o cuidados habituales en centros asignados a una u otra estrategia. A dos años se observaron beneficios clínicos y funcionales. La evidencia incluye adolescentes, pero no es exclusiva de menores ni valida cualquier consulta aislada como programa equivalente. [9]

En la práctica importa saber quién coordina, a quién avisar y qué profesional revisa efectos adversos, asistencia escolar o consumo. Disponer de muchos contactos sin una responsabilidad clara puede dejar preguntas esenciales sin respuesta.

En Cataluña existen programas de psicosis incipiente; Althaia describe, por ejemplo, un PAE-TPI para edades de 14–35 años. Es una referencia de organización, no una confirmación del circuito de Lleida. La derivación territorial debe comprobarse con los servicios sanitarios correspondientes; tener trece años tampoco justifica esperar para recibir atención. [33,34]

Qué aporta la psicoterapia

La TCC adaptada puede ayudar a explorar las experiencias, disminuir malestar y ensayar formas de responder que permitan participar en la vida diaria. El trabajo familiar ofrece comprensión, comunicación y planificación. No se basa en ganar una discusión sobre una creencia, culpar a los cuidadores o prometer que una explicación eliminará todas las experiencias. [2,38]

Como ejemplo ilustrativo, una persona que teme entrar en clase puede trabajar qué anticipa, qué apoyo necesita y qué paso tolerable desea intentar. Antes debe comprobarse que no haya un peligro real o un deterioro que requiera otra intervención. El acuerdo se revisa; no se fuerza una exposición ni se interpreta toda dificultad como falta de motivación.

Qué aporta la psicoterapia
Investigación Población y diseño Aportación y límite
RAISE-ETP 404 personas de 15–40 años; atención coordinada frente a habitual, asignación por centros. Mejoría clínica y funcional; no muestra exclusiva adolescente ni programa reproducible con un único componente. [9]
MAPS, 2020 61 jóvenes de 14–18 años; antipsicótico, intervención psicológica o combinación. Piloto de viabilidad; no demuestra equivalencia entre opciones ni permite recomendar retirar medicación a todos. [10]
Frearson y colaboradores, 2025 24 estudios, 1.319 participantes en muestras con edad media menor de 18 años. Señales en síntomas y funcionamiento, pero no reducción demostrada de transición; heterogeneidad y edades no exclusivamente menores. [12]
OPUS YOUNG, protocolo de 2026 Diseñado para 290 participantes de 12–17 años y dos años de intervención. Investiga atención integrada; el documento consultado no aporta resultados de eficacia. [11]

Estos estudios no permiten prometer prevención o recuperación para una persona concreta. En particular, la mejora del sufrimiento actual merece seguimiento aunque no pueda demostrarse que se haya evitado una enfermedad futura.

Medicación: decidir conjuntamente y verificar la indicación española

Tabla orientativa, sin dosis ni instrucciones individuales. La autorización para esquizofrenia no equivale a autorización para cualquier experiencia perceptiva, estado de riesgo o diagnóstico afectivo. Se han contrastado presentaciones concretas en CIMA.

Medicación: decidir conjuntamente y verificar la indicación española
Medicamento Situación española pertinente Precauciones de seguimiento
Aripiprazol oral Abilify contempla esquizofrenia desde 15 años; su indicación de manía desde 13 no amplía la anterior. [14] Acatisia, somnolencia, cambios de impulsos, peso e interacciones.
Lurasidona Latuda contempla esquizofrenia desde 13 años. [15] Tomarla con comida forma parte de su uso correcto; revisar acatisia, somnolencia e interacciones CYP3A4.
Brexpiprazol Rxulti contempla esquizofrenia desde 13 años. [16] Peso/metabolismo, efectos motores, sueño e interacciones.
Paliperidona oral de liberación prolongada Invega contempla esquizofrenia desde 15 años; no extrapolar a las formulaciones inyectables. [17] Prolactina, movimientos, función renal, riesgo cardíaco y deglución.
Risperidona La ficha consultada no recomienda esquizofrenia en menores de 18; su indicación pediátrica de conducta no es equivalente. [18] Situación fuera de ficha, peso, prolactina, sedación y efectos motores.
Clozapina Leponex se sitúa en esquizofrenia resistente con condiciones específicas; no recomendada por debajo de 16 años por insuficiencia de datos. [19] Controles hematológicos y vigilancia de infección, síntomas cardíacos, estreñimiento importante, convulsiones e interacciones.

El ensayo de brexpiprazol de 2025 incluyó 316 adolescentes de 13–17 años y mostró mejoría de síntomas frente a placebo durante seis semanas. Aripiprazol fue referencia activa; el estudio no establece superioridad entre ambos ni seguridad indefinida. Estuvo financiado por Otsuka y Lundbeck. [13]

Si se considera un uso en condiciones diferentes a las autorizadas, deben justificarse la necesidad individual, la información y el consentimiento. Un estudio extranjero no modifica la ficha española. La selección no depende únicamente de la edad: antecedentes, diagnóstico, tolerancia y preferencias también cuentan. [21]

Seguimiento físico y efectos que pueden confundirse con síntomas

La vigilancia incluye crecimiento, peso, presión arterial, pulso, parámetros metabólicos, prolactina cuando corresponda y síntomas motores. Debe empezar pronto y continuar, no esperar a que el adolescente cambie visiblemente. La inquietud por acatisia puede confundirse con ansiedad o agitación; esa posibilidad merece revisión antes de atribuirla al empeoramiento del trastorno. [20]

Ejemplo de conversación: «Desde que cambiamos el tratamiento, ¿te cuesta quedarte quieto, mantenerte despierto o sentirte cómodo con tu cuerpo?». Explicarlo no es desobedecer. También deben existir oportunidades para hablar de sexualidad, menstruación, apetito o preocupaciones sobre el peso sin vergüenza. [14,17,20]

Ante problemas metabólicos, limitarse a pedir más voluntad puede ser insuficiente. En IMPACT, 127 jóvenes de 8–19 años, con diagnósticos diversos y aumento de peso asociado a antipsicóticos, mejoraron determinadas medidas de peso con metformina o un cambio farmacológico frente a continuar el tratamiento. El cambio a perfenazina presentó problemas de estabilidad: no se deriva de ello una recomendación universal de sustituir fármacos o añadir metformina. [22]

Cuando la respuesta no es suficiente

Antes de declarar resistencia se revisan diagnóstico, objetivos, administración real, tolerancia, sustancias, interacciones y tratamiento recibido. Clozapina puede tener un papel en esquizofrenia resistente, con valoración especializada y controles; no es una opción de rescate familiar ni un sustituto del seguimiento. Sus límites de edad y sus precauciones deben distinguirse de recomendaciones internacionales. [3,19]

La duración se acuerda según evolución y balance beneficio-riesgo. No se inicia, interrumpe ni reduce un antipsicótico por cuenta propia porque hayan desaparecido las voces o porque una página hable de efectos adversos. El plan debe incluir cómo pedir revisión y qué observar ante una posible recaída. [2,14,15,16,17,18,19]

5. Visión integrativa: cuidar la salud sin prometer prevención universal

Un plan que responda a necesidades reales

Integrar significa coordinar salud física, descanso, alimentación, movimiento, relaciones y tratamientos. No consiste en añadir productos ni en decidir que la experiencia tiene una única causa intestinal, hormonal o emocional. Conviene elegir qué necesita atención ahora y qué beneficio se pretende observar. La familia no debería recibir simultáneamente tantas obligaciones que la recuperación se convierta en otro problema de cumplimiento.

Un plan que responda a necesidades reales
Nivel de aplicación Ejemplos Límite que debe mantenerse
Atención del episodio y recuperación Tratamiento especializado, participación familiar y apoyo educativo. Se adapta al diagnóstico; no todos los síntomas atenuados requieren antipsicóticos. [2,9]
Salud general y problemas documentados Sueño, alimentación suficiente, salud metabólica y corrección de carencias. Sus beneficios no equivalen a curación de la psicosis. [20,24,25]
Opciones complementarias en investigación Omega-3, NAC, microbiota o CBD investigado. Los resultados, edades y objetivos son diferentes; no pauta universal pediátrica. [26,27,28,31,32]
Productos con interacciones o riesgo Hipérico, mezclas sedantes, cannabis y preparados de composición incierta. «Natural» no asegura inocuidad ni compatibilidad con la medicación. [15,23,29,30]

Esta es una clasificación editorial de utilidad y prudencia, no una evaluación formal GRADE.

Sueño: observar el cambio y recuperar regularidad

Entre 13–17 años, la referencia general es 8–10 horas de sueño, sin convertir ese rango en una prueba diagnóstica. Importa saber si el joven quiere dormir y no puede, si duerme mucho menos sin sentir cansancio o si teme acostarse por lo que percibe. Esas situaciones necesitan respuestas distintas. [24]

Propuesta adaptable: acordar una hora razonable para terminar actividades, reducir estímulos que molestan y disponer de un contacto si aparece miedo nocturno. No se utiliza la privación de sueño como ejercicio ni se recurre a medicación prestada. Varias noches con descanso mínimo, cambios marcados de conducta o confusión necesitan revisión, no solo recomendaciones de higiene.

BEST, un piloto con 50 adultos con síntomas psicóticos persistentes, encontró mejoría del insomnio con TCC del sueño, pero incertidumbre sobre los efectos en voces y delirios. No prueba remisión de psicosis adolescente ni justifica copiar sus técnicas sin adaptación. [39]

Alimentación, crecimiento y relación con el cuerpo

La atención nutricional debe facilitar comidas suficientes y regulares, atender selectividad o dificultades digestivas y evitar comentarios humillantes sobre el peso. Un adolescente puede necesitar ayuda tanto para comer cuando está asustado como para manejar aumento del apetito asociado al tratamiento. El seguimiento metabólico no debería convertirse en vigilancia familiar constante. [20,22]

Ejemplo organizativo: pactar una comida que resulte previsible y preguntar qué dificulta el resto, en vez de imponer ayunos, una «desintoxicación» o múltiples exclusiones. La elección se ajusta a necesidades médicas reales, recursos y preferencias. No se ofrece una dieta que prometa eliminar síntomas psicóticos.

Movimiento y participación, no entrenamiento obligatorio

Caminar acompañado, una actividad recreativa o volver gradualmente a un deporte pueden tener objetivos de salud y pertenencia. Las recomendaciones generales de actividad física no son una dosis antipsicótica. La intensidad debe adaptarse a estado clínico, condición física, mareos, sedación y seguridad; no se pide entrenar para compensar un efecto adverso sin revisarlo. [25]

Puede empezarse por una actividad elegida, de duración tolerable y sin exposición pública del diagnóstico. Registrar disfrute o participación puede ser más útil que imponer una marca deportiva.

Cannabis, estimulantes y cambios de tabaco

El estudio EU-GEI relacionó el uso diario y de cannabis de alta potencia con mayor probabilidad de primer episodio psicótico. Era observacional y principalmente de adultos: no determina la causa individual ni permite afirmar que toda persona consumidora desarrollará psicosis. Sí refuerza la necesidad de preguntar por THC y otras sustancias sin moralizar. [23]

También se revisan alcohol, estimulantes y productos utilizados para dormir o rendir. El humo del tabaco y sus cambios pueden modificar la exposición a clozapina; iniciar, dejar o variar el consumo debe comunicarse al prescriptor. No se recomienda seguir fumando para estabilizar un nivel farmacológico. [19]

Omega-3: el resultado de PURPOSE importa

PURPOSE incluyó 135 participantes de 13–20 años con alto riesgo, seis meses de suplementación y seguimiento posterior. No encontró ventaja frente a placebo en transición a psicosis a dos años ni en síntomas tras el tratamiento. Por tanto, no se propone omega-3 como prevención rutinaria demostrada. El resultado tampoco es un juicio sobre el pescado como alimento ni un ensayo de todos los trastornos psicóticos establecidos. [26]

Micronutrientes y vitamina D

La selección de analíticas debe responder a dieta, exposición, crecimiento, síntomas u otros riesgos concretos. Corregir una carencia tiene una finalidad sanitaria propia. En DFEND, 149 adultos con psicosis temprana no mejoraron los resultados clínicos principales al añadir vitamina D durante seis meses. No es evidencia pediátrica ni una razón para dejar sin tratar una deficiencia: separa reposición nutricional y expectativa antipsicótica. [27]

No se trasladan megadosis de investigaciones adultas a menores. Tampoco un panel amplio de nutrientes permite identificar por sí solo la causa de un episodio. [29]

NAC, estrés oxidativo y mecanismos

Un ensayo de NAC en 63 adultos de 18–40 años con psicosis temprana no encontró mejoría global en síntomas o funcionamiento, aunque mostró señales cognitivas y cambios en marcadores redox. Un mecanismo interesante no equivale a beneficio clínico confirmado en adolescentes. No se ofrece una pauta de suplementación ni una prueba comercial de glutatión como requisito de evaluación. [28]

Microbiota, inmunidad y salud digestiva

Zheng y colaboradores estudiaron muestras humanas y transferencia de microbiota a ratones, con cambios metabólicos y conductuales. Ese trabajo ayuda a formular hipótesis sobre el eje intestino-cerebro; no demuestra que un probiótico trate la psicosis adolescente, ni autoriza trasplantes fecales o el diagnóstico mediante una muestra comercial de heces. [31]

Tiene sentido atender estreñimiento, dolor y alimentación. La vigilancia de hipomotilidad intestinal con clozapina es especialmente importante y no se sustituye por añadir fibra sin valorar un cuadro significativo. La sospecha de enfermedad autoinmune pertenece a una evaluación médica específica, no a un tratamiento antiinflamatorio universal. [3,19]

Fitoterapia, CBD y prácticas corporales

El hipérico está contraindicado con lurasidona por su interacción como inductor potente de CYP3A4. Otras mezclas pueden modificar exposición, somnolencia o tolerancia. Conviene mostrar al equipo envases y componentes; las etiquetas «para el estrés» o «natural» no informan de toda su seguridad. [15,29,30]

El ensayo de CBD de McGuire estudió 88 adultos, como añadido al antipsicótico, y encontró señales en síntomas positivos. No establece un tratamiento para menores ni es equivalente a cannabis con THC o a preparados comerciales. Esta búsqueda no aporta base suficiente para recomendarlos rutinariamente en psicosis adolescente. [32]

Música, actividades creativas o prácticas breves de orientación al presente pueden plantearse como apoyos voluntarios. No se exige cerrar los ojos, concentrarse intensamente en sensaciones o mantener un ejercicio que aumenta confusión. Estas propuestas de acompañamiento no se presentan como tratamientos validados de la psicosis.

Revisar lo que aporta cada cambio

Como acuerdo práctico, se puede formular: «Queremos mejorar este problema, probaremos este cambio y revisaremos beneficio, molestias y esfuerzo». Introducir varias intervenciones a la vez dificulta saber qué está ayudando. El plan debe dejar espacio para descansar y relacionarse, no exigir una vida perfecta para merecer recuperación.

6. Familia e instituto: sostener confianza y autonomía

Validar el miedo sin confirmar una amenaza no comprobada

Una frase ilustrativa puede ser: «Entiendo que esto te está asustando. Yo no estoy percibiendo lo mismo, pero quiero ayudarte a sentirte seguro y buscar una valoración». Reconoce la experiencia sin afirmar que la explicación sea cierta ni convertir la conversación en un examen de realidad.

Es preferible un intercambio breve y tranquilo a varias personas discutiendo a la vez. Se puede preguntar qué necesita en ese momento y ofrecer una opción concreta. Esta propuesta no sustituye atención urgente, no implica aceptar agresiones y no debe utilizarse para ignorar una amenaza real o una denuncia de acoso.

Otro ejemplo: si pide que toda la familia revise repetidamente un mensaje buscando claves, puede responderse: «No puedo confirmar que contenga esa amenaza. Sí veo cuánto te preocupa; vamos a hablarlo con el profesional y a decidir cómo acompañarte ahora». El propósito no es retirar afecto, sino evitar una investigación interminable que aumente angustia.

Repartir responsabilidades y preparar cambios

Como propuesta organizativa, conviene identificar quién acompaña a visitas, quién conoce el plan y a quién avisar fuera del horario habitual. No todo debe recaer en un hermano o una amistad. También hace falta acordar momentos sin hablar de síntomas, donde el joven pueda seguir siendo estudiante, amigo o miembro de la familia, no únicamente una persona supervisada.

Tras un ingreso o una crisis, recuperar responsabilidades no tiene que ser todo o nada. Se pueden revisar tareas, trayectos y citas con metas elegidas. El adolescente debe conocer qué información se comparte y poder preguntar por sus efectos. La necesidad de apoyo no elimina su voz. [8,9]

Apoyos escolares con objetivo y revisión

Apoyos escolares con objetivo y revisión
Situación ilustrativa Apoyo posible Qué conviene revisar
Reincorporación después de una crisis Acordar una persona de referencia y un retorno ajustado a la situación clínica. Asistencia, seguridad y carga; no recuperar todo el temario inmediatamente.
Dificultad para concentrarse Priorizar tareas y ofrecer instrucciones claras por pasos. Comprensión, fatiga, síntomas y posibles efectos del tratamiento.
Miedo o desbordamiento durante una clase Una vía discreta para pedir ayuda y un adulto que conozca el acuerdo. Que el recurso no termine en expulsión o aislamiento permanente.
Rumores o exposición del diagnóstico Compartir solo la información necesaria y responder al acoso. Privacidad, pertenencia y preferencias del adolescente.
Educación física, talleres o desplazamientos Ajustar demandas según salud, alerta y seguridad. Mareos, sedación y evolución; evitar prohibiciones automáticas por la etiqueta.
Exámenes y proyectos largos Calendario realista, fragmentación y coordinación entre docentes. Aprendizaje y participación, además de notas.

Son propuestas originales adaptables, no prestaciones automáticas ni un programa validado por separado. Los apoyos educativos son parte de la recuperación; no necesitan esperar a que desaparezca toda dificultad, siempre que el plan sea seguro. [9,38]

Vínculos y vida digital

No toda actividad online es perjudicial. Puede aportar amistades, ocio y continuidad escolar. Importa explorar si determinados contenidos aumentan miedo o falta de sueño, sin asumir que el móvil explica el episodio. Como propuesta, pueden acordarse pausas, contactos fiables y maneras de pedir ayuda sin exponer experiencias privadas en redes.

La familia no necesita publicar una crisis ni buscar una interpretación entre desconocidos. Proteger la intimidad también significa evitar que vídeos, mensajes o detalles médicos se conviertan en material de conversación del grupo.

7. Cuándo pedir ayuda y cómo preparar la atención

No esperar a que exista certeza diagnóstica

Una sospecha de psicosis o experiencias atenuadas con malestar y deterioro requiere valoración sin demora. Aunque NICE utiliza cuatro semanas para una recomendación concreta sobre síntomas sostenidos, no hay que esperar cuatro semanas ante señales importantes: su recomendación de evaluar una posible psicosis ya pide actuar sin demora. [2]

Si aparecen voces, convicciones difíciles de contrastar o desorganización junto con deterioro rápido, insomnio importante o dificultades para comer y beber, contacta con atención sanitaria para decidir la urgencia. No se deja la decisión únicamente a un cuestionario o a que la familia consiga persuadir al joven.

Qué situaciones son una emergencia

Cómo facilitar la primera consulta

Puede comunicarse el motivo con hechos observables: qué empezó, desde cuándo, cambios de sueño, consumo y qué preocupa de la seguridad. Reunir informes y tratamientos ayuda; no debe retrasar una urgencia. Si existen vídeos obtenidos de forma respetuosa que sean clínicamente relevantes, el equipo indicará cómo compartirlos de manera segura; no se difunden en redes.

Mensaje al adolescente: puedes empezar diciendo «me está costando saber qué está pasando» o «hay algo que me asusta». No necesitas aceptar una etiqueta para pedir ayuda. También puedes preguntar quién conocerá lo que cuentes y proponer una persona de confianza para acompañarte.

Presencial, online y transición asistencial

Una entrevista online puede formar parte de una atención seleccionada, pero no reemplaza exploraciones, constantes o pruebas necesarias, ni es una vía apropiada para toda crisis. El plan debe concretar ubicación, privacidad y forma de activar ayuda. No se promete seguimiento permanente por disponer de videollamada.

La atención pública ordinaria de salud mental en Cataluña se organiza mediante derivación, con circuitos propios para urgencias. Antes de cumplir dieciocho años conviene acordar la continuidad, los contactos y quién asumirá cada parte del seguimiento. Cambiar de etapa no debería dejar el tratamiento ni las necesidades físicas sin responsable. [34]

8. Preguntas frecuentes

¿Oír una voz significa tener esquizofrenia?

No. Importan el contexto, el sueño, las sustancias, la persistencia y otros síntomas. Algunas experiencias no corresponden a un trastorno psicótico. Si generan miedo, deterioro o riesgo, merecen evaluación, sin concluir el diagnóstico por una sola manifestación. [3,4]

¿Es lo mismo psicosis temprana que esquizofrenia de inicio temprano?

No. Psicosis temprana describe primeras fases de un síndrome que puede tener distintas causas. La esquizofrenia exige un patrón diagnóstico y evolutivo específico. La valoración puede necesitar seguimiento para distinguirla de otras explicaciones sin retrasar la atención. [1,3]

¿Debemos esperar cuatro semanas para pedir ayuda?

No. Esa duración aparece en una recomendación concreta de derivación por síntomas sostenidos, no como plazo mínimo para atender. Ante una posible psicosis debe buscarse valoración sin demora, y ante peligro inmediato, atención de emergencia. [2]

¿Un test positivo permite saber si desarrollará psicosis?

No. Un cribado organiza preguntas; no determina el futuro. Las entrevistas especializadas también necesitan contexto y seguimiento. Los datos de riesgo de grupos seleccionados no son una probabilidad individual que pueda obtenerse mediante un cuestionario online. [4,5]

¿Puede ocurrir aunque siga sacando buenas notas?

Las notas no describen todo el funcionamiento. Puede haber miedo, esfuerzo desproporcionado o pérdida de relaciones que no se reflejen en el boletín. Como orientación práctica, conviene preguntar qué ha cambiado y qué actividades está dejando de hacer, sin diagnosticar por rendimiento.

¿Siempre se debe hacer una resonancia o un EEG?

No son pruebas universales que confirmen o excluyan toda psicosis. La historia y la exploración orientan su necesidad, especialmente ante signos neurológicos o presentaciones atípicas. Decidir no hacer una prueba concreta exige juicio clínico, no asumir de antemano que «todo es psicológico». [6,7]

¿El cannabis explica por completo un episodio?

Puede contribuir o desencadenar síntomas, pero no permite concluir que todo terminará al desaparecer la intoxicación. Es necesario valorar temporalidad, evolución y otros factores. Preguntar por el consumo debe facilitar ayuda, no convertirse en un castigo que impida contarlo. [3,23]

¿Todas las experiencias atenuadas requieren antipsicóticos?

No. NICE desaconseja utilizarlos únicamente para reducir el riesgo de desarrollar psicosis. Deben atenderse las dificultades presentes y las condiciones asociadas. Esa recomendación no se confunde con el tratamiento de un primer episodio establecido o con una indicación médica diferente. [2]

¿La psicoterapia puede sustituir siempre a la medicación?

No se puede afirmar. MAPS fue un piloto de viabilidad y no demuestra equivalencia entre opciones. La elección responde al diagnóstico, gravedad, seguridad y preferencias, dentro de un plan especializado. No se retira un medicamento a partir de la descripción de un ensayo. [10]

¿El tratamiento durará necesariamente toda la vida?

No puede decidirse desde una página. La evolución y el balance entre beneficios y efectos adversos orientan revisiones. La mejoría no justifica suspender de golpe; tampoco exime de explicar por qué se mantiene el tratamiento y cuándo se volverá a valorar. [14,15,16,17,18,19]

¿Los omega-3 o la vitamina D previenen la psicosis?

PURPOSE no encontró prevención con omega-3 en jóvenes de alto riesgo. DFEND no mostró beneficio clínico principal con vitamina D en adultos con psicosis temprana. No son productos intercambiables ni sustituyen la evaluación. Corregir una deficiencia por sus indicaciones médicas es otra cuestión. [26,27]

¿Debemos discutir para que admita que su interpretación no es real?

Como propuesta de comunicación, puede reconocerse el miedo sin confirmar la amenaza y ofrecer ayuda concreta. Una confrontación prolongada no es un tratamiento. Tampoco debe descartarse un acoso real por el diagnóstico. Ante riesgo o deterioro, la prioridad es la valoración y la seguridad.

¿Puede volver al instituto y mantener sus amistades?

La recuperación incluye educación y vínculos, con apoyos adaptados y revisión. El retorno no necesita plantearse como todo o nada, pero debe atender seguridad, carga y evolución. La información compartida se acuerda con criterio clínico y respeto a la intimidad. [8,9,38]

¿Qué hago si no quiere acudir y me preocupa su seguridad?

Evita convertirlo en una batalla por aceptar una etiqueta. Explica el cambio que preocupa y ofrece acompañamiento. Si existe peligro inmediato o no puede mantenerse la seguridad, llama al 112. Para orientación sanitaria urgente en Cataluña, contacta con el 061; no esperes a obtener una promesa. [35,36,37]

9. Fuentes y lecturas clínicas

Las referencias respaldan afirmaciones concretas, no certifican un diagnóstico personal. Se distinguen estudios pediátricos y adultos, guías, regulación y recursos asistenciales. Las notas del paquete registran acceso efectivo y límites. Fecha de consulta documental: 7 de noviembre de 2026.

  1. NIMH. Cómo comprender qué es la psicosis. Información institucional en español. Síntomas, causas diversas, recuperación y atención coordinada. No exclusiva de 13–17 años; las vías urgentes estadounidenses no se trasladan a España. Fuente: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/como-comprender-que-es-la-psicosis
  2. NICE. Psychosis and schizophrenia in children and young people: recognition and management. CG155. Menores de 18 años; derivación sin demora ante posible psicosis, atención de primer episodio, intervención combinada y límites de antipsicóticos preventivos. No confundir cuatro semanas con obligación de esperar. Documento iniciado en 2013, con actualizaciones posteriores, no guía nueva de 2026. Fuente: https://www.nice.org.uk/guidance/cg155/chapter/recommendations
  3. Sunshine A, McClellan J. Practitioner Review: Psychosis in Children and Adolescents. Journal of Child Psychology and Psychiatry. 2023. Diferencial, valoración médica y tratamientos pediátricos; no todas las experiencias psicóticas implican esquizofrenia. PMID 36878476. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10501332/
  4. Kelleher I. Annual Research Review: Psychosis in children and adolescents: key updates from the past 2 decades on psychotic disorders, psychotic experiences, and psychosis risk. Journal of Child Psychology and Psychiatry. 2025. Distingue experiencias, síndromes de riesgo y trastornos. Cuestiona la validez predictiva adicional del paradigma CHR en menores y señala lagunas terapéuticas. No convertir esa crítica en negación del malestar o de la utilidad de evaluar. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11920611/
  5. Evaluación de las experiencias de tipo psicótico en adolescentes españoles: Baremación del Prodromal Questionnaire-Brief (PQ-B). 2021. Registro institucional de Universidad de La Rioja. 3.441 adolescentes; autoinforme y percentiles, no diagnósticos confirmados ni estimación nacional actual de psicosis. No se reproducen ítems o baremos. Fuente: https://investigacion.unirioja.es/documentos/608b52e9d8cbf373ba753f6b
  6. Muhrer E, et al. Acute medical workup for new-onset psychosis in children and adolescents: A retrospective cohort. Journal of Hospital Medicine. 2022. 131 pacientes hospitalizados de 7–21 años; bajo rendimiento etiológico de pruebas extensas no equivale a omitir exploración ni a inexistencia de causas médicas. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9633356/ DOI: 10.1002/jhm.12905
  7. Bistritzer J, et al. Medical workup in pediatric first psychotic presentation: real-world diagnostic utility in a large tertiary cohort. European Child & Adolescent Psychiatry. Online 26/08/2026. 235 pacientes de 5–18 años, Israel, 2008–2023. Neuroimagen explicativa en tres casos con datos neurológicos o presentación atípica. No prevalencia comunitaria ni regla universal para evitar pruebas. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42645338/ DOI: 10.1007/s00787-026-03175-4
  8. BOE. Ley 41/2002, de 14 de noviembre. Artículos 7–9. Intimidad, información, capacidad y consentimiento. La regla general desde 16 años tiene excepciones; no resuelve por sí sola hospitalización involuntaria o conflictos de custodia. Fuente: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-22188
  9. Kane JM, et al. Comprehensive Versus Usual Community Care for First-Episode Psychosis: 2-Year Outcomes From the NIMH RAISE Early Treatment Program. American Journal of Psychiatry. 2016. 404 participantes de 15–40 años, 34 centros; NAVIGATE frente a atención habitual, dos años. Beneficios funcionales y clínicos, sin población exclusiva de menores; no demuestra eficacia de una consulta aislada. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4981493/
  10. Morrison AP, et al. Antipsychotic medication versus psychological intervention versus a combination of both in adolescents with first-episode psychosis (MAPS). Lancet Psychiatry. 2020;7:788–800. 61 jóvenes de 14–18 años; tres estrategias. Resultado principal de viabilidad, no comparación definitiva de eficacia o equivalencia. No justifica suspensión general de medicación. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32649925/ DOI: 10.1016/S2215-0366(20)30248-0
  11. Madsen MS, et al. Early intervention versus treatment as usual for adolescents with first-episode psychosis: Protocol for the randomized OPUS YOUNG trial. Contemporary Clinical Trials. 2026;162:108253. Plan de 290 participantes de 12–17 años, intervención de dos años; resultado principal de funcionamiento social. El documento consultado es un protocolo, no resultados de eficacia. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41654084/ DOI: 10.1016/j.cct.2026.108253
  12. Frearson G, et al. Efficacy of preventative interventions for children and adolescents at clinical high risk of psychosis: a systematic review and meta-analysis of intervention studies. Child and Adolescent Mental Health. 2025. 24 estudios, 1.319 participantes; inclusión por edad MEDIA menor de 18, no todos los participantes menores. Señales de síntomas y funcionamiento, no reducción demostrada de transición; intervenciones y diseños heterogéneos. Búsqueda hasta junio de 2024. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11754713/
  13. Ward C, et al. Efficacy and safety of brexpiprazole in adolescents with schizophrenia: a multicountry, randomised, double-blind, placebo-controlled, phase 3 trial with an active reference. Lancet Psychiatry. 2025;12:345–354. 316 adolescentes de 13–17 años; seis semanas, brexpiprazol/placebo/aripiprazol de referencia. Mejoría sintomática frente a placebo; no superioridad demostrada frente a aripiprazol ni seguridad ilimitada. Financiación Otsuka y Lundbeck. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40209740/ DOI: 10.1016/S2215-0366(25)00043-4
  14. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Abilify, comprimidos bucodispersables. Aripiprazol: esquizofrenia desde 15 años. La indicación de manía desde 13 no amplía la de esquizofrenia. Acatisia, somnolencia, impulsos e interacciones; no trasladar ficha a formulaciones inyectables. Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/04276025/FT_04276025.html
  15. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Latuda, comprimidos recubiertos. Lurasidona: esquizofrenia desde 13 años. Tomar con comida; interacciones CYP3A4, incluido hipérico contraindicado. Datos de un estudio bipolar no son autorización de depresión bipolar española. Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/114913002/FT_114913002.html
  16. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Rxulti, comprimidos recubiertos. Brexpiprazol: esquizofrenia desde 13 años. Distinguir indicación vigente de declaraciones históricas limitadas a adultos. Metabolismo, acatisia, sueño e interacciones. Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/1181294003/FT_1181294003.html
  17. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Invega, comprimidos de liberación prolongada. Paliperidona oral: esquizofrenia desde 15 años. No extrapolar a esquizoafectivo pediátrico o preparados inyectables. Prolactina, efectos motores, riñón, QT y deglución. Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/07395001/FT_07395001.html
  18. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Risperdal. No recomienda esquizofrenia en menores de 18. Indicación pediátrica de ciertos trastornos de conducta no equivale a esquizofrenia. Distinguir uso fuera de ficha de contraindicación formal por edad. Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/60336/FichaTecnica_60336.html
  19. AEMPS. CIMA. Ficha técnica de Leponex. Clozapina para esquizofrenia resistente según condiciones; no recomendada por debajo de 16 años por insuficiencia de datos. Neutropenia, miocarditis, estreñimiento/hipomotilidad, convulsiones e interacciones. No se reproduce un calendario antiguo de controles. Fuente: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/59547/FT_59547.html
  20. NICE. QS102. Quality statement 6: Monitoring for side effects of antipsychotic medication. Peso y crecimiento, metabolismo, prolactina, signos motores, pulso y tensión. Vigilancia precoz y continuada; no certifica lo realizado en un paciente o una consulta. Fuente: https://www.nice.org.uk/guidance/qs102/chapter/Quality-statement-6-Monitoring-for-side-effects-of-antipsychotic-medication
  21. BOE. Real Decreto 1015/2009, de 19 de junio. Artículo 13. Uso fuera de condiciones autorizadas: excepcionalidad, justificación, información y consentimiento. No confundir un ensayo o guía extranjera con autorización española. Fuente: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2009-12002
  22. Correll CU, et al. Metformin add-on vs. antipsychotic switch vs. continued antipsychotic treatment plus healthy lifestyle education in overweight or obese youth with severe mental illness: results from the IMPACT trial. World Psychiatry. 2020. 127 participantes de 8–19 años, diagnósticos mixtos, 24 semanas; resultado principal z-IMC. Metformina y cambio terapéutico mejoraron medidas de peso; la rama de perfenazina presentó deterioro psiquiátrico relevante. No pauta universal ni indicación automática de metformina. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6953545/
  23. Di Forti M, et al. The contribution of cannabis use to variation in the incidence of psychotic disorder across Europe (EU-GEI): a multicentre case-control study. Lancet Psychiatry. 2019. 901 casos de primer episodio y 1.237 controles; asociación con uso diario/alta potencia. No demuestra causalidad individual, ni permite trasladar riesgos absolutos a cualquier menor. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30902669/ DOI: 10.1016/S2215-0366(19)30048-3
  24. CDC. About Sleep. Referencia general de 8–10 horas para 13–17 años; no tratamiento de psicosis ni exigencia exacta individual. Fuente: https://www.cdc.gov/sleep/about/index.html
  25. OMS. Physical activity. Beneficios generales de movimiento adaptado; no ensayo de prevención o remisión de psicosis adolescente. Fuente: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity
  26. Effectiveness of Omega-3 Fatty Acids Versus Placebo in Subjects at Ultra-High Risk for Psychosis: The PURPOSE Randomized Clinical Trial. Schizophrenia Bulletin. 2025;51:1082–1091. Online 2024. 135 participantes de 13–20 años, seis meses de tratamiento y 18 de seguimiento posterior. Sin ventaja en transición a dos años ni síntomas a seis meses; no se interpreta como equivalencia matemática ni como ensayo de toda psicosis establecida. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39450759/ DOI: 10.1093/schbul/sbae186
  27. Gaughran F, et al. Effect of Vitamin D Supplementation on Outcomes in People With Early Psychosis: The DFEND Randomized Clinical Trial. JAMA Network Open. 2021. 149 adultos de 18–65 años, seis meses; sin mejoría clínica principal. No prueba en menores ni motivo para dejar sin tratar una deficiencia con indicación ósea/nutricional. Fuente: https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2787456
  28. Conus P, et al. N-acetylcysteine in a Double-Blind Randomized Placebo-Controlled Trial: Toward Biomarker-Guided Treatment in Early Psychosis. Schizophrenia Bulletin. 2018. 63 adultos de 18–40 años, seis meses; sin mejoría global de síntomas negativos, positivos o funcionamiento; señales de procesamiento y marcadores redox. No eficacia clínica pediátrica ni prueba comercial validada. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5815074/
  29. NCCIH. Children and the Use of Complementary Health Approaches. Seguridad, calidad, interacciones y límites de complementos en menores; no prueba específica de cada suplemento en psicosis. Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/children-and-the-use-of-complementary-health-approaches
  30. NCCIH. St. John’s Wort: Usefulness and Safety. Interacciones y precauciones de hipérico; no tratamiento de psicosis adolescente. La contraindicación concreta con lurasidona se comprueba en su ficha española. Fuente: https://www.nccih.nih.gov/health/st-johns-wort
  31. Zheng P, et al. The gut microbiome from patients with schizophrenia modulates the glutamate-glutamine-GABA cycle and schizophrenia-relevant behaviors in mice. Science Advances. 2019;5:eaau8317. Muestras humanas y transferencia a ratones; no ensayo de tratamiento en adolescentes, ni respaldo de trasplante fecal o test diagnóstico comercial. Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6365110/ DOI: 10.1126/sciadv.aau8317
  32. McGuire P, et al. Cannabidiol (CBD) as an Adjunctive Therapy in Schizophrenia: A Multicenter Randomized Controlled Trial. American Journal of Psychiatry. 2018. 88 adultos, seis semanas, como añadido al antipsicótico; señales en síntomas positivos. No intervención pediátrica ni equivalente a cannabis con THC o preparados comerciales. Fuente: https://psychiatryonline.org/doi/10.1176/appi.ajp.2017.17030325 DOI: 10.1176/appi.ajp.2017.17030325
  33. Fundació Althaia. Atenció específica al trastorn psicòtic incipient (PAE-TPI), en Atenció transversal a la salut mental. Ejemplo de programa catalán de 14–35 años; no acredita dispositivo territorial de Lleida, agenda, admisión o vía directa del Dr. Marc Agraz. Fuente: https://www.althaia.cat/althaia/ca/assistencial/atencio-a-la-salut-mental/programes-transversals
  34. CatSalut. Salut mental i addiccions: acceso y utilización. Atención interdisciplinar y acceso ordinario mediante derivación. La urgencia no exige esperar una cita; no se garantizan tiempos ni circuitos locales concretos. Fuente: https://catsalut.gencat.cat/ca/coneix-catsalut/acces-sistema-salut/guiadus/canals/salut-mental/
  35. Generalitat de Catalunya. Servicios de ayuda pública en salud mental. 061 Salut Respon con profesionales de salud mental; orientar y activar la atención necesaria. No servicio propio de la consulta. Fuente: https://web.gencat.cat/es/inici/actualitat/salut-mental/serveis-publics-d-ajuda
  36. Ministerio de Sanidad. 024: Línea de atención a la conducta suicida. Apoyo ante ideación o riesgo suicida y a allegados; 112 en emergencia. No línea general de psicosis ni sustitución de atención presencial necesaria. Fuente: https://www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
  37. NIMH. Youth Outpatient Brief Suicide Safety Assessment Guide. Evaluación de seguridad y plan; no contrato de no suicidio ni prueba predictiva. Los recursos estadounidenses no se copian a España. Fuente: https://www.nimh.nih.gov/research/research-conducted-at-nimh/asq-toolkit-materials/youth-outpatient/youth-outpatient-brief-suicide-safety-assessment-guide
  38. AACAP. Schizophrenia in Children. Facts for Families, n.º 49. Valoración evolutiva y cultural, combinación de cuidados y necesidades escolares; no toda experiencia inusual en un menor es esquizofrenia. Fuente: https://aacap.org/AACAP/AACAP/Families_and_Youth/Facts_for_Families/FFF-Guide/Schizophrenia-In-Children-049.aspx
  39. Freeman D, et al. Efficacy of cognitive behavioural therapy for sleep improvement in patients with persistent delusions and hallucinations (BEST): a prospective, assessor-blind, randomised controlled pilot trial. Lancet Psychiatry. 2015;2:975–983. 50 adultos con insomnio y síntomas psicóticos persistentes. Mejoró insomnio; incertidumbre sobre efectos en delirios/alucinaciones. No prueba de curación de psicosis adolescente. Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26363701/ DOI: 10.1016/S2215-0366(15)00314-4

10. Revisión y mantenimiento

Actualización documental: 7 de noviembre de 2026. Versión: 1.0. Validación clínica: aprobada clínicamente para publicación por el Dr. Marc Agraz. Fecha de revisión clínica: 7 de noviembre de 2026. Esta revisión no modifica la fecha de actualización documental ni la historia de una página existente.

Revisar periódicamente indicaciones por edad, fichas de seguridad, resultados de atención temprana específicamente en menores y vías asistenciales. OPUS YOUNG se cita como protocolo, no como resultados. Las referencias generales de salud y la investigación integrativa no se convierten en tratamientos universales de psicosis adolescente.

Recuperar seguridad sin perder de vista la vida cotidiana

Una valoración individual puede ayudar a comprender los cambios, ordenar las prioridades y decidir qué apoyos necesita el adolescente. La intervención no termina al disminuir una experiencia: también importa cómo duerme, se relaciona, aprende y participa en decisiones.

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Contexto asistencial: atención psiquiátrica en Lleida y online cuando la situación y la metodología lo permitan, con coordinación o derivación según necesidades. No se anuncia un programa específico de atención temprana propio ni disponibilidad permanente. La consulta programada no sustituye una urgencia.

Información sanitaria: esta página no sustituye una valoración individual. Es contenido informativo, no diagnóstico ni pauta individual. No inicies, suspendas ni modifiques medicamentos, suplementos o dietas a partir de esta guía. Ante peligro inmediato, utiliza los servicios de emergencia.